{"id":8828,"date":"2020-12-17T08:00:16","date_gmt":"2020-12-17T07:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/melillamonumental.es\/?p=8828"},"modified":"2025-06-22T12:41:43","modified_gmt":"2025-06-22T11:41:43","slug":"conociendo-nuestra-historia-jose-tallavi-el-gran-actor-melillense-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melillamonumental.es\/ar\/conociendo-nuestra-historia-jose-tallavi-el-gran-actor-melillense-iii\/","title":{"rendered":"CONOCIENDO NUESTRA HISTORIA JOS\u00c9 TALLAV\u00cd EL GRAN ACTOR MELILLENSE (III)"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<strong>La \u00faltima temporada en Madrid (1915-1916)<\/strong><\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar Tallav\u00ed a Madrid, con la perspectiva de debutar el 1 de mayo en la Comedia se produce, la noche del 17 al 18 de abril, un incendio que devasta el teatro entero.<\/p>\n<p>Al encontrarse sin teatro busca con premura uno que pueda acoger a sus actores en el menor tiempo posible y acuerda con el empresario de la Zarzuela su entrada en septiembre.<\/p>\n<p>En julio publica la lista de la compa\u00f1\u00eda con Ana Martos y Mar\u00eda G\u00f3mez<\/p>\n<p>de primeras actrices, y en la que destacan dos prometedores j\u00f3venes: Irene L\u00f3pez Heredia (1894-1962) y Rafael Bardem (1898-1972). Tambien anuncia la participaci\u00f3n de Adri\u00e1 Gual \u2014sus afinidades son ya entonces evidentes\u2014 como director art\u00edstico para Hamlet, Otelo, El cardenal de Louis N. Parker (1852-1944) y sus obras habituales, aunque luego parece que su papel qued\u00f3 restringido a asesor literario y traductor de algunas obras.<\/p>\n<p>Pero el acuerdo con la Zarzuela se rompe ya que hay cambio de empresario en el coliseo y Tallav\u00ed se ve forzado, de nuevo, a improvisar y formaliza un acuerdo con otro teatro: el Infanta Isabel, que se encuentra en plenas reformas.<\/p>\n<p>El anuncio del nuevo cambio de teatro no se hace esperar y el actor no duda en afirmar: \u00abTengo tantos deseos de trabajar en Madrid, que trabajar\u00eda en un tablado en medio de la calle\u00bb (An\u00f3nimo, 1916a, p\u00e1g. 2). La compa\u00f1\u00eda que anuncia es pr\u00e1cticamente la misma que hace meses, con la incorporaci\u00f3n del primer actor Vilches, que se ocupar\u00e1 de las obras c\u00f3micas con un elenco de refuerzo, y el estreno se produce el 24 de septiembre.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 en Madrid de nuevo. En una extensa entrevista para La Esfera,<\/p>\n<p>el actor afirma que estudia de madrugada, \u00abcon el libro delante\u00bb, y por la ma\u00f1ana ejercita la memoria. Reniega de la tendencia de muchos histriones de estudiar actitudes y gestos ante el espejo, ya que \u00abel gesto no lo puede jam\u00e1s ver el actor, por muy bueno que sea el espejo\u2026, tiene que sentirlo, estar en situaci\u00f3n; en una palabra, ser el personaje que representa\u2026<\/p>\n<p>Yo jam\u00e1s he estudiado del natural, sino dentro de m\u00ed mismo\u2026 (\u2026) Yo creo que en arte todo est\u00e1 en nosotros mismos; no tenemos m\u00e1s que buscar el yo\u00bb (El caballero audaz, 1915, p\u00e1g. 29).<\/p>\n<p>El debut se realiza con Otelo, con Mar\u00eda G\u00e1mez como Desd\u00e9mona y<\/p>\n<p>Aguilar como Yago. Y el resultado, como corresponde a un t\u00edtulo se\u00f1ero del bardo ingl\u00e9s, genera cierta pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Mori entiende que \u00abla emoci\u00f3n, admirablemente fingida, y muchas veces intensamente sentida, corta las palabras a nuestro artista. Parece que su garganta se anuda, que las frases pierden su vigor; una palabra para cada suspiro, un grito para cada latido; llega a perder incluso, en determinados momentos, hasta la totalidad de la dicci\u00f3n en largos e interesantes pasajes; pero en el fondo de todo eso alienta la gran verdad de la dram\u00e1tica moderna.