Conociendo nuestro patrimonio Virgen de la Peña (vitrina nº 8) Museo de Arte Sacro

La Virgen de la Peña es una escultura barroca de mediano tamaño en madera policromada (siglo XVIII) realizada por el escultor malagueño Fernando Ortiz Comarcada.

Su primer emplazamiento fue la iglesia del mismo nombre o título, erigida en Alhucemas entre 1734 y 1741. Una talla, al parecer de menor calidad artística presidía el altar mayor como patrona junto a los también protectores San Agustín y San Carlos Borromeo. Este retablo fue costeado por Antonio de Castro y Barrios.

La imagen en cuestión permaneció poco tiempo al culto debido a la escasa calidad con la que estaba realizada y al poco culto que se le profesaba. Tras quince años fue relegada a la sacristía.

Se encarga entonces una nueva talla a un artista de reconocido prestigio, como lo era Fernando Ortiz Comarcada. Este escultor malagueño ya había realizado con anterioridad diferentes trabajos para la citada iglesia.

En el Libro de Cuentas de la Fábrica, se recogen los detalles:

“Item seiscientos y zinquenta reales que se an pagado a don Fernando Ortiz por la imaxen nueva de Nuestra Señora de la Peña, que a hecho y está colocada en la iglesia de esta plaza en lugar de la que habia vieja, la que por la poca devocion que causava por ser muy anrigua se a retirado a la sacristía de la misma iglesia que es donde al presente subsiste.”

Habría que destacar los desperfectos y retoques que han acabado alterando su configuración original. A la pérdida del Niño Jesús, que mantenía en su mano izquierda, vino a sumarse una caída en la que quedaron seccionadas las extremidades superiores. Por ello se realizaron unas nuevas manos en yeso policromado sobre su pecho.

A pesar de los retoques en la talla se perciben “las excelencias” del escultor haciendo gala de una depurada técnica y una armónica conjunción de lo barroco-clasicista bajo el tamiz de aires italianizantes.

No cabe duda que Fernando Ortiz, académico entonces de San Fernando, resolvió la ejecución de esta obra con un exquisito sentido de la belleza con raíz en la elegante apostura corporal así como el dulce sosiego del rostro en el que esboza una sonrisa.

La delicada cabeza del querubín con gesto apesadumbrado que centra el escueto escabel de nubes no es el único contraste inherente a la pieza cuya equilibrada composición general se rompe mediante la inclusión de un manto sobre la túnica que la envuelve en diagonal por el hombro izquierdo desde abajo hacia arriba para configurar un drapeado caprichoso y de amplio vuelo que desafía la gravedad, al tiempo que oculta la extensa cabellera desplegada sobre la espalda.

El autor

Fernando Vicente Ortiz Comarcada nació en Málaga entre el mes de mayo de 1716 y el mismo mes de 1717, concretamente en la calle Madre de Dios del barrio de la Merced. Recibió las aguas bautismales en la parroquia de los Santos Mártires San Ciriaco y Santa Paula.

Hijo de Diego Ortiz (Granada) y de Mariana Comarcada (Málaga), era miembro de una familia de artesanos pero sin vinculación a la creación escultórica. Pocos datos existen sobre su infancia y juventud. Contrajo matrimonio en 1737 con María Josefa en la iglesia del Sagrario. Fueron padres de ocho hijos (nacidos entre 1735 y 1755), siete hembras y dos varones; tres de sus hijas profesaron como religiosas en el Convento de la Purísima Concepción. A la muerte del artista, una de ellas había fallecido y quedaban otras tres solteras.

Los primeros dieciséis años de vida matrimonial trascurren en una vivienda en la plaza de la Alcazaba (posteriormente denominada de la Aduana), cerca del domicilio de sus suegros.

En lo concerniente a su formación artística se sabe que estuvo vinculada a los talleres de la familia Zayas (Miguel y su hijo José) y al de José de Medina y Anaya, donde adquiere el conocimiento técnico de la imaginería, talla, dorado y policromía así como el lenguaje de los recursos expresivos y comunicativos del realismo barroco derivado del maestro Pedro de Mena.

En 1756 fue nombrado académico de mérito (sección escultura), es decir “Escultor de Mérito” de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En esos momentos Juan Domingo Olivieri era el escultor del taller del Palacio Real. La relación con este artista le hizo evolucionar hacia un estilo italianizante tras una primera etapa donde estuvo plenamente influenciado por el granadino Pedro de Mena.

También fue comisionado por el Palacio Real como perito y experto en materiales pétreos para la búsqueda e inspección de mármoles en las canteras andaluzas que habrían de emplearse en la construcción y decoración del citado edificio. Ello le permitió viajar por todas las provincias andaluzas y recibir numerosos encargos. El período más intenso fue entre 1756 y 1760

Su obra está extendida por la geografía española, especialmente Andalucía: Valladolid, Ávila, Tarifa, Jerez de la Frontera, Osuna, Motril, Alcaudete, Montilla y Ceuta. Así como en diversas poblaciones de la provincia de Málaga.

Según reza en su testamento solicitó ser enterrado en la iglesia de Santiago Apóstol. Murió en 1771.

Ortiz Comarcada está considerado como uno de los escultores más relevantes de la España del siglo XVIII.

[Bibliografía: Ramírez González, Sergio. El triunfo de la Melilla barroca. Fundación Gaselec.2013 Fernando Ortiz: Wikipedia. Escultura Barroca Española. Escultura Barroca Andaluza. Volumen 2. Fernando Ortiz. En el III Centenario de su nacimiento (1716-2016).Textos: José Luis Romero Torres y Pedro Jaime Moreno de Soto.2016]

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