Conociendo nuestro patrimonio Cuesta de la Florentina (II)

Nombramiento del Ingeniero Director

Fue nombrado para dicho cargo, por Rea1 orden de 1º de Marzo de 1904, el Ingeniero de caminos, canales y puertos D. Manuel Becerra y Fernández.

Las antedichas obras provisionales consistían en el establecimiento, del taller de bloqueas artificiales para el puerto, explotación de la cantera para el mismo y construcción de un almacén.

Este mismo año de 1904 se dictaron resoluciones para la construcción del ferrocarril de la cantera del puerto, para la redacción del Reglamento, para la organización y régimen de la Junta y la remisión a la Superioridad del proyecto de las obras y su información por el Ministerio de la Guerra.

En el mismo año se devolvió dicho proyecto á la Junta para que se reformase de acuerdo con lo informado por el Consejo de Obras públicas.

Esta larga historia o deseo de más de tres siglos de tener un puerto que protegiera la antigua rada de la “Puerta de la Marina” comienza con la ceremonia en la tarde del día 2 de mayo de 1904, con la coloca la primera piedra del futuro embarcadero de Punta Florentina en la que participo su Majestad D. Alfonso XIII en su primer viaje a la ciudad.

Por otra parte, la Compañía Trasatlántica encargada de la construcción del puerto desde 1907 hasta 1911 fabricó gran cantidad de bloques con el material procedente de la cantera de Horcas Coloradas cuya vida empezó a estar acabada a raíz de la Campaña de 1909, es precisamente con esta campana cuando España comienza a disponer de terrenos más allá de los límites de Melilla y la Junta Obras del Puerto a través de su ingeniero director advierte a la Compañía Trasatlántica de la existencia de una cantera mejor que estaba situada a unos 5 Km. del puerto ante las malas previsiones de la cantera de Horcas. Sin embargo, esta compañía continuaría usando la cantera de Horcas hasta la rescisión de su contrato en abril de 1911.

Un mes más tarde de la venida del Rey el día 2 de mayo de 1904 se colocó el primer bloque de 80 toneladas por medio de la grúa Titán en el dique de Florentina donde se sitúa el arranque del dique noroeste del puerto.

Tras la ampliación del paseo del Muro X por el ingeniero de la Junta del Puerto D. Manuel Becerra y convertirlo en el Paseo del General Macias, la Junta de Fomento dirigida por el ministro Sr. Villanueva procedía el día 16 de diciembre de 1912 a la subasta publica para el adoquinado de los muelles

20-06-1912

El buque hospitales “Vicente Sanz” atracó al dique de Florentina y embarcó convalecientes para Chafarinas: fue el primer barco que utilizó el muelle recién construi­do.

07-08-1912

Comenzaron las obras de acceso a la Plaza (Pueblo) mediante una rampa para coches y carros desde el dique de Florentina

31-10-1912

Se abrió al público la rampa que da acceso a la Plaza por Florentina.

El Telegrama del Rif

La rampa de Florentina

Hoy será inaugurada la rampa de acceso a la Plaza, que bajo la dirección, del Ingeniero de la Junta de Arbitrio, señor Moreno Lázaro le ha construido para que puedan llegar los coches y carros, hasta la parte alta de la población.

La áspera pendiente que existía ha sido suavizada de modo considerable y la carretera que es todo lo amplia que el terreno consentía ha sido dotada de muros de defensa, quedando muy embelle­cida la parte de Florentina.

El túnel de este nombre ha sido rebajado en el piso, en su primera parte y ha desaparecido por completo en la segunda, habiendo sido el suelo adoquinado.

Desde la salida del túnel, subiendo, vía da la vuelta al antiguo cuartel de ingenieros y pasa por junto al Teatro Alcántara a la Plaza de los Aljibes.

La rampa izquierda de la subida de Maestranza, ha sido cerrada y se ha construido una escalerilla para los transeúntes, lo que ha sido preciso para que los carruajes tuvieran acceso, junto al edificio en que está el juzgado de guardia del que era Juez eventual el Coronel de Infantería D. Luís Sancho Miñano.”

Tomás Moreno Lázaro

Ingeniero militar nacido el 29 de noviembre de 1880 realizó sus estudios técnico-militares en la Academia de Ingenieros de Guadalajara. Es en 1912 cuando comienza su primer período en Melilla como ingeniero de la Junta de Arbitrios y colaboró con el también ingeniero José de la Gándara. Permaneció en Melilla hasta 1919. Centró su trabajo en los principales proyectos encargados por la Junta. La caseta de aforos, un puesto de socorro, el comedor de caridad, el planteamiento de la Plaza Hernández o la urbanización de la calle General Macías.

