{"id":8873,"date":"2021-01-12T08:00:57","date_gmt":"2021-01-12T07:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/melillamonumental.es\/?p=8873"},"modified":"2025-06-22T16:16:54","modified_gmt":"2025-06-22T15:16:54","slug":"conociendo-nuestro-patrimonio-el-rio-de-oro-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melillamonumental.es\/ar\/conociendo-nuestro-patrimonio-el-rio-de-oro-iii\/","title":{"rendered":"\u0627\u0644\u062a\u0639\u0631\u0651\u0641 \u0639\u0644\u0649 \u062a\u0631\u0627\u062b\u0646\u0627 \u0646\u0647\u0631 \u0627\u0644\u0630\u0647\u0628 (III)"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]El historiador Francisco Saro Gandarillas en su obra Estudios Melillenses, nos habla del r\u00edo de Melilla:<\/p>\n<p>\u201cPara el ya tradicional dominguero, experto conductor que con mujer, ni\u00f1os y abuela realizan el recorrido ritual desde su domicilio hasta el Hip\u00f3dromo, playas y vuelta camino de la \u201ccarretera de M\u00e1laga \u201c que le llevar\u00e1 hasta el faro del puerto, el pasar dos veces sobre nuestro viejo y entra\u00f1able r\u00edo no supone m\u00e1s que una necesidad derivada de un trayecto establecido por la costumbre que, seg\u00fan todos los indicios, llegara a hacerse obligatorio en s\u00e1bados, domingos y fiestas de guardar.<\/p>\n<p>Lo mas probable es que ninguno se digne dedicar al remozado del cauce, ni aun de soslayo, una mirada agradecida.<\/p>\n<p>Sin duda se trata de un olvido razonable, pues no hay mucho agradecer a un r\u00edo que ni siquiera es r\u00edo, a lo sumo torrentera y no de las mejores, que apenas lleva agua y la poca que aportar al mar no creo que le llene de orgullo.<\/p>\n<p>Y sin embargo, este r\u00edo, t\u00edmido y callado, conoci\u00f3 tiempos mejores, libre de sus actuales ataduras; a veces solapado, otras bravuc\u00f3n e intemperante y siempre t\u00edmido.<\/p>\n<p>Poco sabemos de su nacimiento e infancia; solo que hace muchos a\u00f1os, mucho antes de que el primer hom\u00ednido pisara esas tierras, desembocada al otro lado del cabo Tres Forcas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, la meseta de Beni Chicar fue basculando hacia el Este y un d\u00eda, no se sabe cuando, comenz\u00f3 a desembocar mas o menos por donde lo hace actualmente. Su nacimiento, al pie del Taquigriat (Gurug\u00fa), cerca de la merinida Taxusa.<\/p>\n<p>Si, es dif\u00edcil que su seco cauce atraiga la atenci\u00f3n de nadie. Quiz\u00e1 su propio nombre, lo que mas sorprenda de el: R\u00edo de Oro.<\/p>\n<p>No es un nombre modesto para un r\u00edo modesto. Seg\u00fan parece data del siglo XVII: antes, como menos \u00e9nfasis, se le llamaba r\u00edo de Melilla. Los naturales de la zona de su curso, razonables y pr\u00e1cticos le llamaban y llaman Uad el Meduar, r\u00edo de los meandros, con lo que combinan nombre y descripci\u00f3n al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Nuestro inevitable Gabriel de Morales nos dice que se le llamo tambi\u00e9n, en ocasiones, r\u00edo de la Olla, nombre exageradamente modesto que afortunadamente no ha prosperado.<\/p>\n<p>En un plano de 1962 se le llama r\u00edo de la Plata, lo que nos hace sospechar, ante la insistencia en nombres de metales preciosos, que alguno de estos deb\u00eda encontrarse entre sus piedras, y asi aparace afirmarlo un antiguo cronista.<\/p>\n<p>Hoy, entre aquellas anguilas y escasas culebras viperinas, fauna que algunos ni\u00f1os y adultos se encargan actualmente de aniquilar met\u00f3dicamente, especialmente la inofensiva culebra viperina, la \u201cnatrix maura\u201d, hace a\u00f1os no rara y hoy, casi con certeza, camino de la extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>El r\u00edo, en su \u00e9poca libre o a lo sumo de libertad vigilada, no dio mas que disgustos a Melilla. Los fronterizos vieron en el un voluntarioso aliado en su contencioso con los cristianos.<\/p>\n<p>Con paciencia propia de su raza rellenaron el cauce en un punto situado entre los desaparecidos cerros de San Lorenzo y Tesorillo, y un mal d\u00eda el r\u00edo desv\u00edo su curso milenario tomando la direcci\u00f3n de la murallas de la vieja Melilla.<\/p>\n<p>Con ello consiguieron dos objetivos. Uno, arruinar lenta pero impecablemente las fortificaciones encontradas a su paso (lleg\u00f3 a circular por lo que hoy es calle Duque de Almod\u00f3var); otra, propiciar con sus aguas estancadas una enfermedad que probablemente haya llevado mas gente a la tumba en Melilla de la que ha llevado la propia defensa de la ciudad a lo largo de cuatrocientos a\u00f1os, que no ha sido poca.