\u00bb (Mori, 1915, p\u00e1g. 2)&#8230;<\/p>\n<p><strong>Inesperada muerte de un actor (1916)<\/strong><\/p>\n<p>Sale de gira de nuevo y representa en el teatro Zorrilla de Valladolid.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s en Zamora cae enfermo, lo que obliga a su traslado inmediato a la capital. Las noticias de su gravedad se extienden por los mentideros y la prensa, que queda pendiente de la salud del actor hasta que sorprendentemente fallece el 20 de febrero de 1916 y es enterrado el 21.<\/p>\n<p>No lleg\u00f3 a cumplir los 40 a\u00f1os. La enfermedad que padec\u00eda solo la conoc\u00edan sus m\u00e1s allegados. Su c\u00edrculo m\u00e1s cercano comenta entonces el calvario por el que el actor pas\u00f3 desde que aparecieron sus primeros s\u00edntomas de malestar hasta que el mal se agrav\u00f3 y pr\u00e1cticamente solo beb\u00eda agua. Se habla tambi\u00e9n de un desmayo durante una funci\u00f3n y de que fue, tras una operaci\u00f3n quir\u00fargica, cuando se conoci\u00f3 que padec\u00eda un c\u00e1ncer de est\u00f3mago; aunque el actor nunca pens\u00f3 que llegar\u00eda su fin, y ten\u00eda planes para despu\u00e9s de su restablecimiento.<\/p>\n<p>Se organizan homenajes por todo el territorio nacional y en diversos<\/p>\n<p>pa\u00edses de Am\u00e9rica como Chile o Argentina. Su repentina y temprana muerte aproxima su figura al mito de manera inevitable.<\/p>\n<p>Para algunos aprensivos el actor interpret\u00f3 la enfermedad y la muerte de sus personajes tantas veces que su salud se resent\u00eda en consecuencia y de alg\u00fan modo la fatalidad del c\u00f3mico no parece ser casual. Comienzan a aparecer en prensa diversos art\u00edculos sobre su persona escritos por compa\u00f1eros y amigos como Jos\u00e9 Mar\u00eda Carretero El caballero audaz que, tras llorar y glosar su figura, narra sus \u00faltimos d\u00edas y habla de los presentimientos<\/p>\n<p>sobre su muerte que tuvo y de c\u00f3mo el actor encar\u00f3 su final (Carretero,<\/p>\n<p>1916, p\u00e1g. 12).<\/p>\n<p>Antonio Zozaya emplea un tono desbordado por la emoci\u00f3n y establece similitudes entre algunos de sus personajes habituales y el c\u00f3mico a las puertas de su destino fatal, y relata una escena en la que el actor, ya demacrado, se mir\u00f3 al espejo y exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Pobre Yorick!\u00bb, y a\u00f1ade que Tallav\u00ed se mor\u00eda \u00abde la lucha ineficaz y est\u00e9ril, del combate de todos los d\u00edas contra la indiferencia y la rivalidad\u00bb (Zozaya, 1916, p\u00e1g. 1)&#8230;<\/p>\n<p>Con el tiempo, el goteo de comentarios sobre el actor contin\u00faa agrandando su figura, y se pueden leer de manera habitual sentencias como la<\/p>\n<p>de Antonio de Hoyos y Vicent: \u00abTallav\u00ed era un genio y genios hay pocos<\/p>\n<p>por estos barrios; creo, a decir verdad, que ninguno\u00bb (Hoyos y Vinent, 1916, p\u00e1g. 6).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Jes\u00fas J. Gabald\u00f3n rememora su personalidad en el trato personal y confiesa:<\/p>\n<p>Yo no he tenido en el teatro \u2014aparte Zacconi\u2014 emociones tan intensas<\/p>\n<p>como las experimentadas viendo trabajar a Tallav\u00ed. Los defectos de su dicci\u00f3n borrosa, truncada, los venc\u00eda el dramatismo c\u00e1lido y penetrante de la voz, la monoton\u00eda de su declamaci\u00f3n era dominada por la expresi\u00f3n del gesto, la est\u00e9tica de los ademanes, la riqueza detallista.<\/p>\n<p>Ning\u00fan actor contempor\u00e1neo ha llorado como Tallav\u00ed; ninguno temblaba como \u00e9l; ninguno sacrificaba a la realidad psicol\u00f3gica bellezas de di\u00e1logo y f\u00e1ciles efectismos\u00bb (Gabald\u00f3n, 1917, p\u00e1g. 7).<\/p>\n<p>Durante las dos d\u00e9cadas siguientes su figura se consolida en el imaginario de la profesi\u00f3n. Se multiplican las an\u00e9cdotas esc\u00e9nicas, las remembranzas \u2014llenas de datos err\u00f3neos\u2014 o las fantas\u00edas sobre su vida.