{"id":7377,"date":"2020-03-18T12:15:47","date_gmt":"2020-03-18T11:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/melillamonumental.es\/?p=7377"},"modified":"2025-06-22T13:30:19","modified_gmt":"2025-06-22T12:30:19","slug":"conociendo-nuestro-patrimonio-hospital-del-rey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melillamonumental.es\/tr\/conociendo-nuestro-patrimonio-hospital-del-rey\/","title":{"rendered":"Conociendo nuestro patrimonio Hospital del Rey"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]Tan emblem\u00e1tico edificio \u00a0forma parte, sin duda alguna, de la historia de la Vieja Melilla desde el siglo XVIII.<\/p>\n<p>Se tiene constancia de la existencia en la ciudadela \u00a0de otros; \u00a0el primer hospital del que se tiene referencia visual es el que aparece en el plano de Pedro de Heredia de 1604, situado junto a la casa del gobernador en la plaza principal de Melilla.<\/p>\n<p>Posteriormente se construy\u00f3 otro que estuvo frente a la iglesia de la Pur\u00edsima Concepci\u00f3n, el hospital de San Francisco, cuyas obras se terminaron durante el per\u00edodo en que la orden capuchina reg\u00eda la iglesia melillense y que estuvo funcionando desde el siglo XVII<\/p>\n<p>El trazado original del proyecto est\u00e1 firmado el 14 de julio de 1752 por los ingenieros Thomas Warluzel y Juan de Dios Gonz\u00e1lez. Se aprovech\u00f3 tambi\u00e9n la voladura del polvor\u00edn junto al torre\u00f3n del Bonete y la hondonada natural del Hoyo de la C\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Era entonces Gobernador de la Plaza Antonio de Villalba y Angulo que ocup\u00f3 dicho cargo durante veinticinco a\u00f1os hasta 1757, sustituy\u00e9ndole en el cargo el teniente coronel\u00a0 de Infanter\u00eda Francisco de Alba Vallejo.<\/p>\n<p>En 1753 se empezaron a expropiar algunas de las viviendas colindantes y las obras dieron comienzo en 1758; se prolongaron ampliamente hasta su finalizaci\u00f3n despu\u00e9s del asedio que sufri\u00f3 la plaza en 1774.<\/p>\n<p>El hospital, de dos plantas, tiene forma rectangular con patio central y arquer\u00eda de medio punto sobre pilastras y columnas, en torno al cual se ordenaban las naves; en la planta baja se pensaba situar diversos servicios y en la altas las distintas salas. Fue uno de los edificios m\u00e1s significativos de Melilla.<\/p>\n<p>En cuanto a la ejecuci\u00f3n del proyecto, sabemos que su estructura fue muy transformada aunque se respetara la idea general.<\/p>\n<p>En 1849 la galer\u00eda de madera de la planta alta del patio fue sustituida por arcadas de mamposter\u00eda similares a las que ya exist\u00edan en el piso bajo. En este mismo a\u00f1o el ingeniero Manuel Vilademunt intent\u00f3 poner a prueba de bomba el hospital reformando sus muros y sustituyendo el techo de madera por b\u00f3vedas resistentes.<\/p>\n<p>\u00c9ste nos permiti\u00f3 conocer cual hab\u00eda sido el proyecto que se hab\u00eda ejecutado realmente en relaci\u00f3n con lo propuesto en 1752. Las naves \u00fanicas del primero hab\u00edan sido transformadas en naves dobles por lo que se hab\u00eda ampliado su capacidad; a su vez, el patio se hab\u00eda simplificado aunque se respetaron las arcadas de medio punto que fueron llevadas tambi\u00e9n al segundo piso. Sin embargo, la cuidada fachada de Warluzel y Gonz\u00e1lez quedaba ahora muy desfigurada con un planteamiento irregular determinado por las distintas funciones de cada sala, lo que alteraba el aspecto del edificio.<\/p>\n<p>Con posterioridad existe constancia de otro proyecto sobre este hospital. El 24 de diciembre de 1887 el ingeniero Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez proyectaba elevar una tercera planta al edificio.