{"id":8517,"date":"2020-09-01T08:00:13","date_gmt":"2020-09-01T06:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/melillamonumental.es\/?p=8517"},"modified":"2025-06-22T13:12:32","modified_gmt":"2025-06-22T12:12:32","slug":"conociendo-nuestro-patrimonio-el-barrio-del-mantelete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melillamonumental.es\/zh\/conociendo-nuestro-patrimonio-el-barrio-del-mantelete\/","title":{"rendered":"Conociendo nuestro patrimonio El barrio del Mantelete"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]El barrio del General Larrea, popularmente conocido como \u201cMantelete\u201d, nace al pie de las murallas de Melilla la Vieja y tiene, como todos, su propia historia. Pero tambi\u00e9n unas historias, las de sus moradores, quienes han vivido y viven en \u00e9l.<\/p>\n<p>Todas ellas son piezas de un gran puzzle, que es Melilla.<\/p>\n<p>Veamos pues que se ha escrito a lo largo de estos a\u00f1os sobre tan singular barriada. Comencemos por un art\u00edculo de E. Blanco, escrito el 10 de septiembre de 1906 y publicado el d\u00eda 14 en El Telegrama del Rif bajo el t\u00edtulo de Postales de Melilla. El Mantelete:<\/p>\n<p>\u201cHebreos de largas barbas blancas, sentados sobre mostradores que separan las estanter\u00edas de sus tiendas de los guijarros del arroyo, os ofrecen sus telas de fin\u00edsimos calados, junto con los vasos de vidrio de arabescos dibujos y los pilones de az\u00facar de argelina procedencia.<\/p>\n<p>Telas y cacharros, comestibles y babuchas en confusi\u00f3n, al lado de una algarab\u00eda infernal de hebreo y rife\u00f1o, \u00e1rabe y castellano, que en tiroteo de gritos y palabras va de unos en otros ajustando objeto mil veces regateados en su precio antes de pasar a las capuchas de las chilabas, o a los serones de los borriquillos, que cual los pacienzudos hebreos comerciantes, esperan la llegada de mejores horas.<\/p>\n<p>Los moros de elegante porte y sonrosada pieal, alternan conlos del interior y en rendida servidumbre, les muestran las telas, pa\u00f1uelos y turbantes, que muchas veces tornan a recoger con el desaliento del mal negocio, para ense\u00f1arlos de nuevo, a cambio de las plateadas monedas, cubiertas de garabatos.<\/p>\n<p>Las cortinas de los balcones y los visillos de las vidrieras, ocultan mujeres que se consumen en el aire enrarecido de las habitaciones, sentadas en cojines bordados de oro, esperando el halago amoroso de sus due\u00f1os, y los sirivientes de los caf\u00e9s cercanos arrastran sus babuchas de mesa en mesa, sirviendo el arom\u00e1tico te con hierbas a los parroquianos, que muestran su civilizaci\u00f3n jugando a la baraja, o se extra\u00f1an escuchando los mon\u00f3tonos sones de las guzlas ta\u00f1idas por los artistas que apoyan sus pies descalzaos en los barrotes de las sillas.<\/p>\n<p>Trajinar de carros que se bambolean al paso de sacos cargados de harinas, guiados por hombres sucios y haraposos semivestidos a la europea; el reflujo constante de las gentes que entran y salen en el mercado; el encontronazo r\u00e1pido y brutal del ser\u00f3n del burro, que camina al comp\u00e1s del arria y del estacazo; y la calle ancha y corta que presenta al final repleto escaparate de vajillas y jarrones, abanicos y olorosas cajas de s\u00e1ndalo, sedas y encajes, que dejan adivinar otras mil lindezas caprichosas tras los hilos de cuentas colgantes, que ocultan las anaqueler\u00edas de la casa de los indios.