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s la figura de Tallav\u00ed desapareci\u00f3. Su recuerdo qued\u00f3 restringido<\/p>\n<p>a alguna alusi\u00f3n en las conversaciones entre los actores cuando se hablaba de int\u00e9rpretes que hab\u00edan marcado \u00e9poca, o a alguna cita en prensa cuando se mencionaban t\u00edtulos como Hamlet, El cardenal, Otelo o Espectros y, poco a poco, se diluy\u00f3 en el cauce del inmenso r\u00edo de gentes que conforman el devenir de la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y su nombre perdur\u00f3 a\u00f1os en la segunda mitad del siglo XX en iniciativas melillenses como la Agrupaci\u00f3n Art\u00edstica Tallav\u00ed que ha hecho teatro durante tres d\u00e9cadas en la ciudad, y en la \u00faltima gran evocaci\u00f3n del actor que realiz\u00f3 el dramaturgo Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez M\u00e9ndez al escribir una obra, por encargo de la ciudad de Melilla, titulada La gloria esquiva, que se estren\u00f3 con un reparto de lujo encabezado por Manuel Galiana y Emilio Guti\u00e9rrez Caba en 1997.<\/p>\n<p><strong>La muerte del actor en la prensa nacional<\/strong><\/p>\n<p>Gracias a las hemerotecas tenemos noticia de c\u00f3mo recogi\u00f3 la prensa del momento la noticia de su muerte.<\/p>\n<p>Notas Necrol\u00f3gicas<\/p>\n<p>Tallav\u00ed<\/p>\n<p>ABC de 21 de febrero de 1916<\/p>\n<p>Tallav\u00ed, que supo de muchos dolores, de muchas ingratitudes y de muchas miserias, ha muerto cuando la vida, menos hostil y menos implacable, descubr\u00eda a sus ojos risue\u00f1os horizontes.<\/p>\n<p>La energ\u00eda de su temperamento, su fe ciega, segura en el triunfo, la convicci\u00f3n \u00edntima que Tallav\u00ed ten\u00eda de llegar, se impusieron al fin, pero en el largo y doloroso camino, \u00a1cu\u00e1ntas inquietudes conturbaron su alma!<\/p>\n<p>Tallav\u00ed, que fue por mucho tiempo discutido, tuvo que luchar con la indiferencia de los p\u00fablicos, que, lejos de admirar a quien honraba el arte dram\u00e1tico espa\u00f1ol con el noble empe\u00f1o de incorporar a su repertorio las obras maestras de la dramaturgia universal, entend\u00eda que era un atrevimiento y un vanidoso alarde.<\/p>\n<p>Y como se le juzgaba as\u00ed por entonces, lejos de sentir la placentera caricia del est\u00edmulo, ve\u00eda derrumbarse todas sus ilusiones ante aquel mortificante desv\u00edo de las muchedumbres.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, por unos a\u00f1os, en su errabunda vida farandulera sigui\u00f3, hasta que, poco a poco, con la obstinaci\u00f3n del que est\u00e1 cierto de vencer, lentamente, pero asegur\u00e1ndolo con firmeza, a pulso, obra por obra, fue llegando al coraz\u00f3n del p\u00fablico y adue\u00f1\u00e1ndose con la tiran\u00eda del talento de su voluntad y de sus simpat\u00edas.<\/p>\n<p>Tallav\u00ed, en su \u00faltima temporada del Espa\u00f1ol, breve, pero enaltecedora de su fama y recientemente en el Infanta Isabel, hab\u00eda consolidado su hombre, ya indiscutible como uno de los actores m\u00e1s preclaros de la escena espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>El teatro de Shakespeare, de Ibsen y de Sudemann ten\u00eda en el su m\u00e1s expresivo verbo.