{"id":8850,"date":"2020-12-24T08:00:21","date_gmt":"2020-12-24T07:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/melillamonumental.es\/?p=8850"},"modified":"2025-06-22T13:05:45","modified_gmt":"2025-06-22T12:05:45","slug":"conociendo-nuestro-patrimonio-capilla-de-la-enramada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/melillamonumental.es\/zh\/conociendo-nuestro-patrimonio-capilla-de-la-enramada\/","title":{"rendered":"Conociendo nuestro patrimonio Capilla de la Enramada"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]Este lugar de culto erigido en el siglo XVI, que durante a\u00f1os ha permanecido oculto a nuestros ojos<\/p>\n<p>Sergio Ram\u00edrez, gran conocedor de nuestro patrimonio religioso, en su obra El triunfo de la Melilla barroca, escribe sobre esta capilla:<\/p>\n<p>\u201cUnos medios que no ser\u00edan del todo suficientes, cuando diez a\u00f1os despu\u00e9s, en 1588, continuaba la iglesia muy deteriorada- con peligro de derrumbe total por el avance de las filtraciones de agua y la putrefacci\u00f3n de la cubierta de madera- y los fieles eran acogidos provisionalmente en la explanada de la plaza, con el objetivo de participar en el oficio lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Realizada en esa misma d\u00e9cada bajo un momante de 4509 maravedi\u00e9s, la conocida ramada o enramada estaba compuesta por una partre de la extensi\u00f3n de la misma plaza de la Maestranza, aprovechada como espacio congregacional ef\u00edmero durante las celebraciones de los domingos y fiestas, siempre y cuando las condiciones meteorol\u00f3gicas- lluvia o viento- lo permitiesen.<\/p>\n<p>En caso contrario, dispon\u00edan de las ermitas de Santa B\u00e1rbara y Virgen de la Victoria supeditadas a una escasa amplitud que no les permit\u00eda albergar a m\u00e1s de cien personas cada una, de ah\u00ed que, en este supuesto, quedasen numerosos habitantes sin asistir a la celebraci\u00f3n de la misa.<\/p>\n<p>Ese espacio congregacional abierto correspondiente a la plaza tendr\u00eda su foco de atracci\u00f3n en el altar improvisado para el que conformaron una sencilla, efectiva y digna capilla embutida en el lienzo de la muralla.<\/p>\n<p>Aprovechando la profundidad del muro, se dispuso un hueco a modo de \u00e1bside con una altura considerable- alrededor de cuatro metros, cubierta de una b\u00f3veda de medio ca\u00f1\u00f3n rebajado con doble rosca al fondo.<\/p>\n<p>La elevaci\u00f3n del pavimento se salvaba a trav\u00e9s de una escalinata de acceso, muy oportuna desde luego de cara a facilitar la adecuada visi\u00f3n desde los distintos puntos de la plaza.<\/p>\n<p>Estructura general que se percibe perfectamente en el plano de Melilla que remiti\u00f3 el gobernador Pedro de Heredia a Felipe III en 1604, antes de que fuera integrada en el Seiscinetos en el edificio que hoy corresponde a la torre de la Vela o casa del Reloj.<\/p>\n<p>Tapiada en 1944 y por segunda vez en 1980, ha vuelto a ver la luz en fechas recientes a la espera de su oportuna restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de mostrar una destacada monumentalidad o magnificencia art\u00edstica, esta obra arquitect\u00f3nica se convierte en uno de los ejemplos m\u00e1s destacados de su tipolog\u00eda, tanto por la forma como por la funci\u00f3n detentada en su momento.<\/p>\n<p>Con inspiraci\u00f3n en las capillas callejeras, exentas o adosadas, que jalonaron el urbanismo peninsular de la Edad Moderna, su modelo primordial hay que buscarlo en Iberoam\u00e9rica dentro de aquellos proyectos vern\u00e1culos de los conjuntos monacales del siglo XVI.