Conociendo nuestro patrimonio San Juan el Bautista (vitrina nº 11) Museo de Arte Sacro

Talla de madera policromada de autor anónimo, procedente de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Chafarinas.
Cronológicamente puede datarse en el período comprendido entre finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Destaca principalmente por la acertada limpieza y reintegración de la policromía a la que se ha sometido. Su posición erguida sobre una peana rectangular advierte un suave contraposto definido por la antagónica posición de los brazos: en tanto que el izquierdo está levantado para sostener una cruz de asta larga, el derecho se dirige hacia abajo para señalar el cordero que se encuentra a sus pies, símbolo de Cristo y de su martirio.

Llama la atención también el contraste de tonalidades y texturas: la piel humana, que se aprecia en el torso desnudo; la del camello, en el vestido y por último la tela roja de la capa, dispuesta en diagonal desde el hombro hasta los pies, símbolo de su propio martirio.

Propiedad del Centro Hijos de Chafarinas. En mayo de 1998 el presidente Jacinto López Tirado encargó a la restauradora Yolanda Rivas la recuperación de esta talla. La artista afirmaba que “la iconografía y el estilo serían similares a la tendencia creada por el escultor francés Jean Antoine Houdon.
La iglesia parroquial de las Islas Chafarinas se construyó en 1860. Fue entonces cuando se debió encargar esta talla que estuvo en dicho templo hasta que el 18 de diciembre de 1995 la Comandancia General la entregaba al Centro de Hijos de Chafarinas.

Hagiografía

Juan el Bautista es el último profeta y primer mártir cristiano, el nexo de unión entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Considerado por la tradición cristiana como el precursor de Jesucristo. El evangelio de Lucas nos dice que era hijo de Zacarías, sacerdote del templo de Jerusalén, y de Isabel (prima de la Virgen María).
Sus padres le impusieron el nombre de Johannan como le indicó el arcángel san Gabriel al anunciarle a Zacarías su concepción.

Pasó su juventud en el desierto de Judea, predicando y haciendo penitencia para el perdón de los pecados siendo Tiberio emperador de Roma. Fue el encargado de bautizar a Cristo en el río Jordán, reconociéndolo como Mesías. Hacia el año 30 sus críticas a la forma de vida de Herodes Antipas quien se había casado con Herodías la mujer de su hermano Filipo provocaron el odio de ésta hacia el. Logró que su esposo lo arrestara.

En la fortaleza de Maqueronte celebraban el cumpleaños de Herodes en un banquete en el que bailaba Salomé, la hija de Herodías. Gustó tanto la actuación de la joven que el rey le dijo que le pidiera lo que quisiera, llegó a decirle incluso: “Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino”. Ella influenciada por su madre respondió: “Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. Herodes no tuvo retractarse de sus palabras y mandó decapitarlo en la cárcel y que trajeran su cabeza tal cual lo habían pedido.
Iconográficamente se le representa de formas variadas, bien como niño: “San Juanito” o ya de adulto, con vestimenta de ermitaño.

[Bibliografía: Ramírez González, Sergio. El triunfo de la Melilla barroca. Fundación Gaselec.2013
Carvajal González, Helena(2014): “San Juan Bautista” Base de datos digital de Iconografía Medieval Universidad Complutense de Madrid.
Rojas-Marcos González, Jesús. Iconografía barroca del Bautista en las artes plásticas de la catedral de Sevilla. Universidad de Sevilla.]

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