La Maqueta de Melilla de León Gil de Palacio (1846)

Entre los documentos más valiosos para imaginar cómo era Melilla la Vieja a mediados del siglo XIX se encuentra una pieza singular: una maqueta construida en 1846 por el modelista militar León Gil de Palacio. Aquel modelo a escala, hoy conservado en Madrid, fijó en escayola y cartón la imagen de una ciudad todavía encerrada en sus cuatro recintos fortificados, antes de las grandes transformaciones urbanas que llegarían con el Ensanche.

El autor: León Gil de Palacio

León Gil de Palacio fue uno de los grandes maquetistas españoles de la primera mitad del siglo XIX. De ideología liberal, sus primeros años estuvieron marcados por dificultades y exilio hasta que, en 1827, realizó su primera obra conocida: un modelo de la Torre de Hércules, al que siguió el de la ciudad de Valladolid. La maestría de aquellos trabajos llamó la atención de Fernando VII, que se convirtió en su principal protector pese a las diferencias ideológicas entre ambos.

Su obra más célebre es la maqueta de Madrid, que elevó su prestigio hasta el punto de que el embajador francés llegó a encargarle —sin éxito— una de París. En 1832 se le confió la creación de un Real Gabinete de Modelos, con el ambicioso encargo de reproducir «todos los Sitios Reales, todas las capitales de la Península, islas adyacentes y territorios de soberanía». Para esa tarea eligió como taller el Palacio del Buen Retiro. Nombrado brigadier y director del Museo del Arma de Artillería en 1843, falleció en 1849.

La maqueta de Melilla

Fechada en 1846, la maqueta de Melilla figura entre las últimas obras del autor. Es una pieza de pequeño formato —45 × 45 cm— realizada a escala 1:1.500, en la que se reproducen los cuatro recintos fortificados de la plaza junto con los ataques y obras exteriores que los circundaban. A diferencia de sus modelos de primera época, fue construida con materiales más modestos —escayola y cartón—, lo que ha condicionado su delicada conservación.

Plano de los cuatro recintos fortificados de Melilla la Vieja
Los cuatro recintos fortificados de Melilla la Vieja, el mismo conjunto defensivo que la maqueta de 1846 reprodujo a escala 1:1.500.

Un documento para la historia urbana

El valor de la maqueta reside en su precisión topográfica. Una leyenda numerada identifica casi sesenta elementos del conjunto: la Plaza Mayor o de Aljibes, la iglesia y la calle de su nombre, la Casa del Gobernador, el Baluarte de la Concepción, el Hospital militar y civil o la Casa del Veedor, junto a un completo cinturón de fuertes exteriores —Victoria Grande, Victoria Chica, San Carlos, Santa Bárbara, San Felipe, San Miguel— y de baterías, fosos, cortaduras, caminos cubiertos y playas como las de la Marina o el Mantelete.

Ese inventario convierte el modelo en una fotografía tridimensional del sistema defensivo melillense a mediados del siglo XIX, un testimonio excepcional de la ciudad fortificada anterior a su expansión contemporánea.

Conservación y paradero actual

La maqueta estuvo asentada primero en el Museo del Ejército y posteriormente fue trasladada a la Academia de Ingenieros de Madrid, donde se conserva. La fragilidad de sus materiales y las condiciones de almacenaje han afectado a su estado: parte de las casas del primer recinto se han perdido y la pieza acusa el paso del tiempo. Pese a ello, sigue siendo uno de los principales documentos para reconstruir la imagen histórica de Melilla la Vieja.

Fuentes y para saber más

Este artículo divulgativo se basa en el estudio de Jesús Sáez Cazorla, «La maqueta de Melilla de León Gil de Palacio (1846)», publicado en la revista Aldaba (Centro Asociado a la UNED de Melilla), n.º 9, 1987, pp. 161-166.

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