Conociendo nuestro patrimonio Casa de los cristales. El Gran Hotel Reina Victoria (I)

Ubicado en el barrio Héroes de España, concretamente en un solar en la confluencia de la calle Prim con Sidi Abdelkader, llama la atención por muchas razones. Es un edificio único en la ciudad con una historia peculiar. Para conocerla acudiremos a varias fuentes, la primera de ellas al historiador Juan Díez Sánchez quien en 2009 publicaba un artículo sobre el hotel Reina Victoria en El Telegrama de Melilla. Hoy podemos leerlo en su blogspot El heraldo de Melilla:

“El 28 de enero de 1927 se inauguró en Melilla un establecimiento hotelero que marcó época: el nuevo Gran Hotel Reina Victoria, sucesor de otro de igual nombre alzado en 1908 al mismo tiempo que se construía la zona centro de la ciudad.

Tanto el primer Hotel Reina Victoria como el segundo, fueron construidos expresamente para servir de establecimientos hoteleros, cumpliendo ambos un destacado papel en la vida social y económica de la ciudad.

Luego de inaugurarse el segundo Hotel, el primitivo siguió en funcionamiento como complementario del nuevo, dada la proximidad entre ambos.

Habrán de transcurrir muchos años para que en Melilla se produzcan unos acontecimientos similares de construcción de grandes edificios destinados a hoteles. Así en los años cuarenta gracias a la iniciativa del Municipio se levantó el antiguo Hotel Rusadir en un solar esquina de las calles Pablo Vallescá con Teniente Aguilar de Mera, junto al Cine Monumental. Y hace unos años treinta y cinco años se levantaron el Parador Nacional de Turismo Pedro de Estopiñán y el Hotel Ánfora.

Mucho más recientemente y debido al empeño personal de Juan José Imbroda, Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, todos podemos gozar de los excelentes servicios que ofrece el Hotel Melilla Puerto. Que previsiblemente en poco tiempo cambiará de propietario y denominación.

El empresario Ramón Gironella primero adquirió el antiguo Hotel Reina Victoria y años después, en 1926, construyó el nuevo en un solar sito en l confluencia de las calles Prim con Abdelkader y hasta entonces únicamente utilizado como pista de patinaje y bolera.

Inauguración del nuevo hotel

El importante acto de inauguración del nuevo Hotel Reina Victoria no alcanzó en la prensa local, concretamente en El Telegrama del Rif la repercusión deseada. A pesar de que suponía un gran avance para la ciudad, esfuerzo económico y motivo de orgullo para los melillenses que por fin podrían ofrecer a los forasteros un alojamiento de calidad y comparable a los mejores de otras poblaciones de mayor entidad.

En el periódico que fundara Cándido Lobera la noticia apenas trascendió al dedicarle tan solo unas pocas líneas que contrastan con la extensa información facilitada cuando se puso en servicio el primer Hotel Reina V. en el año 1908. Más la respuesta a esta parquedad la podemos encontrar en que mientras en 1908 la dirección del hotel realizó una importante campaña propagandística en las páginas de este diario, ahora en 1927 no contrató anuncio alguno.”

Como bien dice Juan Díez la noticia no ocupó mucha extensión en el periódico local del día 30. En la tarde del sábado 29 de enero de 1927 se procedía a la inauguración del nuevo hotel:

“Inauguración del nuevo edificio del hotel Reina Victoria

Ayer tarde a las cuatro se verificó la inauguración oficial del nuevo edificio del hotel Reina Victoria.

Invitados asistieron al acto, los generales Castro Girona y García Aldave; coroneles Barbero, Pozas, Giménez Castellanos, Vázquez, Sanz Pelayo, Membrillera y Calvo; auditor de división Cabeza Piquer; Comandante de Marina Miranda; interventor de la Aduana Marroquí Mouly; ingenieros Gómez Jordana, Conde y Olasso; directores del Banco de España, Bilbao e Internacional de Crédito, Montero, Troncoso y Sastre, respectivamente; doctor Moreno Sevilla; presidente accidental de la Cámara de Comercio Sanz; director accidental de la Escuela General y Técnica Marín; inspector del Timbre Cisneros; inspector del Cuerpo de Vigilancia Rico; comandantes Santa Cruz y Ortoneda y capitán Madrigal; funcionarios de Hacienda Salas y Alcalá; director de la Compañía Hispano Marroquí de Gas y Electricidad del Pozo; señor Roig; Vicario Castrense Rubio; otros señores cuyos nombres no recordamos y representantes de la Prensa.

Los invitados fueron recibidos por el dueño del nuevo hotel señor Gironella, gerente de dicho centro señor Gorrochategui y señor Miró.

