Conociendo nuestro patrimonio Gran Hotel Rusadir

Desde 1947 Melilla contó con un hotel de titularidad municipal, el “Gran Hotel Rusadir”. De cómo surgió esta edificación y de su historia nos habla el doctor en Historia Salvador Gallego Aranda en una de sus obras dedicadas al arquitecto catalán Enrique Nieto y Nieto:

“El expediente constructivo del Hotel Municipal- o Gran Hotel Rusadir-, que se desarrollará de forma paralela a la edificación de la Estación Central de Autobuses, estará comprendido dentro del plan general de obras, ya mencionado, debiendo localizarse, en un primer momento, junto al anterior, en un solar cedido- 4.800 m2- por la Junta de Fomento, lo que será tan inviable, en la práctica, como su presupuesto inicial de 500.000 pesetas.

En la sesión del día 23 de diciembre de 1941, se aprueba la moción presentada por la comisión de Fomento, de anunciar un concurso de proyectos para la construcción de un Hotel Municipal, galaradonado con un premio en metálico de 12.000 pesetas, cuyo presupuesto tendrá como tope máximo un millón de pesetas.

El fallo- del mismo- , en el mes de abril de 1942, dará como justo vencedor al proyecto presentado por los arquitector D. Luis Pidal Fernández Hontoria y D. Francisco Bellosillo García.

El concurso para la contratación de las obras, que será aprobado en la sesión plenaria de 18 de junio de 1943 a través de una moción de la alcaldía, se fundamenta y condiciona en la concesión de un empréstito bancario (Banco de Crédito Local) del que se nutre un presupuesto excepcional que, a su vez, deberá ser sancionado.

Aún sin salvar dichos trámites, con el consiguiente adelantamiento temporal en su expediente, se sacarán a subasta dichos trabajos que, declarados desiertos en una primera convocatoria (28-VII-1943), serán adjudicados- en la siguiente- al contratista D. Julio Poyal Solá, en la cantidad´- ya elevada- de 1.633,599,65 pesetas (cantidad líquida de remate = 1.633.000 pesetas).

De nuevo ha de cambiarse el emplazamiento del Hotel, cuyo proyecto, que estaba redactado para el solar ubicado en la esquina de la calle Cervantes- frente a la Cámara de Comercio- y Pablo Vallescá, tendrá que acomodarse en la prolongación de esta última, al lado del Cine Monumental, en su unión con la calle Teniente Aguilar de Mera.

Al ser las dimensiones de ambas superficies diferentes, será necesario el acoplamiento del diseño original- premiado- a las nuevas medidas que imponen su futura demarcación, asunto del que será encargado el Sr. Nieto.

En la sesión plenaria de 15 de noviembre de 1944, se ratifica el acuerdo adoptado por la Permanente- del día 3- de aceptar las modificaciones introducidas, en el proyecto primitivo, por el arquitecto municipal- director de las obras- para llevar a cabo la construcción del Hotel. La propuesta, se basa en que:

<[…] habiendo surgido dificultades para su emplazamiento en el solar previsto y habiéndose decidido construirlo en el solar situado a la derecha del “Cine Monumental” que tiene menor anchura que el primitivo, se redacten nuevos planos del proyecto, modificando el comedor en el sentido de suprimir un pilar de hormigón armado que figura y sustituirlo en dos situados en uno de los lados del comedor, resultando de base rectangular y ganando además 27 metros cuadrados de superficie y suprimiéndose un pasillo; y que, habiéndose señalado a la planta baja una altura de 4,30 metros y siendo insuficiente para el salón de fiestas, que tendrá 15 metros de longitud y 8,50 metros de anchura, se gane solo en el salón 50 centímetros de altura con lo que resultaría de 4,80 metros, salvándose esta diferencia de nivel colocando en las puertas del salón dos peldaños> [sic]

Trazadas, gráfica (planos) y escrito (memoria), dichas alteraciones darán como resultado, al mes siguiente, el “Proyecto reformado de Hotel Municipal para viajeros en Melilla” que recoge, junto a las variantes ya mencionadas dependientes de la menor anchura (18,2 metros lineales), el estechamiento y mayor longitud en los distintos servicios. Derivación de ello, es la modificación, no sólo de la planta baja, sino, también, de la de pisos, que llevará implícito la variación de los vanos, lo que incidirá, directamente, en una nueva disposición de los huecos de fachada.

La reforma que influirá, asimismo, en los elementos constructivos, hace necesaria la redacción de nuevos planos de estructura de hormigón armado, de cimentación y de cubierta, cuyo resultado, incrementando los materiales, además de la elaboración ténica, aumentarán el presupuesto consignado en 55.000 pesetas, siendo aprobado por el Pleno, en sesión de 15 de marzo de 1945, y alcanzando un total de 1.688,599,65 pesetas.

Las obras, que comencarán en el mes de abril del mismo año con la participación del ingeniero Sr. Lambea- en los trabajos de cimentación-, se complementarán, entre otros, con la confección de elementos estructurales, trazados por el arquitecto, como es el caso del diagrma de los pies derechos, en el mes de septiembre de 1945.

La distribución de la planta baja se asienta sobre una superficie rectangular, cuyo lado menor, y a la vez principal, se corresponde con la calle Teniente Aguilar de Mera, y su lado mayor, o lateral, con la calle Pablo Vallescá.