<\/p>\n<p>Considerado como el \u00fanico hospital militar y civil de Melilla hasta inicios del siglo XX, dej\u00f3 de funcionar como tal en 1929\u2019, siendo entonces utilizado para diversos usos hasta quedar pr\u00e1cticamente abandonado en los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p><strong>De hospital a centro cultural<\/strong><\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los noventa fue rehabilitado seg\u00fan proyecto del arquitecto Jos\u00e9 Ignacio Linazasoro Rodr\u00edguez. \u00a0Desde 1997 es la sede del Archivo General de la Ciudad, Archivo Hist\u00f3rico y Servicio de Publicaciones de la Ciudad Aut\u00f3noma de Melilla.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina <em>Linazasoro &amp; S\u00e1nchez <\/em>se publica una descripci\u00f3n de la obra realizada en este emblem\u00e1tico edificio:<\/p>\n<p>\u201c Restauraci\u00f3n del Hospital del Rey, Melilla, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><strong>Proyecto 1990-1996<\/strong><\/p>\n<p>El edificio aunque aparentemente en estado lamentable, era todav\u00eda de s\u00f3lida estructura, prototipo de arquitectura militar introducido en Espa\u00f1a por ingenieros militares flamencos. Hab\u00eda que introducir un programa diverso del original, pero lo importante era rescatar al edificio del estado de abandono en el que se encontraba.<\/p>\n<p>Desde el interior s\u00f3lo se vislumbra el mar abierto. Se rehizo toda la parte trasera del edificio, en penoso estado, para establecer nuevas y m\u00e1s dignas conexiones entre las dos plantas del mismo; tambi\u00e9n se recuperaron antiguas galer\u00edas subterr\u00e1neas e incluso se rehicieron todos los huecos de ventana y se proyectaron espacios de relaci\u00f3n entre los recuperados.<\/p>\n<p>Las intervenciones responden a una arquitectura moderna de ra\u00edces arcaicas y esenciales buscando la proximidad a la arquitectura militar. El fin \u00faltimo era reforzar el primitivo car\u00e1cter del edificio sin repetir las formas del pasado.<\/p>\n<p>Autor: Jos\u00e9 Ignacio Linazasoro<br \/>\nColaborador: J. Puldain\u201d<\/p>\n<p>En 2019 la Fundaci\u00f3n Melilla Ciudad Monumental siguiendo con los fines marcados por sus estatutos, apoy\u00f3 econ\u00f3micamente el proyecto de reforma y musealizaci\u00f3n de la entrada principal de este edificio. Con ello se amplia \u00a0y enriquece la oferta expositiva \u00a0en Melilla la Vieja.<\/p>\n<p><strong>Noticias sobre el Hospital <\/strong><\/p>\n<p>Francisco Saro Gandarillas en su obra <em>Melilla en el cambio de siglo. Poblaci\u00f3n y sociedad en el Padr\u00f3n de Vecindario de Melilla de 1887<\/em>, hace la siguiente referencia:<\/p>\n<p>\u201cHospital Militar<\/p>\n<p>Inaugurado durante el sitio de Melilla de 1774, el Hospital Real, como se le conoce hoy d\u00eda recuperando su nombre decimon\u00f3nico, constitu\u00eda un \u00f3rgano de importancia vital en Melilla, alejada \u00e9sta de cualquier socorro sanitario de urgencia.<\/p>\n<p>A mediados de siglo el capit\u00e1n Alvear lo consideraba como\u00a0 muy bueno, conteniendo \u201ccinco hermosas salas altas y cuatro bajas\u2026 con un hermoso patio\u201d. Su condici\u00f3n de aislamiento le proporcionaba una gran ventilaci\u00f3n, lo que le daba, en el sentir de la \u00e9poca, unas buenas condiciones higi\u00e9nicas. Las salas bajas cumpl\u00edan la funci\u00f3n de hospital civil, pues en ellas recib\u00edan atenci\u00f3n todas aquellas personas que en Melilla no pod\u00edan costearse los servicios de un m\u00e9dico, ya que la atenci\u00f3n sanitaria habitual era de car\u00e1cter domiciliario.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n de 1870 pon\u00eda de manifiesto esta ausencia de hospital civil independiente, y lo inconveniente de que las mujeres no estuvieran aisladas y fueran atendidas por confinados. Por lo dem\u00e1s, coincid\u00eda con la opini\u00f3n de Alvear sobre las buenas condiciones del centro, sobre todo en lo relativo a ventilaci\u00f3n, y por el hecho de que pod\u00eda atender c\u00f3modamente hasta doscientos enfermos.<\/p>\n<p>En la revista que pas\u00f3 el brigadier Mirelis en diciembre de 1885 ya no estaba el hospital en tan favorables condiciones, y en ese mismo mes se ped\u00eda un inmediato proyecto de ampliaci\u00f3n o en su defecto, un hospital de nueva planta. Al a\u00f1o siguiente, la junta facultativa del hospital bajo la presidencia de su director Pablo Vallesc\u00e1, pon\u00eda de manifiesto las mejoras imprescindibles para un excelente servicio, que supon\u00edan rehacerlo de arriba abajo.