<\/p>\n<p>El Economato exhibe jamones y salchichones, pellas de amarillenta manteca y un sin fin de latas que se apilan formando columnas relucientes; botellas transparentes mostrando el \u00e1mbar de Jerez y el grana del Rioja, los ramajos del escarchado an\u00eds, o la negrura de los vinos baratos y a la salida de su puerta, estrecha para el paso de sus favorecedores, se ven las peluquerias de primitivo estilo, al lado casi de los primeros pelda\u00f1os de una escalera empinada y angosta que conduce a la Plaza, poniendo fin al reducido Mantelete.<\/p>\n<p>Francisco Saro Gandarillas publicaba en 1982 en El Telegrama de Melilla este art\u00edculo titulado El viejo Mantelete que posteriormente se recoger\u00eda en una publicaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de Estudios Melillenses:<\/p>\n<p>\u201cA\u00fan cuando hoy ha perdido la fisonom\u00eda propia de cuando naci\u00f3, a finales del pasado siglo, el Mantelete es, sin duda, uno de los barrios m\u00e1s caracter\u00edsticos de Melilla, destacado por lo mismo entre dos numerosos que forman esta extensa ciudad norteafricana.<\/p>\n<p>El Espasa, la Biblia del saber del espa\u00f1ol del siglo XX, nos sorprende y nos reafirma en nuestro presupuesto anterior al encontrar entre sus voces la siguiente: Mantelete: barrio de Melilla.<\/p>\n<p>Seria interesante, conocer cu\u00e1ntos barrios de las m\u00e1s conocidas ciudades espa\u00f1olas han merecido figurar, a\u00fan de forma tan escueta, en la popular enciclopedia.<\/p>\n<p>El Mantelete, en t\u00e9rminos de fortificaci\u00f3n antigua, era un parapeto m\u00f3vil de tablones utilizado para acercarse a las murallas a cubierto de los tiros de los sitiados. Esta palabra nos transporta a los tiempos en que Melilla era una plaza sitiada y nos habla de angustias y penalidades, la dura vida de guarnici\u00f3n que configura la apasionante historia de la vieja ciudad.<\/p>\n<p>Antes de que comenzaran las construcciones en el Mantelete el terreno no estaba ocupado por los huertos de donde la poblaci\u00f3n sacaba parte de los necesarios elementos de subsistencia.<\/p>\n<p>Defendidos desde 1707, por la torre de Santa B\u00e1rbara, los huertos se extend\u00edan por una superficie que ocupaba lo que hoy es antigua estaci\u00f3n de autobuses, plaza de Carros y calles adyacentes, es decir, m\u00e1s o menos la mitad de lo que es el barrio actual.<\/p>\n<p>En 1875, despu\u00e9s de la desviaci\u00f3n del r\u00edo de Oro, que anteriormente desembocaba a la altura del lugar en que hoy se encuentra el Club Mar\u00edtimo despu\u00e9s de atravesar el terreno hoy ocupado por el Parque Hern\u00e1ndez y Plaza de Espa\u00f1a, y en el ganado al mar por los aluviones del se levanta el muro X, muro conocido por buena parte de los melillenses de hoy y que se alargaba entre el torre\u00f3n de la Cal, junto a la puerta de la Marina, y un punto cercano a la fachada suroeste del edificio municipal;<\/p>\n<p>desde ese punto se un\u00eda por mediaci\u00f3n de una muralla con la torre y Santa B\u00e1rbara, situada 30 metros por delante del actual Banco de Espa\u00f1a, torre que fue derribada en abril de 1911 por necesidades de la urbanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta muralla estaba la puerta del campo, puerta de salida del Mantelete al llano de Santiago y de donde partan las tres carreteras que enlazaban el Mantelete con los barrios exteriores, las del Pol\u00edgono, Buen Acuerdo y Triana, hoy convertidas en Avenida, Marina y Garc\u00eda Vali\u00f1o.