Conociendo nuestro patrimonio La heráldica de Carlos V en Melilla la Vieja

En el denominado Conjunto de Santiago situado en la Vieja Melilla en apenas unos metros encontramos dos representaciones heráldicas del Emperador Carlos I.

El primero de ellos sobre el dintel de la puerta de Santiago:

Escudo de Carlos V.-

Esta puerta es una obra del Renacimiento encargada al ingeniero Miguel de Perea. Al parecer estaba trabajando en ella cuando le sorprendió la muerte en 1551 (había llegado al Melilla en 1549).

El escudo presenta todas las armas correspondientes a los diferentes estados que comprendían sus posesiones, las de Castilla y León, Aragón e Italia y en el primer y cuarto, y las de Borgoña y Austria en el segundo y tercero.

Escudo imperial.-

Situado junto a la puerta de Santa Ana en la plaza de la Avanzadilla. Realizado en piedra basáltica policromada correspondiente a las armas del emperador Carlos I.

Es obra del arquitecto Javier Vellés (1995), siendo tallado por el escultor Perales. Demuestra de una manera clara y rotunda la riqueza de la heráldica en la descripción de las distintas armas del emperador Carlos.

En la base del escudo puede leerse la siguiente leyenda: “En la segunda década del siglo XVI Tadino de Martinengo trazó la avanzadilla de Santiago, a mediados del siglo Miguel de Perea completó la obra en la que se labró el escudo de Carlos V.

Reconstruido en 1995 por encargo del Ministerio de Cultura.

Descripción heráldica

Gracias a Miguel Martínez Duarte y Antonio Bravo Nieto, autores de Melilla la Vieja en su heráldica. Una propuesta didáctica para el descubrimiento de la ciudad poseemos una importante información sobre los escudos existentes en la Ciudadela.

Sobre el que nos ocupa en su obra recogen la descripción realizada por el arquitecto Javier Vellés:

“Carlos I disponía de un escudo donde unía las armas de sus padres, Juana (que a su vez reunía las de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón) y Felipe I el Hermoso(que reunía la herencia de la duquesa María de Borgoña y del archiduque Maximiliano I emperador de Alemania).

Heredó las coronas de Castilla, Navarra y Aragón con sus posesiones de Sicilia, Cerdeña, Nápoles y el Rosellón, las posesiones del Norte de África, Caribe y Centroamérica.

También fue coronado como duque de Borgoña, conde de Flandes, con los ducados de Borgoña, Luxemburgo, Limburgo, Brabante, el principado de Namur, los condados de Borgoña, Holanda y Zelanda, Flandes, Artois y Hainut, el Charolais.
Finalmente agrupó la corona imperial alemana con las posesiones familiares de los Habsburgo (archiducados de Alta Austria y Baja Austria, con sus anejos de Estiria, Carniola, Carintia, el condado del Tirol y Alta Alsacia.

Posteriormente en Italia consiguió el ducado de Lombardía, conquistó Túnez, y en América aumentó considerablemente sus posesiones con los virreinatos del Perú y Nueva España.

Siguiendo el citado estudio de Javier Vellés, señalaremos que el orden general de todas las figuras correspondientes a estas posesiones se determinó de la siguiente manera:

En la boda de los Reyes Católicos se convino que las armas de Castilla y León prefieran a las de Aragón y Sicilia, y éstas últimas a la de los demás reinos unidos, añadiendo posteriormente el escudo de Granada. Entre aragoneses y catalanes, por su parte, se pactó en 1137 que las armas de Aragón prefiriesen a las de Cataluña.

Finalmente, al contraer matrimonio Juana la Loca con Felipe el Hermoso, se convino que las del flamenco (Borgoña, Brabante, Flandes y Tirol) se situaran después de las de los reinos españoles ya mencionados.

En último lugar, Carlos I aunó las armas de Austria al ya complejo blasón de sus reinos. A continuación describiremos cada una de estas figuras con sus esmaltes:

Castilla: campo de gules con castillo de oro, almenado de tres almenas, con tres almenas, con tres homenajes (el de en medio mayor) y cada homenaje, también de tres almenas, mamposteado o masonado de sable y aclarado (la puerta y ventana) en azur.

León: campo de plata y un león de gules coronado de oro, linguado (que la lengua no tiene el mismo color que el cuerpo) de gules y armado de azur.

Aragón: campo de oro y cuatro palos de gules.

Sicilia: tajado y tronchado (o sea, dividido por dos diagonales), oro con cuatro palos de gules en las situaciones de jefe y puntas (central arriba y central abajo respectivamente) y flancos de plata con un águila de sable coronada de oro, picada y membrada de gules.

Granada: granada al natural, rajada de gules, tallada y hojada de dos hojas de sinople.

Navarra: campo de gules con cadenas de oro.

Nápoles: campo de plata con cruz potenciada de gules.

Austria: campo de gules con faja de plata.

Borgoña Moderna (Valois) campo de azur, sembrado de flores de lis de oro y bordura componada (figura o pieza formada por cuadraditos de colores alternados), cantonada de plata y gules.

Borgoña Antigua: bandado de oro y azur con bordura de gules.

Brabante: campo de sable y un león de oro coronado de los mismos.

Flandes: campo de oro y un león de sable, ligado y armado de gules.

Tirol: campo de plata y un águila de gules, coronada, picada y membrada de oro, cargada el pecho de un creciente trebolado de lo mismo.

La ornamentación exterior de los escudos podía ser muy variable. A veces timbrados por el águila bicéfala, coronada por la corona imperial sumada de bola y cruz, elementos que hacía referencia a la calidad imperial de Carlos.

También aparece rodeado su campo por el Toisón de Oro y el vellocino. Carlos I era Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro, orden caballeresca fundada por Felipe el Bueno, gran duque de Borgoña en el siglo XV, el collar era el emblema de la orden.

Desde principios del siglo XVI este elemento quedaría unido a los escudos de los reyes de España, elemento que conservarán los monarcas Borbones hasta nuestros días.
También puede aparecer flanqueado el escudo por las columnas de Hércules, una ca da lado del campo, con el mote “Plus Ultra”, elemento que también ha perdurado hasta nuestros días en todos los escudos nacionales.

[Bibliografía: Melilla la Vieja en su heráldica. Una propuesta didáctica para el descubrimiento de la ciudad. AAVV. Ciudad Autónoma de Melilla.1997]

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