<\/p>\n<p>Leopoldo Torres Balb\u00e1s se\u00f1al\u00f3 a las musallas o sarias de las ciudades hispanomusulmanas- oratorios al aire libre localizados en la zona exterior de los recintos amurallados- como precedentes directos de las susodichas capillas americanas, por cuanto la huella musulmana en Espa\u00f1a traspas\u00f3 la cr\u00edtica barrera de 1492 y se extendi\u00f3 desde el punto de vista art\u00edstico por nuestro territorio, influyendo decisivamente en las l\u00edneas constructivas, est\u00e9ticas y compositivas del Quinietos hispano. Al tiempo que se manten\u00eda dentro de las corrientes aut\u00f3ctonas al serle superpuesto los elementos simb\u00f3licos acorde al triunfo de la fe cristiana.<\/p>\n<p>El objetivo de estas capillas era el de reunir una gran cantidad de fieles el d\u00eda de las celebraciones relevantes y conmemoraciones concernientes a su pr\u00e1ctica religiosa, ante la insuficiencia de espacio que pod\u00edan presentar las diferentes naves de la mezquita mayor. A lo que debe sumarse, en su trasvase continental, la costumbre de los ind\u00edgenas de venerar sus divinidades desde el exterior de los edificios templarios y la peligrosidad de recibir en un recinto cerrado a una poblaci\u00f3n muchas veces hostil.<\/p>\n<p>Sea como fuere, las capillas abiertas iberoamericanas encontraron su caldo de cultivo y constituci\u00f3n material en un \u00e1rea propicia de expansi\u00f3n est\u00e9tica y utilitaria, dentro de una de las aportaciones m\u00e1s originales de la arquitectura conventual del siglo XVI: el atrio.<\/p>\n<p>En realidad, una superficie rectangular previa a la entrada de la iglesia que magnific\u00f3 sus dimensiones y produjo una hipertrofia del espacio respecto a las tendencias europeas, pasando a ser un elemento transicional sin mayor importancia a un distintivo propio de impronta castrense, utilizado como testimonio del dominio religioso del territorio e instrumento de evangelizaci\u00f3n hasta el momento final de la labor catequizadora.<\/p>\n<p>Estas innovaciones van a responder a una adaptaci\u00f3n del lugar al medio en que se ejecutaba la evangelizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas, en busca de la funci\u00f3n escenogr\u00e1fica que facilitaba la altura ofrecida por la rampa de entrada y la fachada de la iglesia en cuanto a fondo del escenario. Vendr\u00eda a constituir, pues, un g\u00e9nero de iglesia al aire libre, complementaria e independiente, simult\u00e1neamente, a la iglesia principal del complejo.<\/p>\n<p>Dentro del atrio, la capilla abierta quedaba constituida mediante un espacio cubierto a modo de nicho excavado en el muro- donde se alojaba un altar port\u00e1til no permanente-, que interrump\u00eda la continuidad del paramento en virtud de su conformaci\u00f3n en santuario de esa iglesia al aire libre.<\/p>\n<p>Al tiempo que acomodaba la nave congregacional en el espacio abierto y manten\u00eda la tarea bifuncional de recinto did\u00e1ctico y templo de amplia visibilidad.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la morfolog\u00eda y riqueza ornamental de estas aut\u00e9nticas iglesias seccionadas- clasificadas en tres grupos diferentes por Diego Angulo \u00cd\u00f1iguez-, depend\u00eda de las circunstancias econ\u00f3micas de la instituci\u00f3n y las contextuales de la zona donde se implatara.