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la campa\u00f1a de Tetu\u00e1n, firmado el convenio de 1861 por el que se reconoc\u00eda y ampliaba el campo exterior de Melilla, la ciudad pareci\u00f3 encontrar una nueva posibilidad de expansi\u00f3n a su constre\u00f1ida, existencia, encerrada en las murallas de la maltratada ciudad alta.<\/p>\n<p>Desde 1864 en que desaparece la limitaci\u00f3n anterior se permite la libre residencia en la plaza de Melilla a todo aquel que quiera establecerse en el nuevo territorio de soberan\u00eda, disposici\u00f3n confirmada en 1870 y con la que se inicia la colonizaci\u00f3n (lenta colonizaci\u00f3n) del campo exterior.<\/p>\n<p>Poco a poco llega la nueva poblaci\u00f3n y ya en 1880 fue totalmente imposible acogerla en la vieja ciudadela, por lo que fue preciso autorizar el montar, dentro del Mantelete barrancas desmontables de madera con el fin de paliar el problema.<\/p>\n<p>Entonces el Mantelete estaba dividido, dentro del per\u00edmetro de sus murallas, en dos partes, separadas por un muro que se extend\u00eda desde el Cuartel de San Fernando (hoy Polic\u00eda Nacional) hasta la luneta d\u00e9 Santa Isabel (hoy, en su lugar, el cuartel de la Guardia Civil) y desde all\u00ed al Muro X, junto a la puerta de salida a la mar hacia la mitad del muro.<\/p>\n<p>Las barracas fueron instaladas en el interior de este recinto, bajo las murallas de la Plaza de Armas. En 1886 hab\u00eda ya 115 barracas que albergaban tiendas, tabernas e incluso 9 prost\u00edbulos. Un cronista de la \u00e9poca daba el n\u00famero de 393 familias ocupantes de estas barracas, en unas condiciones de vida, que hoy nos parecen lamentables pero que entonces eran un recurso necesario y aceptado por la carencia de viviendas.<\/p>\n<p>En 1888 se autoriz\u00f3 la venta de solares en el Mantelete interior, por lo que las barracas fueron trasladadas al exterior, en el espacio disponible entre el muro divisor y la muralla de Santa B\u00e1rbara.<\/p>\n<p>Los solares desalojados fueron subastados y a finales de 1891 estaban terminadas las nuevas viviendas, que son las cuatro manzanas que hoy ocupan el fondo del barrio cercanas a la muralla.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en 1888 nace el barrio del Pol\u00edgono. Gran parte de los comercios<\/p>\n<p>establecidos en las barracas del Mantelete exterior pasan, en 1891, al acabarse las cuatro primeras manzanas del nuevo barrio, a establecerse en \u00e9l; las barracas son llevadas a los iniciados barrios del Buen Acuerdo y Triana y en julio de 1892 ya no quedaba ninguna en el Mantelete.<\/p>\n<p>A\u00fan cuando aquellas desaparecen, los principales comercios de Melilla siguieron situados durante bastantes a\u00f1os (hasta la construcci\u00f3n del barrio de Reina Victoria, hoy H\u00e9roes de Espa\u00f1a) en el Mantelete. La zapater\u00eda de Alcaraz, el almac\u00e9n de Samuel Salama, la casa de Benchimol, la de Cabo (con su sorprendente jam\u00f3n asturiano), Economato militar y otros m\u00e1s, siguieron siendo indispensables para el ciudadano de la<\/p>\n<p>Melilla a caballo de los dos siglos.<\/p>\n<p>En 1893 acontecen los lamentables sucesos de la campa\u00f1a de Margallo.<\/p>\n<p>Las tropas expedicionarias no tienen alojamiento y es preciso habilitarles algunos cuarteles provisionales.<\/p>\n<p>Surgen as\u00ed los primeros acuartelamientos, a base de barracones de madera, en el Mantelete y la Alcazaba.<\/p>\n<p>En el Mantelete se establecen el Batall\u00f3n de Artiller\u00eda, el dep\u00f3sito de ganado<\/p>\n<p>de Caballer\u00eda y algunas dependencias (hoy desglosada en Intendencia e Intervenci\u00f3n militar).