Conociendo nuestro patrimonio Casa Ferrer

Al pasear por Melilla la Vieja llaman nuestra atención muchas de las edificaciones que en ella encontramos. Sin duda alguna una es este edificio situado en la plaza de Parada por sus dimensiones tan distantes de las construcciones típicas de épocas pasadas.

La Casa Ferrer, como es conocida popularmente fue edificada en los últimos años del siglo XIX. Acudimos a Francisco Saro Gandarillas y a su obra Estudios Melillenses para tener más información sobre la misma:

“El nombre de Parada nos remonta a épocas apartadas varios siglos de nosotros y nos indica que allí debían hacerse formaciones militares habituales de honores y revistas, hasta que años más tarde pasaron a celebrarse en la plaza de los Aljibes mejorando el marco del acontecimiento militar.

La plaza de la Parada se cierra a espaldas del frente marítimo con una serie de edificios entre los que sobresale el singular edificio del Hospital Real complementando, en el centro, por la casa de Ferrer, cerrándose, en el inicio de la bajada de la Florentina, con unas viviendas de porte indefinido.

La casa de Ferrer, enorme, desproporcionada con el entorno arquitectónico, constituye, con algunos otros edificios del Pueblo, una prueba de que los excesos en altura no han beneficiado en nada al compacto urbanismo del recinto.

Levantada a finales del siglo pasado por Manuel Ferrer Torán contrastando en demasía con los edificios adyacentes. Atalaya sobre atalaya natural del promontorio, su exagerada mole destruye la perspectiva global de la ciudadela, obsesionando al navegante ocasional que desde los confines del mar se va acercando a nuestra ciudad.

Antes de su construcción, los edificios, pobres, de ese lugar apenas se atrevían a despegar del suelo desde mediados del siglo pasado, casas y barracas se amontonaban en la Plaza acogiendo a una población en alza, lenta pero constante, que debía alojarse en un recinto donde las necesidades militares impedían levantar edificios de más de una planta.

Cuando cambian las circunstancias y ya no es necesaria tanta precaución, Melilla la Vieja se salpica de edificios de tres plantas, gigantescos, arrogantes; pero todos ellos fuera de sitio.

Entre ellos el de Ferrer, en su base, dando a la calle de San Antón, se reabre el popular café de Ferrer, trasplantado desde su anterior emplazamiento en la calle de San Miguel.

Los parroquianos habituales desplazan el centro de gravedad de la chismorrería local hacia este punto, preferido, sobre todo, de los hijos de Melilla, pues no en vano la familia Ferrer era de las más antiguas de la ciudad, registrándose la llegada de Manuel en 1858.

Habiendo transcurrido cuatro o cinco generaciones, ellos si pueden llamarse “de Melilla de toda la vida”, frase habitual en esta ciudad pero ciertamente falsa, pues solamente unas pocas familias que puedan contarse con los dedos de una mano, se han conservado en línea directa paterna y materna hasta hoy. El resto, de las Campañas hacia acá.

La Familia Ferrer Machuca

¿Qué sabemos sobre los primeros propietarios y promotores de este edificio:

Manuel Ferrer Torán.-

Empresario, nacido el 10 de octubre de 1835 en Perales (Teruel), hijo de Pedro José y María. En 1865 ambos habían fallecido.

En 1874 ya estaba asentado en Melilla, domiciliado en Plaza de la Parada. Era dueño de un café. Probablemente llegó en 1856.

Se sabe que poseía algunas propiedades en Perales y Fuentescalientes (Teruel). Dueño en el barrio de la Alcazaba de una cantera en la época del brigadier Manuel Macías. También de dos de los establecimientos más importantes en la Plaza: el Café León (1873) y del Café Ferrer.

Falleció el 3 de abril de 1897 a consecuencia de una lesión de corazón. A su muerte era el principal propietario de Melilla.

Su mujer Dolores Machuca Giménez era hija de Francisco Machuca Domínguez, de Estepa (Sevilla), también procedente del Presidio y de Encarnación. En 1874 tenía 26 años. Murió el 18 de marzo de 1928 a los 80 años. Estaba domiciliada entonces en la calle San Antón.

Siguiendo la información que aportan los padrones de vecindad sabemos donde estuvo viviendo esta familia en épocas distintas:

El profesor Jesús Salafranca en su obra Bosquejo histórico de la población y guarnición de Melilla (1497-1874) incluye un censo de población de 1874 en el que la familia Ferrer Machuca vivía en la plaza de la Parada; formada por el matrimonio y tres hijos Mª Pilar, Encarnación y Manuel.

En 1880 estaban empadronados en la calle San Miguel. Con ellos figuraban también los padres de Dolores y una hermana, Remedios, de 20 años. Según este documento llevaban residiendo en la Plaza 16 años.

En el padrón de 1887 figuran en plaza de la Parada. En el domicilio familiar junto al matrimonio vivían también sus hijos: Manuel, Encarnación, Mercedes, Rosa y Remedios.

Junto al nombre de Manuel figura una anotación “Procedente del presidio”, lo que hace suponer que llegase a Melilla en calidad de confinado.

En 1895 aparecen dos nuevo miembros de esta familia, nos referimos a Ángeles, que entonces tenía siete años y María Ferrer Torán, hermana de Manuel. Natural de Celada (Teruel). Cuatro años después vivía en la plaza de Doña Adriana.

Pasado el tiempo el único hijo varón, Manuel Ferrer Machuca fue uno de los personajes más destacados en la Melilla del primer tercio del siglo XX. Abogado de profesión, fue el primer secretario civil del Municipio y presidente de la Junta del Puerto. Líder del republicanismo. Persona entendida en temas norteafricanos e históricos locales. falleció en Madrid en 1925. (Datos extraídos de El Heraldo de Melilla de Juan Díez Sánchez).

[Bibliografía: Francisco Saro Gandarillas. Estudios melillenses. Notas sobre urbanismo, historia y sociedad en Melilla. Ciudad Autónoma de Melilla.1996

Francisco Saro Gandarillas, Melilla en el cambio de siglo. Población y sociedad en el Padrón de Vecindario de Melilla de 1887. Ciudad Autónoma de Melilla.2000

Jesús Salafranca Ortega. Bosquejo histórico de la población y guarnición de Melilla (1497-1874.)Excmo. Ayuntamiento de Melilla.1987

El Heraldo de Melilla blogspt.com ]

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