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o del Padr\u00f3n (1887) se aprob\u00f3 la ampliaci\u00f3n en sentido vertical, decisi\u00f3n olvidada definitivamente, pues en 1909 segu\u00eda con la misma estructura e iguales condiciones de anta\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>En el \u00a0peri\u00f3dico local, ya desaparecido, <em>El Telegrama del Rif <\/em>en alguna ocasi\u00f3n tambi\u00e9n fue noticia este hospital \u00a0hoy reconvertido en centro cultural.<\/p>\n<p><strong>Hospital Central<\/strong><\/p>\n<p><strong>La asistencia de los paisanos<\/strong><\/p>\n<p>El Hospital de Melilla, construido hace muchos a\u00f1os junto al Faro, en la Plaza de la Parada, respond\u00eda indudablemente a sus fines en aquella \u00e9poca, dando albergue y asistencia a los enfermos militares y paisanos, puesto que \u00e9stos no ten\u00edan otro establecimiento de esta clase, dado que el ministerio de la Guerra era el \u00fanico que satisfac\u00eda dichas atenciones en un pueblo, que m\u00e1s que pueblo, era fortaleza.<\/p>\n<p>Al llegar la campa\u00f1a de 1909, vi\u00f3se desde el primer momento que era insuficiente ante las nuevas circunstancias y el desarrollo de la poblaci\u00f3n, por lo que fue preciso establecer otros que hoy tienen la cuesti\u00f3n sanitaria completamente resuelta.<\/p>\n<p>Multiplicados los medios de asistencia con los hospitales Docker y Alfonso XIII y de Infecciosos que lleva el nombre del General Jordana, los militares fueron separados del viejo hospital, que al recibir la denominaci\u00f3n de Central, qued\u00f3, casi exclusivamente destinado a los enfermos del elemento civil, pues son muy pocos los soldados que en \u00e9l se mantienen y esto cuando se trata de enfermedades especiales.<\/p>\n<p>Claro es que ha de ser una aspiraci\u00f3n de Melilla el llegar a tener un Hospital civil, en lo que habr\u00e1 que pensar por el extraordinario crecimiento de su vecindario; pero habiendo de tener ese establecimiento un car\u00e1cter puramente local y no provincial, puesto que la provincia no existe, ser\u00edan de mucha consideraci\u00f3n los gastos que habr\u00eda que hacer para construirlo y sostenerlo. Baste para comprenderlo as\u00ed el consignar que por t\u00e9rmino medio hay 200 hospitalizados\u00a0 paisanos en el Central, dato del que puede derivarse la cuant\u00eda del desembolso a hacer.<\/p>\n<p>Por el car\u00e1cter de la vida de Melilla ha estado aqu\u00ed forzosamente reunida la asistencia del militar y la del vecino, y s\u00f3lo cuando ha sido posible se ha efectuado esta separaci\u00f3n, que hoy, como antes decimos, es casi un hecho, si bien los gastos del Central siguen a cargo del presupuesto de la Guerra.<\/p>\n<p>El viejo edificio de la Plaza de la Parada, aun siendo como lo ha sido objeto de sol\u00edcitos cuidados y de constantes mejoras, no ofrece la posibilidad de ponerle en las condiciones que la ciencia m\u00e9dica exige, porque a ello se oponer la \u00edndole de su construcci\u00f3n, la falta de espacio y los materiales empleados en la techumbre.<\/p>\n<p>Se ha mejorado mucho, sin embargo, y a las continuas obras realizadas desde 1909, hay que a\u00f1adir los arreglos de las soler\u00edas recientemente efectuados y merced a los que los pisos altos fueron dotados de mosaico y los bajos de portland.<\/p>\n<p>Aparte de otras cosas, se echa de menos en el Central la existencia de una sala en que pudieran ser cuidados los enfermos capaces de sostener con recursos propios un trato especial, departamento que no falta en ning\u00fan hospital y que aqu\u00ed es acaso m\u00e1s necesario, dada la existencia de muchos viajeros que sorprendidos por la enfermedad, preferir\u00edan la asistencia p\u00fablica a morar en el hotel o la hospeder\u00eda.