<\/p>\n<p>Queda claro, seg\u00fan lo vistao, que la capilla de la enramada de Melilla enlaza directamente- por estructura y aplicaci\u00f3n, aunque con matices bien diferentes- con las capillas de indios americanas, hasta el punto de encontrar ejemplos de similar impronta que los monasterios agustinos de Actopan y Meztitlan, y los franciscanos de Tlahuelilpa, Huejotzingo y Tzintzuntzan (m\u00e9xico), entre otros.<\/p>\n<p>A decir verdad, la de Melilla cumpli\u00f3 con creces los objetivos para los que se realiz\u00f3 y lleg\u00f3 a tener una utilizaci\u00f3n activa de alrededor de treinta a\u00f1os hasta la conclusi\u00f3n de las obras en la iglesia parroquial, en la primera d\u00e9cada del siglo XVII.\u201d<\/p>\n<p>Antonio Bravo y Juan Antonio Bellver publicaron en 2016 un amplio reportaje sobre esta capilla:<\/p>\n<p>\u201cLas obras de rehabilitaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de un edificio hist\u00f3rico para usos muse\u00edsticos (un viejo cuartel del siglo XVII y XVIII conocido como Casa del Reloj), permitieron rescatar el \u00e1bside de una antigua capilla conocida como la Ramada o Enramada, de la que s\u00f3lo se ten\u00edan referencias documentales durante unos pocos a\u00f1os entre finales del siglo XVI y principios del XVII.<\/p>\n<p>Las obras fueron llevadas a cabo entre los a\u00f1os 2011 y 2012. La Ramada fue construida en los \u00faltimos decenios del siglo XVI y obedece a una tipolog\u00eda a\u00fan in\u00e9dita en el norte de \u00c1frica, la de capillas o iglesias con enramada.<\/p>\n<p>La capilla fue construida en el llamado Primer Recinto fortificado de Melilla, en la actual plaza de los Aljibes y estaba compuesta por dos partes. Una primera construida en canter\u00eda (el \u00e1bside) y una segunda formada por una estructura provisional de madera cubierta por ramas y ca\u00f1izo que permit\u00eda el cobijo de los fieles que asist\u00edan a los actos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>El \u00e1bside fue construido aprovechando la parte posterior de la bater\u00eda Real, pero las necesidades defensivas de la ciudad exigieron que en los primeros decenios del siglo XVII se construyera un cuartel que se ados\u00f3 a la citada bater\u00eda, tapando y desfigurando el \u00e1bside que ha permanecido oculto durante varios siglos hasta su recuperaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>El estudio de documentaci\u00f3n de esta obra se inicia a partir de unos primeros trabajos de documentaci\u00f3n hist\u00f3rica y control arqueol\u00f3gico, que permitieron determinar su inter\u00e9s y la necesidad de su recuperaci\u00f3n y restauraci\u00f3n integral.<\/p>\n<p>El estudio de esta capilla ha exigido previamente un an\u00e1lisis global de toda la arquitectura religiosa existente en este periodo de la historia de Melilla, as\u00ed como el estudio de las condiciones hist\u00f3ricas que nos permitieran entender las razones de su construcci\u00f3n y de su abandono.<\/p>\n<p>Con ello intentaremos explicar las causas que propiciaron la utilizaci\u00f3n de una tipolog\u00eda arquitect\u00f3nica poco documentada hasta el momento, como son las iglesias o capillas con enramadas.<\/p>\n<p>Hay que decir que la segunda mitad del siglo XVI es un momento de grandes cambios para Melilla. La primera iglesia de esta poblaci\u00f3n se edifica en la llamada Villa<\/p>\n<p>Vieja a partir de 1497, pero fue demolida a mediados del siglo XVI por cuestiones relacionadas con la defensa de la fortaleza.<\/p>\n<p>El 23 de marzo de 1550 el gobernador de la ciudad escrib\u00eda: \u201cdistribuir en un templo suntuoso que V.A. mand\u00f3 derrocar en la villa vieja de esta ciudad, porque aqu\u00ed no hay sino tres hermitas que apenas el domingo cabe la mitad de la gente\u201d.