Sobre el primero, quedarán establecidas dos puertas de entrada, una lateral de equipajes, que desemboca, angulándose, en un montacargas y, la principal- descentrada- que accede, por medio de una escalinata, a un pequeño zaguán, que comunica, en su lado derecho, con la Sala de fiestas y tertulias y, en su lado izquierdo, con un habitáculo designado a Guardarropa y un pequeño despacho para la Dirección.

Del zaguán se pasa a un vestíbulo, que establece nuevamente, en su lado derecho, un vano de entrada a la Sala de fiestas y en su lado izquierdo, el arranque de una escalera de enlace con los pisos superiores, que estará cortejada, en su lado siniestro, con el montacargas- ya mencionado- y, en su diestro, con el ascensor y la centralita de teléfonos.

Del vestíbulo se accede, frontalmente, a un Patio andaluz, con fuente central y cubierto por una montera de cristales, que nos dará paso, lateralmente, a la mencionada Sala de Fiestas, en su flanco derecho: a una habitación destinada a la Orquesta, a una Sala- Escritorio y a la entrada al Comedor, y, en su frontal, a los Servicios y a la habitación de Vajillas, comunicada, también con el Comedor.

Sobre el segundo, se abre una sola puerta- de servicio- en el extremo opuesto a la esquina de la calle, por la que se accede: en su frente, después de atravesar un largo pasillo, a una escalera que comunica con los pisos superiores y con los servicios de calderas, almacén, carboneras y comedor de empleados, instalados a un nivel más bajo.

A a altura normalizada para el resto de las dependencias, y antes de llegar a la mencionada escalera, quedan ubicados,en su lado izquierdo, el Economato- Frigorífico, y la cocina, que comunicará con la habitación de Vajillas, ya aludida, enlazando, también, con las anteriores por medio de un paso descendente.

Lo más interesante, como puede verse, es el juego establecido por las distintas alturas de los terraplenados, que comienza en la Sala de fiestas y tertulias, y se continúa con los servicios hoteleros mencionados. Esta característica distributiva funcional, se traduce también en los paramentos del edificio, cuyos vanos van a depender de la disposición interna de las instalaciones.

Las fachadas del edificio estarán exentas de cualquier tipo de decoración que no sea el resultado de una composición simétrica de la mayoría de sus vanos, de una entrada principal con arco remarcado por alfiz, de un letrero vertical nominativo, y de una torre angular cubierta a cuatro aguas. Es por ello que la confección del estilo sea epidérmica y funcionalmente racionalista, aunque se resuelva, en algunas de sus partes estructurales, recurriendo a elementos historicistas, libremente interpretados.

Paralelamente a la construcción del edifico se acordará, en sesión plenario de 11 de marzo de 1947, ratificar el acuerdo de la Comisión Permanente- del día 7- sobre ampliación y reformas de obras en el mencionado hotel, por un valor de 176.642,26 pesetas.

Estos trabajos adicionales, proyectados por el Sr. Nieto, serán llevados a cabo por el mismo contratista (Sr. Poyal) en la cantidad de 160.000 pesetas, comprendiendo, principalmente, la construcción de un edificio, anexo al anterior, que posibilitará dar un mayor desahogo a los servicios ya instalados (Cocina, Economato, Almacén, Frigorífico, Comedor de Servicio, etc.)

En cuanto al mobiliario y decoración interior del inmueble, decir que será en la sesión del 15 de julio de 1946 cuando se acuerde, junto con que la obra referida lleve el nombre de “Gran Hotel Rusadir”, la contratación de ambos trabajos a una casa constructora, desglosándose de lo asignado- en la misma empresa- para el Sr. Poyal, y fijando como tipo máximo de licitación 1 millón de pesetas. Así, a los pasamanos efectuados para embas escaleras- principal (caoba) y servicios (haya), por el ebanista Sr. Vallejo Gámez, a los efectos- cubiertos y servicios metálicos- adquiridos a la casa comercial “La Reconquista”, y a los distintos enseres- de obra, principalmente- realizados por el carpintero Sr. Nache Rodriguez, hay que unir la adjudicación- a 20 de abril de 1947- del resto del mobiliario (843.660 pesetas) y dercoración interna (306.340 pesetas) a la casa de Puente Genil “La Amuebladora Artística S.A.” lo que elevará, finalmente, su puesto a 1.150.000 pesetas.

El Gran Hotel Rusadir, que abrirá sus puertas en septiembre de 1947, [en El Telegrama del Rif del miércoles día 3 del citado mes se incluía una breve reseña haciendo referencia a la visita que tanto el General Jefe del Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, señor Urrutia, el Delegado del Gobierno, Sr. Pueyo y el entonces alcalde Álvarez Claro habían efectuado al “magnífico Hotel Municipal” que el día anterior había comenzado a funcionar]  no quedará totalmente concluido hasta principios de 1949, alcanzando su expediente de revisión de precios, en mayo de 1948, la suma de 3.136.293,69 pesetas, sin contabilizar, entre otros,e l importe de la decoración interna y el mobiliario, ya aludido.”

[Bibliografía: Salvador Gallego Aranda. Enrique Nieto en Melilla: la ciudad proyectada. Universidad de Granada.1996]

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