<\/p>\n<p>Recordamos que no hace mucho tiempo se pens\u00f3 en ello, habi\u00e9ndose desistido por no haber en la Comandancia de Ingenieros la consignaci\u00f3n necesaria y entendemos que el problema podr\u00eda tener f\u00e1cil soluci\u00f3n si la Junta de Arbitrios, considerando la \u00edndole municipal del servicio a que nos referimos, atendiese el coste de la transformaci\u00f3n de uno de los locales del Central en sala de pago.<\/p>\n<p>De este modo se dar\u00eda satisfacci\u00f3n a una verdadera necesidad, que ya se va sintiendo con\u00a0 apremios, y como conocemos cuan excelente acogida tienen por parte del General Villalba, digno Presidente de la Junta de Arbitrios cuantos pensamientos cuya realizaci\u00f3n pueda redundar en beneficio de la ciudad y de sus habitantes, nos atrevemos a esperar que aquella entidad administrativa acceder\u00e1 al ruego que queda consignado y ofrecer\u00e1 su concurso, a fin de que en breve haya en el Hospital una sala en la que tengan ingreso las personas pudientes.<\/p>\n<p>Tal ser\u00eda una conveniente soluci\u00f3n intermedia mientras llega el momento de crear un Hospital civil, que, por otra parte no ha de estar muy lejano.<\/p>\n<p>(Publicado el 2 de julio de 1915)<\/p>\n<p>En 1916, en concreto el 11 de abril, \u00a0el Hospital del Rey, entonces Hospital Central, volv\u00eda a ser noticia en la prensa de Melilla:<\/p>\n<p><strong>Hospital Central y Hospital civil<\/strong><\/p>\n<p><strong>Visitando sus salas. Asilo y Casa de Maternidad. Lo que cuesta la estado. Otros datos interesantes<\/strong><\/p>\n<p>El coche nos lleva hasta la plaza de los Algibes, remontando, penosamente la empinada cuesta de Florentina, despu\u00e9s de paradas sin cuento en la entrada del t\u00fanel, por acumulaci\u00f3n de veh\u00edculos que marchan en opuestas direcciones.<\/p>\n<p>Cada vez que pasamos por esos lugares comprendemos la necesidad de adoptar algunas medidas que pongan t\u00e9rmino a lo que sucede cuando carros y coches suben y bajan ignorando si pueden penetrar o no en el citado t\u00fanel.<\/p>\n<p>La plaza de los Algibes est\u00e1 solitaria. Lo que fue centro de Melilla, ve ahora transcurrir los d\u00edas sin gentes que la alegren ni huellen su piso; la hierba crece entre las menudas piedras del pavimento. Seguimos las estrechas y tortuosas calles de la acr\u00f3polis hasta dar con nuestro cuerpo en el hospital Central, hoy verdadero hospital civil.<\/p>\n<p>El viejo caser\u00f3n del siglo XVIII ha sufrido muchas reformas que no logran remozarle. La necesidad lo impuso en pasados tiempos como hospital militar, y hoy esa misma necesidad lo ha transformado en asilo de la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p>Es el edificio capaz para doscientas plazas; sin embargo, nunca bajan de doscientos cincuenta los asilados. \u00bfC\u00f3mo negarse- nos dice el m\u00e9dico director, subinspector de segunda D. Victor Iparraguirre- a recibir los enfermos graves carentes de recursos o a los ancianos de dolencia cr\u00f3nica, in\u00fatiles para el trabajo y a veces sin familia?<\/p>\n<p>Recorriendo las salas salta a la vista el exceso de enfermos: las camas se aprietan, sin dejar apenas espacio para el paso: dentro de las condiciones de los locales se saca todo el partido posible.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n el ilustrado m\u00e9dico militar y es bien meritoria la conducta que observa, pues negar la entrada a los enfermos que la beneficencia municipal env\u00eda al citado establecimiento, como se hace en la Pen\u00ednsula cuando est\u00e1n cubiertas las plazas, equivaldr\u00eda a condenarlos a muerte.<\/p>\n<p>Si all\u00ed no se refugian, no hay en Melilla otra instituci\u00f3n an\u00e1loga donde puedan hacerlo. Toda la miseria de la ciudad, ese torbellino de pauperismo y de desgracia que nos arrojan a diario las costas levantinas, da un gran contingente al hospital civil, que es a la vez asilo de ancianos y casa de maternidad.