<\/p>\n<p>Estas ermitas no pod\u00edan hacer frente a las necesidades religiosas exigibles y por ello se requer\u00eda una iglesia parroquial amplia y que pudiera albergar a toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La demolici\u00f3n de la iglesia parroquial de la Villa Vieja \u2013 a mediados del siglo XVI \u2013, gener\u00f3 varias necesidades que se van a concretar en dos tareas edificatorias: por un lado la construcci\u00f3n de una nueva iglesia en la parte m\u00e1s alta de la ciudad, en la llamada Villa Nueva, y por otro se va a erigir una nueva capilla dedicada a Santiago junto a la puerta de Tierra.<\/p>\n<p>La capilla de Santiago es una peque\u00f1a edificaci\u00f3n de planta rectangular y que se corona por una b\u00f3veda de crucer\u00eda estrellada sobre arcos apuntados (Fern\u00e1ndez de Castro, 1941, p. 48-51; Bravo, 1988, p. 57-62) y que responde a l\u00edneas estil\u00edsticas relacionadas con el g\u00f3tico-isabelino o estilo Reyes Cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Esta corriente tuvo un amplio desarrollo en la geograf\u00eda andaluza a finales del siglo XV y principios del XVI, pero se sigue edificando con sus criterios varios decenios despu\u00e9s, como ocurre en Melilla.<\/p>\n<p>La capilla de Santiago fue terminada en 1551 y su factura se debe al ingeniero Miguel de Perea y al maestro mayor Sancho de Escalante (Castries, 1921).<\/p>\n<p>Para 1553 el ingeniero Juan de Zurita expon\u00eda su opini\u00f3n favorable a la construcci\u00f3n de una nueva iglesia parroquial en un terreno apropiado y con dimensiones acordes al aumento experimentado por la poblaci\u00f3n. Tres a\u00f1os despu\u00e9s (1556) Hernando de Bustillo insiste en la misma necesidad de levantar una iglesia de la que Melilla carec\u00eda desde el derribo de la anterior y, para ello, recomendaba solicitar el apoyo del obispado de M\u00e1laga ante la decisi\u00f3n del duque de Medina Sidonia de renunciar a la tenencia y guarda de Melilla (Castries, 1921, p. XXIII-XXIV).<\/p>\n<p>La nueva f\u00e1brica del templo se comenz\u00f3 a ejecutar entre el \u00faltimo trimestre de 1556 y los primeros meses de 1575. Sin embargo esta iglesia se arruin\u00f3 a causa de un terremoto acaecido el\u00a0 1 de marzo de 1579 que dej\u00f3 su estructura en muy mal estado; por esta raz\u00f3n y durante algunos a\u00f1os, los fieles no tuvieron un templo\u00a0amplio para celebrar las misas.<\/p>\n<p>Y este es el origen de la capilla de la Ramada, nuevo y amplio espacio para que todos los fieles de la ciudad pudieran acogerse provisionalmente durante la celebraci\u00f3n de los oficios lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>Conocemos algunos aspectos de su construcci\u00f3n gracias a un documento de los oficiales de Melilla Antonio de Tauxida y Miguel Saicerd\u00e1n (abril y junio de 1592).<\/p>\n<p>Este documento consiste en una relaci\u00f3n de gastos que se corresponde con los impuestos del Rey relativos a los quintos de cabalgadas y derechos de puertas y hierros, y que comprende desde primero de enero de 1585 hasta finales de diciembre de 1591. En uno de los apartados figuran: \u201cQuatro mill y quinientos y nueve maravedis que pago y se gastaron en hazer una rramada en la placa donde se dize misa los domingos y fiestas por estar la Yglesia cayda. IIII . U . DIX\u201d7.<\/p>\n<p>Esta referencia nos confirma que la obra se realiz\u00f3 entre 1585 y 1591 y que su costo fue 4 509 maraved\u00edes.