<\/p>\n<p>Actor de enormes y complejas facultades, Tallav\u00ed vibraba en toda la lira, y desde las cumbres de la tragedia en la que esplend\u00eda el relampagueo genial de su arte, hasta la apacible comedia de c\u00f3micos tontos, de la que era natural e ingenu\u00edsimo int\u00e9rprete, todos los g\u00e9neros de la dram\u00e1tica le fueron familiares. Tallav\u00ed, que no era un actor de improvisaci\u00f3n, sino de reflexivo y documentaod estudio, sent\u00eda un gran entusiasmo por su arte, que aquilataba en sus m\u00e1s nimios detalles, analizando y viviendo los personajes mucho antes de representarlos. Visitaba muy frecuentemente hospitales y casas de salud para observar de cerca los casos patol\u00f3gicos que hab\u00eda de reproducir despu\u00e9s sobre el retablo; se asesoraba de los m\u00e1s afamados especialistas, le\u00eda y consultaba los mejores tratados, y esto le permit\u00eda dar a estos personajes ta a conciencia estudiados una enorme sensaci\u00f3n de realidad, el escalofriante efecto que nos produce la \u00faltima escena de Espectros, aquel grito desgarrador de Oswaldo.<\/p>\n<p>El p\u00fablico en pie aclamaba con frenes\u00ed al gran actor, maravillado y Tallav\u00ed autosugestion\u00e1ndose para conseguir aquella desoladora incomprensi\u00f3n de verismo, expiraba tan intensamente sus nervios que m\u00e1s de una vez le ocasion\u00f3 tan violenta crisis que fue precisa la intervenci\u00f3n facultativa. Se entregaba, se rend\u00eda plenamente con todas sus fuerzas, con toda su sangre.<\/p>\n<p>Momentos antes de sufrir la operaci\u00f3n quir\u00fargica, cuando al agravaci\u00f3n de su enfermedad hizo necesaria aquella intervenci\u00f3n, pidi\u00f3 un espejo, y al contemplarse con las mejillas hundas, la faz demudada y l\u00edvida, exclam\u00f3, recordando las palabras de Hamlet en el cementerio: \u201c\u00a1Pobre York!\u201d<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Quien sabe si en aquel momento llevado de la preocupaci\u00f3n de su arte, en quien todo fue sinceridad, no trataba de retener en su memoria aquel gesto torturador para reproducirlo alg\u00fan d\u00eda sobre la escena.!<\/p>\n<p>Porque Tallav\u00ed, que con admirable entereza ha soportado su enfermedad, no vislumbr\u00f3 hasta los \u00faltimos momentos, precedidos de una horrorosa agon\u00eda, que pudiera morirse.<\/p>\n<p>Por el contrario, confiaba en que muy pronto estar\u00eda en condiciones de trasladarse a la sierra de Tolox, donde se repondr\u00eda, y all\u00e1 para Mayo pensaba reanudar su campa\u00f1a, que hab\u00eda sido brillant\u00edsima, en Valladolid, Salamanca y Zamora, de donde pasar\u00eda al Noroeste y Norte de Espa\u00f1a, para terminar en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Pero en Zamora, la \u00faltima noche que trabaj\u00f3, y de donde r\u00e1pidamente hubo de traslad\u00e1rsele a Madrid porque ya llevaba varios d\u00edas sin que en su est\u00f3mago pudiera ingerir ni una gota de agua para que pudiera concluir la representaci\u00f3n hubo necesidad de suministrarle dos inyecciones de cafe\u00edna.<\/p>\n<p>Tallavi ha muerto en la plenitud de su triunfo y en el apogeo de su ida a los cuarenta a\u00f1os, De sus grandes \u00e9xitos, Hamlet, Espectros, El cardenal, Tierra baja, Magda, El abuelo y tantos otros, no podremos olvidarnos.<\/p>\n<p>Con emoci\u00f3n, con el m\u00e1s profundo desconsuelo escribimos estas l\u00edneas, porque no s\u00f3lo nos un\u00eda a Tallav\u00ed un sentimiento de admiraci\u00f3n por su arte incomparable sino que tambi\u00e9n lloramos al amigo, al hombre bueno, sencillo, cordial, efusivo, al que plac\u00eda m\u00e1s que todo vivir en la \u00edntima confraternidad de unos pocos, pero leales camaradas. Tom\u00e1s Borr\u00e1s, Manolo Merino, Rafael Bar\u00f3n, no le han abandonado un momento, Ellos han sido sus buenos y sol\u00edcitos enfermeros. Santa paz disfrute el eximio artista, con quien implacable se mostr\u00f3 la vida.<\/p>\n<p>Al morir, tan gran vac\u00edo deja en la escena espa\u00f1ola como en nuestro coraz\u00f3n. El entierro, que ser\u00e1 hoy, a las tres de la tarde, constituir\u00e1 seguramente una expresiva manifestaci\u00f3n de duelo.<\/p>\n<p>Tallav\u00ed ha muerto<\/p>\n<p>El Telegrama del Rif de 23 de febrero de 1916<\/p>\n<p>Segu\u00edamos con extraordinario af\u00e1n el proceso de la enfermedad del gran actos, no s\u00f3lo por tratarse de una gloria del arte dram\u00e1tico, cuanto por ser de Melilla.