<\/p>\n<p>All\u00ed hemos visto viudas que llevaron sus peque\u00f1uelos por carecer de familia que los cuidos durante la enfermedad de la madre: ancianos que piden un asilo y hasta ni\u00f1os hu\u00e9rfanos de padre y madre. De \u00e9stos hay uno, natural de Cartagena, que carece de parientes, y al que se niegan a recibir los establecimientos ben\u00e9ficos de su ciudad natal, pretextando no haber en ellos vacante.<\/p>\n<p>Hablamos con mujeres y con hombres, mostr\u00e1ndose todos satisfechos del trato que reciben. El hambre debe ser la principal enfermedad de algunos. Muchos de ellos son clientes peri\u00f3dicos del hospital. Cuando se reponen, o necesidades m\u00e1s apremiantes reclaman un hueco, son dados de alta. El trabajo y las privaciones quebrantan de nuevo su salud y vuelve all\u00ed para comer y descansar, not\u00e1ndoseles a los pocos d\u00edas los efectos de la quietud y de la sana alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El subinspector m\u00e9dico de segunda don Victor Garc\u00eda Iparraguirre dirige con extremado celo el establecimiento, secund\u00e1ndole con no menos entusiasmo los m\u00e9dicos mayores D. Leopoldo Queipo y don Francisco Garc\u00eda y los segundos don Isidro Garnica y don Tom\u00e1s Mart\u00ednez Zald\u00edvar, encargados de las cuatro cl\u00ednicas. Es administrador el oficial primero de Intendencia se\u00f1or G\u00e1lvez.<\/p>\n<p>Todos los gastos del hospital los sufraga el ministerio de la Guerra. En la Pen\u00ednsula corren a cargo de las Diputaciones provinciales o de los Ayuntamientos. Aqu\u00ed en nada se grava por este concepto el presupuesto de la Junta de Arbitrios.<\/p>\n<p>Veamos aproximadamente lo que el Estado beneficia con ello al nuestro Municipio y por ende al vecindario.<\/p>\n<p>El promedio diario de enfermos puede calcularse en doscientos sesenta y el precio de la hospitalidad administrativa y farmac\u00e9utica en dos pesetas setenta c\u00e9ntimos: multiplicando estas cantidades por los trescientos sesenta y cinco d\u00edas del a\u00f1o obtenemos un total de doscientas cincuenta y seis mil doscientas treinta pesetas.<\/p>\n<p>A estas cifras hay que sumar los sueldos del personal m\u00e9dico, farmac\u00e9utico y administrativo, que pueden calcularse, en n\u00fameros redondos, en noventa mil pesetas; de ah\u00ed que el sostenimiento del hospital civil cueste, en n\u00fameros redondos, de trescientas a trescientas cincuenta mil pesetas.<\/p>\n<p>La Junta de Arbitrios en su evoluci\u00f3n hacia el Ayuntamiento trat\u00f3 de estudiar lo que costar\u00eda un hospital para doscientas camas, obteniendo la consecuencia de que, aparte del edificio, tendr\u00eda que dedicar cien mil pesetas para la instalaci\u00f3n, y que no bajar\u00eda de doscientas cincuenta mil el sostenimiento.<\/p>\n<p>El hospital civil es una de las necesidades que no pueden olvidarse, pues el d\u00eda, tal vez no lejano, en que se realice la evoluci\u00f3n completa hacia el r\u00e9gimen administrativo civil, dejar\u00e1 el ministerio de la Guerra de tener a su cargo el hospital civil, pasando a ser atenci\u00f3n del municipio.<\/p>\n<p>En primer t\u00e9rmino hay que construir un local <em>ad hoc<\/em>, en sitio adecuado, que bien pudiera ser la Alcazaba.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n civil requiere ya un hospital m\u00e1s moderno que el habilitado hoy para dicho fin. El personal facultativo y administrativo se excede en celo y realiza esfuerzos sobrehumanos para encamar a cuantos llaman a su puerta; pero el edificio no responde a lo que la ciencia moderna exige.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][us_grid post_type=\u00bbattachment\u00bb images=\u00bb7378,7379,7380,7381,7382,7383,7384,7385,7386,7387,7388&#8243; items_quantity=\u00bb\u00bb items_layout=\u00bbgallery_default\u00bb columns=\u00bb4&#8243; img_size=\u00bbus_350_350_crop\u00bb overriding_link=\u00bbpopup_post_image\u00bb][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]Tan emblem\u00e1tico edificio \u00a0forma parte, sin duda alguna, de la historia de la Vieja Melilla desde el siglo XVIII. 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