SS.EE. y demás señores, después de permanecer breves momentos en el lujoso “hall”, recorrieron los diversos pisos, teniendo ocasión de admirar la soberbia instalación de las innumerables habitaciones y demás dependencias en cuyo adorno y decorado ha presidido el mejor gusto.

Ha sido decorado uno de los salones, con arreglo al estilo árabe, el cual mereció, como el resto del nuevo hotel, frases de expresivo elogio por parte de los generales Castro Girona y García Aldave y demás invitados.

Finalmente los señores Gironella, Gorrochategui y Miró y las señoras madre y hermana del primero, obsequiaron a los concurrentes con un espléndido lunch, que fue servido en uno de los elegantes comedores instalados en la planta principal.

Un notable sexteto amenizó la fiesta, interpretando selecto programa.

SS.EE. y demás personas que asistieron al acto, felicitaron al señor Gironella, haciendo votos por la prosperidad del nuevo hotel, cuya espléndidez y confort son dignos del desarrollo e importancia de nuestra ciudad.”

Retomamos de nuevo el artículo del historiador melillenses:

Características.-

El nuevo hotel colocó al Melilla a la cabeza de establecimientos de este género. La propaganda del mismo en el Programa Oficial de Festejos del año 1928 lo calificaba de: “Hotel más lujoso del Norte de África, todo en él respondía a las más refinadas exigencias de estética y confort moderno. Nada se escatimó en su construcción de seis plantas. Desde la fachada lujosa, ampliamente abierta al Sol y al oxígeno hasta los menores detalles de ornamentación y de higiene interiores.”

En pos de un cómodo hospedaje y una buena reputación que atrajera a quienes visitaban la ciudad por diferentes motivos, en el Hotel Reina Victoria el aspecto decorativo tuvo un gran protagonismo. Su fachada acristalada, cien habitaciones, escalera monumental con más de cinto treinta escalones, y diez cuartos de baños estucados, así como salones de estilo árabe le daban un tono monumental que despertaba la admiración de quienes transitaban por sus proximidades y aquellos cuya capacidad adquisitiva otorgaba la posibilidad bien de frecuentarlo como usuarios de sus habitaciones o restaurante.

En estos últimos salones la distinguida sociedad melillense de gustos delicados y modales acordes se reunían para comer a la carta de la cocina española, francesa o inglesa, amenizados por orquestas. O bien en tertulias en torno a un café o una copa y en muchas ocasiones celebrando elegantes y un tanto disipadas fiestas.

Como hotel pretencioso que contaba incluso con ascensor, seguramente el primero instalado en Melilla, su planta modernista nos evoca el arte hispanomusulmán presente en Granada. Su fachada acristalada y otros motivos ornamentales constituye una muestra única en Melilla.

La Casa de los Cristales

El gran Hotel que marcó época en Melilla y en toda su zona de influencia, el Rif, cerró sus puertas al público en el año 1935, siendo una víctima más de aquella crisis que sacudió los cimientos del mundo civilizado a fines de los años veinte y que en nuestra ciudad estuvo además agudizada por la finalización de la pacificación del Protectorado que hizo descender significativamente el número de soldados tanto en Melilla como en su entorno geográfico.

El espléndido edificio que albergó al Hotel Reina Victoria, a partir del año 1935 se transformó en un inmueble con un nuevo destino: alojar viviendas y oficinas en sus dependencias superiores e interiores, así como establecimientos comerciales en los bajos. Pasando al olvido el nombre de Reina Victoria, mientras los melillenses comenzaron a denominar este edificio como ”La Casa de los Cristales” por su original cerramiento de vidrio.

En sus bajos estuvo situado hasta hace algunos años la célebre Perfumería Eva, después Agencia de Viajes Alcántara. Y en los escaparates de esta perfumería durante varios años nuestro ya desaparecido amigo Francisco Carmona expuso copias fotográficas de vistas antiguas de Melilla.

Mientras que entre las oficinas que han estado radicadas aquí podemos mencionar La Unidad de Recaudación Ejecutiva de Hacienda, Cámara de la Propiedad, Consejo Superior de Deportes y la Agencia de Publicidad del también ya desaparecido Ángel Morán. Continuando aún la sede de la Asociación Artística Tallaví.

Hace unos veintiséis años este célebre edificio con fachada de estilo neomudéjar fue rehabilitado por sus propietarios de forma encomiable no exenta de cierta polémica al sustituirse el antiguo color blanco por el verde de sus vidrieras.

Tanto la fachada monumental como interiores provistos de numerosos elementos artísticos de “La Casa de los Cristales” nos evocan aquel antiguo Gran Hotel Reina Victoria con sus tertulias de la buena sociedad melillense, gente de paso, mozos cargados de maletas, servidumbre de porte señorial, chóferes y conserjes siempre atentos y sonrientes en una confusión de personas y lenguas. Un exótico marco modernista, impresionante punto de salida y deseada meta en la aventura africana.”

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