<\/p>\n<p>Tallav\u00ed hab\u00eda nacido en nuestra Plaza en 1876. El tel\u00e9grafo, que nos comunicara el viernes y s\u00e1bado noticias alarmantes, ha silenciado su fallecimiento, acaecido en Madrid a las cinco de la tarde del domingo.<\/p>\n<p>El lunes, cuando ya su cad\u00e1ver hab\u00eda tomado tierra, se le dedicaba aqu\u00ed un recuerdo, en el homenaje a Borr\u00e1s, donde se hicieron votos fervient\u00edsimos por su restablecimiento. Un c\u00e1ncer en el est\u00f3mago le arrebata la vida a los 40 a\u00f1os, cuando despu\u00e9s de tit\u00e1nica lucha, hab\u00eda conseguido que Espa\u00f1a y Am\u00e9rica le proclamaran como uno de nuestros primeros actores.<\/p>\n<p>Como decimos, naci\u00f3 en Melilla, donde muri\u00f3 su padre de la misma enfermedad que lleva al sepulcro al gran actor. Entonces se traslad\u00f3 a M\u00e1laga con su anciana madre, que no ha podido darle el adi\u00f3s postrero por hallarse gravemente enferma. En la vecina capital, siendo casi un ni\u00f1o, debut\u00f3 a los quince a\u00f1os en el caf\u00e9 de Chinitas, no destac\u00e1ndose su figura hasta que fue a Madrid con Paco Fuentes.<\/p>\n<p>Pronto ciment\u00f3 su fama, recorriendo los principales teatros de Espa\u00f1a y de Am\u00e9rica en provechosa turn\u00e9. En Melilla actu\u00f3 en el teatro Reina Victoria ,y, no obstante ser melillense, no recibi\u00f3 Tallav\u00ed los honores y homenajes que otros colosos de nuestra escena.<\/p>\n<p>\u00daltimamente trabaj\u00f3 en el Infanta Isabel, de Madrid, y al separarse de Vilches, march\u00f3 a Valladolid y Zamora, ya muy enfermo, hasta el punto de recibir entre bastidores inyecciones de cafe\u00edna para calmar los dolores de la terrible dolencia.<\/p>\n<p>Su car\u00e1cter flexible, reuniendo todos los temperamento, desde el actor c\u00f3mico y el gal\u00e1n joven, hasta el tr\u00e1gico eminente que hac\u00eda llorar al auditorio, que, tr\u00e9mulo, presenciaba la agon\u00eda de los personajes que encarnaba. \u201cLos muertos\u201d, \u201cLos espectros\u201d y \u201cOtelo\u201d tuvieron en Tallav\u00ed insuperable int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>El teatro espa\u00f1ol sufre una gran p\u00e9rdida con la desaparici\u00f3n de Tallav\u00ed, trabajador infatigable, cultivador de las obras selectas, desde\u00f1ando f\u00e1ciles \u00e9xitos de contadur\u00eda, de ah\u00ed su predilecci\u00f3n por las producciones de Ibsen, Shakespeare y otros no menos eminentes.<\/p>\n<p>Melilla deber\u00eda perpetuar su memoria dando el nombre de don Jos\u00e9 Tallav\u00ed a una de sus calles. El General Arraiz tan amante de las letras y del arte, lo propondr\u00e1 seguramente en la primera sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>A la anciana madre del insigne actor y a su apenada familia enviamos la expresi\u00f3n de nuestro sentido p\u00e9same.\u201d<\/p>\n<p>Esta es a grandes rasgos la historia de tan insigne melillense que tantas horas de gloria dio al teatro espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>[Bibliograf\u00eda: C\u00e9sar Jim\u00e9nez Segura. Revista Tr\u00e1pana (n\u00ba 3-4).Asociaci\u00f3n de Estudios Melillenses. 1989-1990.<\/p>\n<p>Eduardo Vasco San Miguel. Jos\u00e9 Tallav\u00ed: el actor de la sinceridad. Revista Acotaciones, n\u00ba 42. 2019][\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][us_grid post_type=\u00bbattachment\u00bb images=\u00bb8839,8840,8841,8842&#8243; items_layout=\u00bbgallery_default\u00bb columns=\u00bb4&#8243; img_size=\u00bbus_350_350_crop\u00bb overriding_link=\u00bbpopup_post_image\u00bb][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]La \u00faltima temporada en Madrid (1915-1916) Nada m\u00e1s llegar Tallav\u00ed a Madrid, con la perspectiva de debutar el 1 de 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