<\/p>\n<p>El documento citado no nos da informaci\u00f3n sobre los autores materiales de la capilla, pero sabemos que durante los a\u00f1os 1591 y 1592 el maestro mayor de obras de Melilla era Gregorio de Ara\u00f1o y que en 1604 figuraban como maestros canteros Francisco Ruiz y Ger\u00f3nimo Vidal, que por entonces llevaban muchos a\u00f1os trabajando en Melilla, por lo que bien pudieron ser los autores de la obra.<\/p>\n<p>Pero, \u00bf qu\u00e9 era un a ramada o enramada? Se trataba de una tipolog\u00eda arquitect\u00f3nica con cierto car\u00e1cter de provisionalidad y compuesta por dos partes bien diferenciadas.<\/p>\n<p>Por un lado un a construcci\u00f3n realizada en siller\u00eda, embutida en la parte trasera de la bater\u00eda Real, y compuesta por un \u00e1bside donde se situaba el altar y desde donde se oficiaban los oficios lit\u00fargicos, con orientaci\u00f3n hacia el Este.<\/p>\n<p>El \u00e1bside consist\u00eda en un hueco dentro de la s\u00f3lida muralla y ten\u00eda una altura de cinco metros, estando cubierto por una b\u00f3veda de medio ca\u00f1\u00f3n rebajado con doble rosca al fondo.<\/p>\n<p>El pavimento del \u00e1bside estaba elevado respecto a la plaza mediante una escalinata de acceso, lo que favorec\u00eda su visualidad por el p\u00fablico congregado en ella.<\/p>\n<p>La otra parte de la Ramada, inmediata a la anterior, comprend\u00eda una gran extensi\u00f3n de la plaza de los Aljibes, que se aprovechaba como espacio congregacional ef\u00edmero para facilitar las celebraciones de los domingos y fiestas, siempre y cuando las condiciones meteorol\u00f3gicas \u2013 lluvia o viento \u2013 lo permitiesen.<\/p>\n<p>En 1604 la Ramada todav\u00eda estaba en uso, como demuestra su aparici\u00f3n en el plano que remiti\u00f3 el gobernador Pedro de Heredia a Felipe III ese a\u00f1o (Bravo, 1997, p. 35-36), y donde se aprecia su estructura.<\/p>\n<p>Sin embargo a partir de 1608 la Ramada pierde su funci\u00f3n religiosa, al concluirse ese a\u00f1o las obras de la nueva iglesia parroquial y dejar, por esta raz\u00f3n, de ser necesaria. En la zona trasera de la bater\u00eda Real se iban a producir desde entonces grandes transformaciones que relegar\u00e1n al olvido tan insigne espacio religioso. En concreto se ados\u00f3 a la bater\u00eda, por su parte interior, una construcci\u00f3n que comienza como cuerpo de guardia, posterior cuartel y que finalmente ser\u00e1 el origen de la que hoy se conoce como Casa del Reloj.<\/p>\n<p>El edificio tapaba totalmente el antiguo \u00e1bside, y adem\u00e1s lo compartimentaba en altura en dos plantas diferentes, generando dos peque\u00f1os espacios residuales en la nueva edificaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>En esta transformaci\u00f3n se enfoscan y encalan los muros de siller\u00eda, haci\u00e9ndolos totalmente irreconocibles. Por otra parte, las obras que se llevan a cabo en la segunda mitad del siglo XIX exigieron un aumento de planta del edificio y por esta raz\u00f3n el interior (en dos de sus caras) se refuerza con sendos muros de mamposter\u00eda, deformando a\u00fan m\u00e1s su estructura.<\/p>\n<p>Existe una esclarecedora bibliograf\u00eda sobre la existencia de enramadas en Am\u00e9rica (Gussinyer, 1998, p. 47-76), y en concreto referida a los primeros momentos de la expansi\u00f3n hispana por el continente en torno al siglo XVI. La tipolog\u00eda constaba de un \u00e1bside con alguna dependencia, mientras que el cuerpo principal de la iglesia se realizaba de forma provisional con ramas y ca\u00f1izo (Palm, 1953, p. 47-64).