Volvió a Melilla en 1928 para ocupar el puesto de ingeniero municipal, cargo que obtuvo tras ganar el concurso de méritos frente a otros cinco aspirantes. Un año después viajó a Madrid, París y Bruselas para intentar curarse de la enfermedad que en 1940 le llevaría a la muerte. Sus trabajos privados ocuparon la mayor parte de su tiempo, aunque también tuvo ocasión de realizar para la Junta Municipal el proyecto del matadero y participar en el Plan General de Urbanismo de 1929.

Subida al Primer Recinto a finales del siglo XX

La subida al Primer Recinto por la cuesta exterior de Florentina constituía un problema previo para la pretendida rehabilitación posterior del recinto a finales del siglo XX. Esta rampa se debía a un acondicionamiento realizado a principios del siglo XX por el ingeniero de la Junta de Arbitrios y colaboró con el también ingeniero José de la Gándara sobre un trazado del siglo XIX.

Era el único acceso rodado al recinto y por su angostura, exigía una gran maniobra de los vehículos además de producir un cruce con necesidad de disponer de un semáforo para regular las entradas y salidas. La rampa o cuesta, zigzagueante en su primer tramo, tenía adosado un edificio portuario de fachada porticada con arcos parabólicos.

La intervención consistía en abrir el ángulo de la directriz de la cuesta, ampliando su sección y radio de giro sobre el edificio portuario, que quedaba así empotrado en el muro, bajo la rampa y con doble altura, aumentando de esta forma su superficie inicial. De esta manera se hacía posible una doble circulación de vehículos, tanto en la rampa como en el acceso al recinto, con entrada por el antiguo túnel y salida por uno nuevo construido junto al torreón de Las Cabras. Ello permitía establecer por el interior del recinto un circuito rodado continuo, pero en sentido inverso al de principios de siglo eliminando cruces e interferencias.

La solución del acceso exterior fue decisiva para poder acometer las obras interiores de rehabilitación y la integración urbana del recinto con la ciudad moderna, a través del frente portuario.”

El también historiador local Carlos Esquembri, publicó en 2012 en su blogspost “Al Sur de Alborán”, el siguiente artículo:

“Cien años de la Cuesta de la Florentina

Hace ya un siglo que se abrió la cuesta de la Florentina para que los automóviles y carruajes pudieran acceder a Melilla la Vieja rompiendo con cerca de quinientos años de ausencia de vehículos en sus calles.

Ya a mediados del siglo XIX se abrió un camino desde el muelle de la Florentina hasta la Plaza para facilitar la subida de provisiones y mercancías.

El nuevo proyecto de rampa consistía en ensanchar este antiguo camino que atravesaría las murallas por los túneles de la Florentina que tuvieron que ampliarse para permitir el  paso a los vehículos.

Los trabajos fueron planificados y dirigidos por los ingenieros de la Junta de Arbitrios, capitanes Tomás Moreno Lázaro y  José de la Gándara, autor este último del proyecto del colector de aguas de Ataque Seco.

Los trabajos de la nueva rampa se iniciaron a primeros de agosto de 1912. El proyecto incluía adoquinar el pavimento y rebajar el suelo de los túneles de la Florentina para aumentar su altura y permitir el paso de los coches y carros. Una vez dentro de  Melilla la Vieja, la cuesta daba la vuelta al antiguo cuartel de ingenieros y pasaba junto a la plaza de la Algibes, hoy Pedro de Estopiñán, y el desaparecido teatro Alcántara, situado sobre el actual museo de las Peñuelas.

Este primer vial de acceso a Melilla la Vieja se limitaba a lo que hoy es el vial de bajada de la misma. Hasta los pasados años noventa  existía un único acceso por el túnel de la Florentina con un semáforo colgado de la muralla que daba el paso a los coches que entraban o salían del Pueblo. Con la restauración de toda esta zona se abrieron los  actuales viales de entrada y salida.

Durante las obras y mientras se picaba a los pies de las murallas, los obreros descubrieron una antiquísima caja de arenisca con una loza a modo de tapa en la que encontraron los restos de un asta de toro que se deshizo al tocarlo. Se consideró que esta hallazgo era de origen púnico pero no sabemos que fue de él.

El 31 de octubre de 1912 se inauguró la nueva rampa y, acto seguido, los coches  y carruajes del cortejo de una boda que iba a celebrarse en la iglesia de la Purísima Concepción, fueron los primeros que subieron a Melilla la Vieja donde, según El Telegrama del Rif, toda la población salió a la calle para ser testigos de la ocasión.

Cien años después de la inauguración de la rampa y debido a la aglomeración de coches que a veces hay en el Pueblo, es preferible subir andando, como había que hacer antaño.”

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