<\/p>\n<p>El cuartel se levanta con car\u00e1cter provisional y durar\u00e1 pr\u00e1cticamente hasta 1. 925, se encontraba instalado en la parte del Mantelete exterior adjunta al muro X. El dep\u00f3sito de ganado en los terreno ocupados hoy por la Plaza de Estopi\u00f1\u00e1n y la vieja estaci\u00f3n de autobuses, terrenos que tambi\u00e9n ocup\u00f3, en lugar cercano al fuerte de<\/p>\n<p>San Miguel, los dep\u00f3sitos de paja y le\u00f1a y la panificaci\u00f3n de Administraci\u00f3n<\/p>\n<p>Militar.<\/p>\n<p>Con las tropas expedicionarias llega tambi\u00e9n una unidad de la Guardia<\/p>\n<p>Civil, unidad que dio tan magn\u00edficos resultados que qued\u00f3 permanente en la nueva organizaci\u00f3n militar surgida tras la guerra de Margallo.<\/p>\n<p>Para su alojamiento hubo que derribar la vieja luneta de Santa Isabel, y en su<\/p>\n<p>lugar se levant\u00f3, en 1896, el cuartel de la Guardia Civil actual, construido por el Sr. Orozco quien m\u00e1s tarde construirla tambi\u00e9n los pabellones de Santiago, los del Buen Acuerdo y la actual Comandancia General.<\/p>\n<p>En 1897, siendo gobernador el general Alc\u00e1ntara, se derriba el muro que separaba ambos Manteletes, en el trozo comprendido entre el cuartel de la Guardia Civil y la puerta de San Jorge, y en su lugar se construye el mercado, ese mercado que como ruina venerable se conserva hoy todav\u00eda, ocupado por multitud de peque\u00f1as tiendas pero que en su d\u00eda fue creado exclusivamente para dar art\u00edculos de primera necesidad, de los que Melilla no andaba muy sobrada.<\/p>\n<p>En la calle de San Jorge, desde las primeras horas de la ma\u00f1ana en que se abr\u00eda la puerta de Santa B\u00e1rbara, se formaba un peque\u00f1o zoquillo al aire libre. Una vez abierta la puerta, los ind\u00edgenas vendedores part\u00edan en carrera desenfrenada hacia<\/p>\n<p>la calle; cuando les faltaba escasos metros lanzaban las babuchas sobre la<\/p>\n<p>acera y all\u00ed donde cala ese era su puesto de venta.<\/p>\n<p>En 1905 acab\u00f3 el pintoresco pero lamentable espect\u00e1culo de los moros galopantes; la Junta de Arbitrios levant\u00f3 unas peque\u00f1as casetas a espaldas del cuartel de la Guardia Civil trasladando a este nuevo lugar el mercadillo de la calle San<\/p>\n<p>Jorge.<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o de 1897, se instala en la calle Medinasidonia (hoy Fern\u00e1ndez de Miranda) la primera central el\u00e9ctrica de Melilla, un peque\u00f1o motorcito que apenas proporcionaba energ\u00eda para unos pocos puntos de luz, hasta que poco tiempo despu\u00e9s, en 1.899, se instala en el llano la Sociedad industrial, central que han conocido muchos de los melillenses de hoy.<\/p>\n<p>Desde que en 1900 se autoriza la construcci\u00f3n de casetas en la parte del muro X que mira al mar el inter\u00e9s por el torre\u00f3n de las Cabras, centro hasta entonces de la vida social .melillense se desplaza al nuevo paseo.<\/p>\n<p>Los concesionarios de las casetas se encargan de rellenar el terreno, ganando al mar el espacio suficiente para convertir el antiguo playazo en paseo amplio y c\u00f3modo. En \u00e9l se establece el Casino Espa\u00f1ol, se crea una secci\u00f3n del Casino Militar, se abre el caf\u00e9 de Cabo, nuevo mentidero de la ciudad, donde por quince c\u00e9ntimos el caf\u00e9 se pod\u00edan matar las horas en amigable tertulia, se instalan el restaurante de la Marina, el Div\u00e1n Espa\u00f1a, la cervecer\u00eda de la viuda de Galb\u00e1n; all\u00ed se levanta la Gran f\u00e1brica<\/p>\n<p>de gaseosas de Ram\u00f3n Espinosa, el caf\u00e9 de Moyano, la Uni\u00f3n Recreativa, lugares y personas que pasando el tiempo, y ante la inminencia de la construcci\u00f3n del puerto, abandonar\u00edan el muro. para integrarse en el nuevo barrio, que desde 1. 