Conociendo nuestro patrimonio El Cementerio de la Purísima Concepción (II)

La Junta Municipal de Melilla publicaba una Memoria correspondiente a los años 1927-1930. En ella se hacía también una mención a los cementerios:

“Las campañas militares habidas en el territorio de Melilla, impulsaron a la Junta de Arbitrios ante la falta de sepulturas, a pensar en la construcción de un nuevo cementerio en sitio adecuado y clausurar el de la Purísima Concepción, que había ampliado hasta las últimas posibilidades, con extraordinario acierto, rellenando barrancos y explanando la ladera Norte de Ataque Seco.

Los técnicos no hallaron subsuelo apropiado, ni en Horcas Coloradas ni en Rostrogordo, fijándose en cambio en los de las proximidades de la kabila de Mazuza.

La Junta citada abrió un expediente para adquirir terrenos necesarios, más tropezó con serias dificultades de diversos órdenes.

Los indígenas propietarios de esos terrenos pedían cantidades abusivas. La jurisdicción del nuevo cementerio correspondía al Protectorado; de donde resultaría el grave inconveniente de no tener el Municipio la administrativa, ni el Obispado de Málaga, la espiritual. Por ello hubo de desistirse.

Terminadas felizmente las campañas, no se ofrece agobiador este problema si se construyen galerías de nichos, un día prohibidas, hasta que el Ministerio de la Gobernación rectificó su criterio autorizándolas.

El haber llevado las sepulturas en tierra casi al pie de los muros que separan los diversos patios, impone retrasos, que podrán abreviarse no ocupando las que vaquen en las inmediaciones de los mismos y recabando de las familias que las tienen en propiedad, el traslado de los restos a otras sepulturas.

Muchas mejoras se han introducido en el Cementerio de la Inmaculada. Figuran como principales: nuevas galerías para el servicio de riegos, extendiéndolos a todo el sagrado recinto: construcción de cuarto de aseo con lavabo de agua corriente, duchas y baño, en las mejores garantías de higiene, donde el personal cambia sus ropas por las de trabajo, y al terminar la diaria jornada, deshace el cambio, previo aseo personal y desinfección; arreglo de los depósitos de cadáveres; reparaciones generales, especialmente en las antiguas galerías de nichos.

El crédito de Resultas de 1929, cuyo importe asciende a 91.413,35 pesetas, se refundió bajo el epígrafe “Crédito afecto a obras y reparaciones y servicios del Cementerio.”

Se ha construido una nueva galería de nichos, obra adjudicada en 55.500 pesetas. La forman dos grupos con un total de 240 nichos, separados por una escalinata, al frente de la cual hay un pórtico y camino de acceso bordeado de árboles.

Se ha llevado a cabo la ampliación del Cementerio de la Comunidad Israelita, con un gasto de 15.936,18 pesetas. Acordó la Corporación terminar el mausoleo erigido por suscripción nacional para los héroes y víctimas de las campañas, y ha trasladado por su cuenta los restos que por diversas causas estaban diseminados en los diferentes patios y en los mismos campos donde ofrendaron sus vidas Generales, Jefes, Oficiales, clases y tropa.

El 15 de abril de 1929, se dio por terminado el traslado, celebrándose en el Panteón solemne funeral, presidido por las Autoridades locales y familias interesadas.

Se ha dotado la Capilla de ornamentos e introducido muchas mejoras que aconsejan los Reglamentos sanitarios. En la tumba general de los soldados, héroes anónimos se ha colocado una lápida y han sido arreglados y ampliados los patios superiores, ofreciendo todos muestras inequívocas del celo del Sr. Capellán Administrador y del interés de la Junta Municipal.

Se impone como obra futura, la clausura del Cementerio civil y construcción de otro en sitio más adecuado, que borre los inconvenientes que al actual ofrece”.

El que fuera funcionario municipal José Palma Román en su obra autobiográfica: Memorias de un currante dedicaba uno de los capítulos al cementerio de la Purísima. En él, entre otras historias y anécdotas cuenta que

“El primer cementerio de Melilla estuvo en extramuros en el foso de los Carneros, donde en el veintitantos aún se veían restos de sepulturas: aunque los restos humanos ya estarían en el cementerio actual en un mausoleo existente junto al panteón de Margallo, que por cierto, ya no contiene los restos del General.

[NOTA ACLARATORIA.- El General Margallo sigue estando enterrado en uno de los nichos de esta panteón.]

Aunque se le dice tal nombre, más bien era el primer monumento funerario a los héroes de las campañas. Durante su última visita a Melilla, Alfonso XIII quiso visitarlo, tenía su agenda cubierto y lo hizo durante la noche, por lo que hubo que iluminar el cementerio desde la entrada hasta el citado lugar. Y como no dio tiempo a otra cosa, se tendieron unas guirnaldas con bombillas, lo que daba al especto de una alegre verbena.

Aún siendo relativamente moderno, el cementerio de la Purísima también tiene su pequeña historia. Cuando la gente se moría más consecuentemente que ahora, se terminaba una ampliación, y en poco tiempo se quedaba pequeño. Estuvo en estudio el prohibir las sepulturas en propiedad, permitiendo solamente pequeños osarios a perpetuidad; pero se optó por hacer una gran ampliación sobre el terreno ganado al mar por el vertido de escombros y basuras. No fue necesario, porque se inventaron nuevos fármacos y disminuyó la mortalidad.

Un año por estas fechas no se podían visitar a los queridos muertos familiares por estar el cementerio cerrado al público por las autoridades sanitarias. Una epidemia de gripe muy contagiosa estaba haciendo estragos, y se temía que los virus de los fallecidos por la enfermedad hubieran contaminado el ambiente. Solo entraban los cadáveres llevados por los sepultureros. Nos tuvimos que conformar con rezar por nuestros difuntos desde fuera y arrojar las flores por encima de las tapias…”

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