<\/p>\n<p>Era el paludismo. No es necesario remontarse muchos a\u00f1os atr\u00e1s, en la primera d\u00e9cada de este siglo era un azote para la poblaci\u00f3n. Algunos generales de la guarnici\u00f3n son muchos testigos de ello.<\/p>\n<p>El r\u00edo a hab\u00eda vuelto a su antiguo cauce en mayo de 1872, tras la ampliaci\u00f3n de los limites y no pocas vicisitudes. Pero sustituido su cauce por el Parque Hern\u00e1ndez y ocupado el resto por el llano de Santiago (hoy centro) por los huertos de la guarnici\u00f3n, ambos regados con el agua del r\u00edo y situados sobre terreno de naturaleza pantanosa, conservaron el problema sin resolver.<\/p>\n<p>El mosquito Cllez sigui\u00f3 viviendo a sus anchas. Con el relleno del llano y el comienzo de la construcci\u00f3n del barrio de Reina Victoria se fue amortiguando su incidencia, que quedo reducida a las aguas residuales de su propio cauce.<\/p>\n<p>All\u00e1 por 1908, un ayudante O.P. Eduardo Merino, daba la soluci\u00f3n definitiva: construir un peque\u00f1o canal en el centro del r\u00edo para dar salida a todas aquellas aguas.<\/p>\n<p>Tuvieron que pasar unos cuatro a\u00f1os antes de que se adoptara esta soluci\u00f3n tan evidente. Mas, aun , Manuel Becerra elabor\u00f3 un proyecto por las mismas fechas para extraer mediante perforaci\u00f3n del cauce de las aguas sub\u00e1lveas de las que tan necesitada estaba la ciudad. Algo se hizo.<\/p>\n<p>Si cuando no circulaba el agua era preocupante, tampoco cuando iba abundante de ella era como para estar descuidado. Los habituales desbordamientos en los d\u00edas de lluvia abundante y pertinaz produc\u00edan devastadores efectos a veces con victimas.<\/p>\n<p>El r\u00edo, a\u00f1orante de su cauce anterior, se desbordaba a la altura del puente de Camellos y la riada arrasaba Parque y huertos penetrando en el Mantelete a trav\u00e9s de la puerta de Santa B\u00e1rbara, donde alcanzaba alturas inveros\u00edmiles.<\/p>\n<p>Fue especialmente dura la inundaci\u00f3n del 28 de septiembre de 1906.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta vez como anteriores y posteriores riadas el agua se llevo al mar los puentes de madera de Camellos y Triana. Puentes circunstanciales levantados por los ingenieros militares en la campa\u00f1a de 1893, manten\u00edan su precaria existencia gracias al tes\u00f3n de la Junta de Arbitrios que con insistencia digna de causas mejores volv\u00eda a recoger sus maltrechas tablas y las recompon\u00eda aguardando la pr\u00f3xima ocasi\u00f3n que no se hacia esperar mucho.<\/p>\n<p>Un d\u00eda llegan la compa\u00f1\u00eda mineras que se establecen en los alrededores del reciente Hip\u00f3dromo, del que recoger\u00eda el nombre el barrio nacido a\u00f1os mas tarde. El tr\u00e1nsito entre Melilla y el campo exterior hacia Nador se incrementa considerablemente.<\/p>\n<p>El puente de madera ya no cumpl\u00eda su misi\u00f3n con el m\u00ednimo de dignidad. El general Marina movi\u00f3 sus resortes y el ministerio de Fomento facilito los fondos necesarios para la construcci\u00f3n de un puente en consonancia con la ciudad en auge.<\/p>\n<p>El flamante puente fue inaugurado por el ministro del ramo se\u00f1or Gasset en enero de 1910. Los futuros barrios del Hip\u00f3dromo y el Real se lo agradecer\u00edan. Con posteriores reformas y ampliaciones es el mismo que tenemos ahora dando entrada a la calle Polavieja. El de Camellos tuvo que esperar unos a\u00f1os mas, pues no hab\u00eda prevista expansi\u00f3n por esa zona, en contra del criterio de algunos urbanistas.<\/p>\n<p>Frontera natural entre dos zonas de Melilla claramente diferenciadas en su d\u00eda, barrios de la derecha e izquierda del r\u00edo de Oro, sigue con el desali\u00f1ado aspecto de siempre, y as\u00ed lo aceptamos aunque mejor lo quisi\u00e9ramos como fiordo noruego o elementos como arroyo de rumorosas aguas cristalinas.<\/p>\n<p>El olvidado Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara previo su canalizaci\u00f3n en el famoso e incumplido Plan de 1910; con muy buen criterio y pensando mejorar su presentaci\u00f3n pretend\u00eda establecer dos bonitos paseos, uno en cada rivera. Se nos saltan las lagrimas pensando en ellos y en aquel parque forestal pensando para el terreno que hoy ocupan un hospital no previsto como tal, un centro estatal de servicios varios y un instituto, en los aleda\u00f1os del r\u00edo.