<\/p>\n<p>Este modelo permit\u00eda erigir espacios religiosos provisionales de cierta amplitud y de forma r\u00e1pida y poco costosa, a la vez que permit\u00eda reunir a una gran cantidad de fieles el d\u00eda de las celebraciones relevantes, ante la insuficiencia de otros espacios. Queda claro, seg\u00fan lo visto, que la capilla de la Ramada de Melilla enlaza en cierta forma con las \u201ccapillas de indios\u201d americanas, hasta el punto de encontrar ejemplos muy similares en los monasterios agustinos de Actopan y Meztitl\u00e1n, y los franciscanos de Tlahuelilpa, Huejotzingo y Tzintzuntz\u00e1n (M\u00e9xico), entre otros.<\/p>\n<p>En el caso de Melilla, su origen se fundamenta en la necesidad de una poblaci\u00f3n cristiana que, por diversos motivos, no contaba con un templo suficiente para las celebraciones religiosas. Por esta raz\u00f3n y de forma temporal se pod\u00eda celebrar misa, mientras que se pudiera erigir m\u00e1s adelante un templo de f\u00e1brica, lo que se produce en 1608.<\/p>\n<p>EL INICIO DE LAS OBRAS<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n sobre la Casa del Reloj se enmarca en el casco antiguo de la ciudad de Melilla, declarado Conjunto Hist\u00f3rico Art\u00edstico en 1953 (B.O.E. n.\u00ba 250, 7 de septiembre de 1953), siendo ratificado como Bien de Inter\u00e9s Cultural en 1986 (R.D. 2753\/86, de 5 de Diciembre). Las obras fueron dirigidas por el arquitecto<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Fern\u00e1ndez Fern\u00e1ndez. Este marco legal permiti\u00f3 realizar un estudio documental previo, y poder actuar desde el primer momento. Ante la sospecha<\/p>\n<p>de que pudieran quedar restos del antiguo \u00e1bside, se procedi\u00f3 a estudiar minuciosamente el \u00fanico espacio que parec\u00eda guardar alguna relaci\u00f3n con esa antigua<\/p>\n<p>estructura: un peque\u00f1o habit\u00e1culo de la planta baja.<\/p>\n<p>El acceso a este espacio se realizaba, desde el edificio en obras, a trav\u00e9s de un vano con arco rebajado. El interior era de planta ligeramente cuadrada y ten\u00eda 2,61 metros de profundidad por 2,21 metros de ancho y presentaba tres caras, todas enfoscadas, mientras que el techo mostraba una serie de vigas de madera y hierro.<\/p>\n<p>Al intentar suprimir el enfoscado en algunas zonas para estudiar el paramento, pudo comprobarse que en una fecha indeterminada los muros recibieron una espesa capa de cemento Portland que imped\u00eda apreciar el material original. Sin embargo, al suprimir la capa de cemento de la pared de la izquierda, se pudo comprobar que se trataba de un muro formado por sillares regulares de gran tama\u00f1o, y que contaba con lo que podr\u00eda ser una peque\u00f1a hornacina, totalmente tapiada. La pared del fondo mostraba por su parte una disposici\u00f3n con rehundido irregular y una primera capa de ladrillo, mientras que la pared de la derecha era de mamposter\u00eda irregular. La eliminaci\u00f3n de la capa de cemento fue un trabajo muy complejo que se tuvo que realizar manualmente debido a su gran adherencia a la siller\u00eda, agravado por el tipo de roca caliza que forma el muro original.<\/p>\n<p>La continuaci\u00f3n de los trabajos sobre las paredes permiti\u00f3 descubrir tambi\u00e9n una nueva zona de sillares en la pared del fondo, al suprimirse la primera capa de ladrillo, lo que hizo salir a la luz un rehundido labrado en la piedra de siller\u00eda. Sin embargo, los trabajos en el muro de la derecha confirmaron la existencia de un muro de mamposter\u00eda muy irregular y de poca calidad.