Conociendo nuestro patrimonio Llares del Mantelete

En fortificación se entiende por Llares al trazado de una línea, más o menos extensa, en la que se repiten alternativamente los ángulos entrantes y salientes. También se conoce como Dientes de sierra por su similitud con el instrumento de carpintería.

En el caso de Melilla esta fortificación se halla en el sur del Segundo Recinto Fortificado. Parte de ella se derribó entre 1889 y 1891 para construir las viviendas del Mantelete interior; incluso con posterioridad se le adosaron algunos edificios. A día de hoy solo queda una mezquita, el esto del Llares ha sido liberado y puede ser observado.

Sobre el Llares escriben los autores del PERI (Plan de Rehabitación de los Cuatro Recintos Fortificados):

“Durante el siglo XVI y XVII el frente sur de la Alafía o Plaza de Armas, lo constituía una muralla de tapial, que en 1696 tenía ya la estructura en cremallera del Llares.

Fue reformado junto con todo el lienzo sur, entre 1707 y 1711 por el ingeniero Andrés del Tosso y seguiría sufriendo reformas y reparaciones, como todo el resto del Segundo Recinto, entre 1719 y 1720.

Por estas fechas, el Gobernador Guevara Vasconcellos allanó un promontorio rocoso que había en la Plaza de Armas, construyendo en su lugar un cuartel. Por este motivo fue derribada la primera ermita de la Victoria y reconstruída junto a la muralla del Llares.

En 1720 se construyó en el Llares una batería para proteger con sus tiros las enfiladas procedentes del lugar donde más tarde se construirían la luneta de Santa Isabel y el baluarte de San Fernando. Con este motivo se edificó allí un nuevo repuesto de pólvora.

La ermita de la Victoria, se hundió por estas fechas, siendo derribada definitivamente en 1741m dejando completamente libre el lienzo de muralla.

En 1764, una de las baterías de Llares, la denominada de Santa Rosalía o Del Príncipe, disponía de tres cañones con parapetos, explanadas y troneras. El resto del lienzo, era una cortina aspillerada.

Posteriores reformas consiguieron aumentar su capacidad artillera. Así, en 1790 disponía de tres baterías, todas con cañoneras y parapetos: la primera contaba con cuatro piezas artilleras. La segunda, tenía cuatro morteros y otras tres cañoneras; y finalmente, la tercera, presentaba otras dos cañoneras. Este fue su momento de máximo desarrollo.

Los flancos presentaban una batería a barbeta sin explanada capaz de un cañón y otra batería con una cañonera.

Entre 1865-1867 se propuso destruir el Segundo y Tercer Recinto de Melilla por ser ambos innecesarios para la defensa, según el Proyecto de Ensanche de Melilla de Francisco Roldán y Vizcaíno, pero no llegó a efectuarse la demolición.

No obstante, y a causa del crecimiento de la población y necesidad de espacio para edificar, en 1888, por R.D. de 29 de noviembre, se concedía a la Junta de Arbitrios los solares del Mantelete Interior, siendo adjudicados el 15 de febrero de 1889. Para 1891 ya estaba acabado el nuevo barrio, pero su construcción se hizo parcialmente a costa del derribo de parte del Llares, cortando los vértices de la cremallera.

Posteriormente, a la cortina se le adosó un edificio para academia de dibujo y en los ángulos entrantes se construyeron tres edificaciones desvirtuando completamente la cremallera.

Por la parte interior del parapeto, también tuvo barracas adosadas, persistiendo en 1903 el repuesto de pólvora del siglo XVIII.

En 1951 se restauró lo que quedaba del Llares, y seis años después se erigió un monumento conmemorativo al gobernador Carlos Ramírez de Arellano, en un lugar de la Plaza de Armas donde se suponía erróneamente que se encontraba la ermita en que fue enterrado este Gobernador.

[Bibliografía: Antonio Bravo Nieto, Salvador Moreno Peralta, Jesús Miguel Sáez Cazorla. Melilla la Vieja. Proyecto de Rehabilitación de los Cuatro Recintos Fortificados. Ciudad Autónoma de Melilla.1999]

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