Melilla Modernista
Un conjunto urbano singular donde modernismo, art déco y planificación urbana configuran una de las expresiones arquitectónicas más destacadas de España y del norte de África.
La Melilla Modernista que hoy conocemos, construida principalmente a comienzos del siglo XX, es el resultado de la interrelación de estilos, profesionales y corrientes urbanísticas que contribuyeron a dotar a la ciudad de una identidad arquitectónica elegante, equilibrada y reconocible.
Un paisaje urbano con identidad propia
La fuerza del modernismo en Melilla no se entiende solo por sus edificios, sino también por el modo en que se integran en la ciudad.
La proyección de la ciudad moderna supuso una ampliación que ya superaba en extensión a la ciudad fortificada. Este crecimiento urbano se organizó mediante amplias avenidas y calles trazadas ortogonalmente, con referencias al modelo de ensanche propio de las ciudades modernas de la época.
Este ordenamiento espacial fue decisivo para la configuración del paisaje arquitectónico de Melilla. La armonía entre trama urbana, volumen edificatorio y lenguaje ornamental convirtió a la ciudad en un espacio especialmente apto para el desarrollo de una arquitectura de carácter modernista y, posteriormente, art déco.
Entre los autores de estos diseños destacan ingenieros militares como Eusebio Redondo y José de la Gándara, que realizaron propuestas urbanísticas fundamentales a comienzos del siglo XX y contribuyeron a sentar las bases de la expansión moderna de Melilla.
Uno de los conjuntos modernistas más relevantes de España
Melilla constituye hoy una de las referencias más importantes de la arquitectura modernista y art déco en España. Su valor no reside únicamente en la calidad individual de sus edificios, sino en la continuidad urbana del conjunto, en su riqueza formal y en la personalidad propia que adquirió durante su proceso de crecimiento y consolidación.
Claves de la Melilla Modernista
Tres elementos ayudan a comprender la singularidad de este legado arquitectónico.
Urbanismo
La trama ortogonal, las avenidas amplias y el modelo de ensanche facilitaron una imagen urbana moderna, ordenada y representativa.
Arquitectura
El modernismo y el art déco encontraron en Melilla un escenario de gran riqueza ornamental y variedad tipológica.
Identidad
La ciudad desarrolló un carácter propio, fruto de la combinación entre expansión urbana, creatividad arquitectónica y contexto histórico.