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en la planta primera del edificio en obras, no parec\u00eda haber resto alguno de lo que hubiera sido el \u00e1bside. A indicaciones nuestras, un operario con<\/p>\n<p>martillo el\u00e9ctrico inici\u00f3 un sondeo que r\u00e1pidamente nos permiti\u00f3 encontrar la zona alta del \u00e1bside.<\/p>\n<p>En su interior, un grafiti escrito a l\u00e1piz sobre el enfoscado de cal, nos indicaba un dato importante y que nos permit\u00eda avanzar en la historia de la degradaci\u00f3n del \u00e1bside: \u201c1944, tabic\u00f3 esta covacha Anastasio Garc\u00eda Ca\u00f1izares\u201d.<\/p>\n<p>Es interesante constatar como en los a\u00f1os cuarenta del siglo XX, el espacio era percibido como una covacha, cuarto secundario y de poco valor, por lo que fue tapiado por falta de uso.<\/p>\n<p>El descubrimiento de la zona alta del \u00e1bside fue una verdadera sorpresa y nos hizo albergar fundadas esperanzas de que la estructura absidal pudiera aparecer bastante completa, aunque segu\u00edan abiertos muchos interrogantes, porque no coincid\u00edan las medidas del espacio bajo con el alto y tampoco parec\u00eda guardar una total simetr\u00eda en planta.<\/p>\n<p>El desmontaje del suelo de la parte alta, nos permiti\u00f3 visualizar el \u00e1bside como un \u00fanico espacio, cosa que desde la primera mitad del siglo XVII no ocurr\u00eda. Al des-<\/p>\n<p>montarse la viguer\u00eda, se pudo apreciar que en la zona derecha exist\u00eda un ancho muro de casi un metro de espesor, cuya finalidad no entend\u00edamos y que romp\u00eda la simetr\u00eda del conjunto, como ya hab\u00edamos apreciado en las mediciones anteriores.<\/p>\n<p>Al desmontar el forjado intermedio tambi\u00e9n aparecieron una serie de molduras decorativas talladas en piedra, y que formaban canecillos o m\u00e9nsulas donde se asientan los arcos. Estas m\u00e9nsulas muestran una forma con doble pecho de paloma, tanto en la moldura frontal como en los laterales. Este es el detalle decorativo que muestra la influencia m\u00e1s medievalizante de todo el conjunto.<\/p>\n<p>Finalmente, y ya liberado todo el espacio absidal, comenzaron las tareas m\u00e1s complejas de estudiar en las paredes y muros los elementos a\u00f1adidos con posterio-<\/p>\n<p>ridad a la obra del siglo XVI.<\/p>\n<p>Dentro de estos elementos a\u00f1adidos exist\u00edan unos de cronolog\u00eda m\u00e1s contempor\u00e1nea (los m\u00e1s agresivos) constituidos por cemento Portland, y otros que eran muros de mamposter\u00eda y enfoscados realizados a lo largo de las transformaciones sufridas por el edificio y que hab\u00edan convertido el \u00e1bside en dos cuartos de usos diversos.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter noble del \u00e1bside, frente a la naturaleza espuria y de mala factura de las alteraciones posteriores, determinaron sin ning\u00fan tipo de duda la decisi\u00f3n de suprimir todos los a\u00f1adidos por no aportar nada a la propia naturaleza del espacio e impedir su comprensi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>El primer descubrimiento se produjo al iniciar el desmontaje del muro de mamposter\u00eda situado a la derecha de la zona baja, de casi un metro de espesor, y tras el cual apareci\u00f3 en un magn\u00edfico estado de conservaci\u00f3n el lienzo de siller\u00eda original. En este lienzo se abre una segunda hornacina que todav\u00eda conserva el tizne negro de<\/p>\n<p>las velas, as\u00ed