<\/p>\n<p>Otro personaje hubo, al que no se le puede negar una gran sensibilidad, que apunto la idea de tapar el cauce formando sobre el una magnifica avenida. No era una idea original ni mucho menos, ya se hab\u00eda aplicado en alg\u00fan otro sitio, pero era una idea brillante.<\/p>\n<p>Por supuesto, no fructifico, a la vista esta, pero no me extra\u00f1ar\u00eda nada que ese fuera su destino final all\u00e1 por la \u00e9poca de los viajes interplanetarios.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s que se hizo fue apretarle un poco mas entre muros de piedra para evitar sus veleidades ocasionales; eso fue todo.<\/p>\n<p>As\u00ed sigue domando, sesteando indolentemente ante la indiferencia de los mas y el inter\u00e9s ecol\u00f3gicos de los menos, pero siempre testigo permanente de unos tiempos y unos hechos que forman parte ya de la vieja historia de Melilla.<\/p>\n<p>El R\u00edo de Oro en El Telegrama del Rif<\/p>\n<p>En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n el r\u00edo de Oro fue noticia en nuestro querido y a\u00f1orado diario El Telegrama del Rif.<\/p>\n<p>Las fuertes lluvias que cayeron sobre la ciudad el 28 de septiembre de 1906 tuvieron una especial repercusi\u00f3n en el R\u00edo. Al d\u00eda siguiente se publicaban estas l\u00edneas haciendo referencia al citado episodio:<\/p>\n<p>\u201cMedia hora despu\u00e9s de comenzar la tormenta, experiment\u00f3 el R\u00edo de Oro tan enorme crecida que se desbord\u00f3 por el vado inmediato al puente de Camellos, rompiendo las aguas un tramo del puente para buscar su antiguo cauce. Aquella avalancha se precipit\u00f3 sobre los muros del lavadero derrumbando el edificio que se desplom\u00f3.<\/p>\n<p>Las aguas continuaron por el Parque Hern\u00e1ndez arrasando el hermoso jard\u00edn recreo de los melillenses. Todo el llano qued\u00f3 convertido en un inmenso lago.<\/p>\n<p>Cerca de la Puerta de Santa B\u00e1rbara se unieron las aguas del r\u00edo con las del cauce del Pol\u00edgono que impetuoso y avasallador tomaron entrada en el Mantelete inundando el Cuartel de Artiller\u00eda, Mantelete interior y Muro X, donde las aguas quedaron estancadas por no poder dominar el parapeto y ser insuficientes los desag\u00fces abiertos en aquel.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n del 7 de septiembre de 1920 se hac\u00eda eco de la problem\u00e1tica sobre su saneamiento:<\/p>\n<p>\u201cEl pasado mes de Agosto, los vecinos del Tesorillo elevaron una instancia al Comandante General, solicitando el saneamiento del r\u00edo de Oro, cuyas charcas constituyen un azote para los barrios pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>El an\u00f3feles, mosquito propagador del paludismo, se multiplica en las charcas e inocula el virus mal\u00e9fico. Todos los a\u00f1os ocurre lo mismo. La sequ\u00eda trae los embalses y los embalses el gasto de unos miles de pesetas, gasto in\u00fatil de un a\u00f1o para otro.<\/p>\n<p>Varias veces se abri\u00f3 cauce a esas aguas estancadas, pero la primera avenida o el primer vendaval de Poniente destruyeron la obra. Por esta causa, al informar la instancia la Junta de Arbitrios, aleg\u00f3 que s\u00f3lo podr\u00eda realizarse la apertura de peque\u00f1os canales en la desembocadura y la petrolizaci\u00f3n semanal de las charcas, con lo que el gasto ser\u00eda reducido y podr\u00eda aminorarse el da\u00f1o.<\/p>\n<p>Entendi\u00e9ndolo as\u00ed el Comandante General, aprob\u00f3 la propuesta y de un d\u00eda a otro, una cuadrilla de obreros, acometer\u00e1 los trabajos que muy pronto las aguas, si Dios nos da ese beneficio, o Eolo se encargar\u00e1n de deshacer.<\/p>\n<p>El problema de saneamiento del r\u00edo de Oro afecta tanto a la ciudad, que es necesario acometerlo con decisi\u00f3n. Tal vez estuviera, sino en su totalidad, si en parte, construyendo una buena presa de agua arriba del puente de Camello, lo que adem\u00e1s permitir\u00eda utilizar nuevamente las aguas del r\u00edo para riegos del parque, como en pasados tiempos.<\/p>\n<p>Es materia amplia que deben abordarla cuantos se preocupan por la salud p\u00fablica.\u201d[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][us_grid post_type=\u00bbattachment\u00bb images=\u00bb8883,8884,8885&#8243; items_layout=\u00bbgallery_default\u00bb columns=\u00bb4&#8243; img_size=\u00bbus_350_350_crop\u00bb overriding_link=\u00bbpopup_post_image\u00bb][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]El historiador Francisco Saro Gandarillas en su obra Estudios Melillenses, nos habla del r\u00edo de Melilla: \u201cPara el ya tradicional 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