909, habr\u00eda de surgir en el Llano de Santiago.<\/p>\n<p>En el paseo del muro X, paseo que desde mayo de 1903 pas\u00f3 a denominarse<\/p>\n<p>del general Macias, aunque nunca perdi\u00f3 su primitivo nombre hasta que fue derribado, se celebraban las fiestas y carnavales de Melilla, los antiguos y a\u00f1orados carnavales en los que todo el mundo participaba y en los que no era imposible encontrar disfrazados alguno de los serios coroneles de la Plaza.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n desde el paseo pod\u00eda contemplarse el \u00fanico espect\u00e1culo que de forma habitual se ofrec\u00eda a la poblaci\u00f3n: la llegada y partida de los viejos correos, el \u00abMah\u00f3n\u00bb y el \u00abSevilla\u00bb; para cerciorarse de que el correo no iba a faltar ese d\u00eda, muy cerca del muelle, en la caseta de la Compa\u00f1\u00eda de Mar, pod\u00eda encontrarse el meteor\u00f3logo<\/p>\n<p>oficioso de Melilla, el teniente Mor\u00e1n, hombre amable alrededor del cual se cedan las esperanzas y frustraciones de los que esperaban en el muelle la llegada de alg\u00fan familiar o de alguna noticia.<\/p>\n<p>Todas las anteriores circunstancias contribuyeron a hacer del muro X y su paseo uno de los lugares m\u00e1s representativos de la Melilla de principios de siglo, lugar que hoy a\u00f1oran con tristeza y nostalgia algunos pocos supervivientes de aquella \u00e9poca amable.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1900 se levanta tambi\u00e9n junto al cuartel de la Guardia Civil, la que durante muchos a\u00f1os fue mejor casa de la ciudad: la casa de Salama. La casa parec\u00eda surgir en un lugar que no era el suyo.<\/p>\n<p>Rodeada de construcciones provisionales, incomparablemente mejor que las restantes casas de Melilla, parec\u00eda haberse equivocado de ciudad. Con ella pr\u00e1cticamente en 1911 de la casa que hoy ocupa el n\u00famero 2 de la Avenida, la casa de Salama se destaca en el Mantelete como avanzada de lo que no tardando mucho habla de ser la nueva gran ciudad.<\/p>\n<p>Con ella pr\u00e1cticamente queda configurado el Mantelete, hasta que en enero de<\/p>\n<p>1911, con el fin de poner en pr\u00e1ctica el m\u00e1s tarde olvidado plan de urbanizaci\u00f3n<\/p>\n<p>de Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara, el Rey Alfonso XIII derribaba la primera piedra de la muralla de Santa B\u00e1rbara, momento en que en el barrio comienza una nueva fase de su existencia: el nuevo Mantelete.\u201d<\/p>\n<p>[VV.AA. Cuadernos de Historia de Melilla. Asociaci\u00f3n de Estudios Melillenses.1988][\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][us_grid post_type=\u00bbattachment\u00bb images=\u00bb8518,8519,8520,8521,8522,8523,8524,8525,8526&#8243; items_quantity=\u00bb\u00bb items_layout=\u00bbgallery_default\u00bb columns=\u00bb4&#8243; img_size=\u00bbus_350_350_crop\u00bb overriding_link=\u00bbpopup_post_image\u00bb][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]El barrio del General Larrea, popularmente conocido como \u201cMantelete\u201d, nace al pie de las murallas de Melilla la Vieja y 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