como varios sillares marcados con signos de firma de cantero y con iconograf\u00edas religiosas formadas por c\u00edrculos y estrellas, cosa que en los otros dos lienzos es imposible de apreciar por su peor conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El siguiente descubrimiento se produjo al sondear la mamposter\u00eda encalada en los muros de la parte alta del \u00e1bside, y aparecer varios motivos ornamentales<\/p>\n<p>tallados en la siller\u00eda, formando entrantes rectangulares a modo de casetones y cuya funci\u00f3n alterna lo decorativo con la b\u00fasqueda de un cierto efecto visual de<\/p>\n<p>profundidad.<\/p>\n<p>Otra estructura que pudo documentarse en la actuaci\u00f3n nos remite a un elemento funcional de la capilla: el poyete o asiento corrido que rodeaba las paredes, y<\/p>\n<p>que debi\u00f3 ser un banco para servicio de los oficiantes.<\/p>\n<p>Actualmente s\u00f3lo se conserva una parte de este elemento en el muro derecho.<\/p>\n<p>EL \u00c1BSIDE RECUPERADO<\/p>\n<p>El final de las actuaciones permite poder apreciar en la actualidad un elemento de gran inter\u00e9s patrimonial, que evidencia las necesidades religiosas en un momento<\/p>\n<p>concreto de la historia de Melilla, a finales del siglo XVI. Como tal documento, milagrosamente conservado, nos refleja datos muy importantes sobre cuestiones tan diversas como las tipolog\u00edas, los estilos art\u00edsticos o las t\u00e9cnicas de canter\u00eda de esos momentos del Renacimiento tard\u00edo.<\/p>\n<p>Si en la capilla de Santiago y en la iglesia parroquial que se construyen a mediados del siglo XVI, todav\u00eda persisten elementos del g\u00f3tico m\u00e1s tard\u00edo como ocurre con los arcos apuntados, en la Ramada las formas nos hablan ya de otra est\u00e9tica, m\u00e1s ligada al Manierismo en sus arcos de medio punto, la b\u00f3veda de ca\u00f1\u00f3n o los casetones. Sin embargo todav\u00eda quedan trazas medievalizantes, como puede verse en la cornisa que cuenta con m\u00e9nsulas o canecillos, y que fueron un elemento muy com\u00fan en Andaluc\u00eda debido a la influencia mud\u00e9jar desarrollada en parte del XVI.<\/p>\n<p>El \u00e1bside de la Ramada es actualmente un elemento visitable e integrado en un museo de arte contempor\u00e1neo, por lo que la intervenci\u00f3n ha permitido recuperar un elemento arquitect\u00f3nico hist\u00f3rico y hacerlo comprensible al visitante.<\/p>\n<p>[Bibliograf\u00eda: Sergio Ram\u00edrez Gonz\u00e1lez. El triunfo de la Melilla barroca. Arquitectura y Arte. Fundaci\u00f3n Gaselec. Melilla.2013<\/p>\n<p>Antonio Bravo Nieto. Juan A. Bellver Garrido. Una tipolog\u00eda arquitect\u00f3nica in\u00e9dita en el norte de \u00c1frica. La capilla de la Ramada de Melilla. En las dos orillas del Estrecho de Gibraltar. Arqueolog\u00eda de fronteras en los siglos XIV-XVI.Centro de Hist\u00f3ria d\u2019Aqu\u00e9m e d\u2019Al\u00e9m-Mar Faculdade de Ci\u00eancias Sociais e Humanas \u2013 Universidade Nova de Lisboa e Universidade dos A\u00e7ores.2016 ][\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][us_grid post_type=\u00bbattachment\u00bb images=\u00bb8851,8852,8853,8854,8855&#8243; items_layout=\u00bbgallery_default\u00bb columns=\u00bb4&#8243; img_size=\u00bbus_350_350_crop\u00bb overriding_link=\u00bbpopup_post_image\u00bb][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]Este lugar de culto erigido en el siglo XVI, que durante a\u00f1os ha permanecido oculto a nuestros ojos Sergio Ram\u00edrez, 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