Conociendo nuestro patrimonio Edificio de La Reconquista

No cabe duda que para todo aquel que transita por el centro de Melilla el edificio ubicado en la plaza Menéndez Pelayo no pasa desapercibido por la belleza de sus formas y rica decoración.

Conozcamos su historia, a través de varios autores, de personas que han investigado en profundidad la diversidad arquitectónica de la ciudad.

Primero acudimos al doctor en Historia, Salvador Gallego Aranda y su obra Enrique Nieto. Un paseo por su arquitectura:

“La historia constructiva del inmueble comienza con la concesión- 12 julio 1907- para edificar en el solar 160 del Barrio Reina Victoria D. Isaac Benarroch Benchimol, si bien, por no hacerlo en el plazo establecido, se le desposee del mismo el 19 de noviembre de 1907.

Ese mismo día, se le concede al abogado D. Luis Irisarri, quién, tres años más tarde, concretamente el 11 de marzo de 1910, obtendrá la autorización pertinente para construir una casa bajo la traza- 22 febrero 1910-, del ingeniero militar D. Eusebio Redondo Ballester.

Dicho edificio constará de planta baja y principal- almacenes y viviendas- destacando, en sus esquinas, el diseño del cierre semicircular con cúpula prismática, estando acorde, en el resto de sus paramentos, con la tipología constructiva utilizada por los técnicos castrenses en el resto del Ensanche. Coincidente en el tiempo es el inicio de la andadura comercial de la familia Brunet en Melilla (1909).

Su establecimiento, con el nombre de “La Reconquista”, utilizará un reclamo tan significativo con sus llamadas publicitarias como el de “Los Catalanes” (1910) y estará especializado, principalmente, en el ramo del tejido. La demanda de la población melillense le hará ampliar su exclusividad textil y dar paso a otros géneros, como el mobiliario, que posibilitarán la entrada en escena de los diseños vieneses en la ciudad.

La proyección comercial de la citada firma será de tal envergadura que, adquirido el inmueble, será necesario reformarlo y ampliarlo en dos nuevas plantas. Idea que se baraja desde diciembre de 1913. Así, el 10 de enero de 1914, el arquitecto Sr. Nieto informa que abre zanjas adosadas a los cimientos para ver su resistencia.

De fecha 23 de marzo de 1915 será el informe favorable del ingeniero de la Junta D. Tomás Moreno Lázaro para la reforma del predio de la Sra. Cuchí, según los planos y el presupuesto elaborados por el Sr. Nieto. Las obras de construcción, llevadas a cabo por el contratista de obras D. José Bonet Amat, estarán prácticamente concluidas el 3 de mayo de 1917 con el estucado de sus fachadas, alcanzando los trabajos un presupuesto total aproximado de 90.000 pesetas. El 15 de agosto del mismo año, se procederá a la liquidación definitiva de las obras.

Los nuevos locales de la empresa J. Brunet & Compañía, en la que participará el Sr. Nieto como socio comanditario- así como, diseñando un comedor para la exposición de la firma-, serán inaugurados el 24 de junio de 1917 con la exposición “Gente conocida” del dibujante malagueño D. Diego Mullor Heredia, entre cuyas caricaturas figurará la del arquitecto barcelonés. Asimismo, a finales de ese mismo año, en los salones del principal, el tenor catalán Sr. Palet cantará arias del repertorio wagneriano, proclamando el triunvirato- música, clase social y lenguaje estilístico-.

En esta obra, el concepto del modernismo melillense parece haber llegado a su cénit. La interpretación de la estética modernista parece fluctuar, dentro de su experiencia catalana, por la vertiente internacional del Art Nouveau en clara ventaja sobre unos modelos secesionistas tan asumidos e inherentes en sus proyectos.

La naturaleza comitente será, sin lugar a dudas, el factor decisivo que haga al fiel declinarse. Lo volumétrico en su exorno- girasoles-, el escamado de sus cúpulas, la fragmentación irregular y colorista del trencadís- entresuelo-, lo bulboso de sus pináculos y la retorcedura de sus herrajes- perdidos los de fábrica del primer piso que enlazaban, a semejanza, de la “Casa Tortosa”, con el mirador- son. Junto a los bustos de efebos encintados y damas engalanadas de países exóticos, entre otros, los grandes pesos que lo definen, reforzados, a su vez, por un trazado simétrico, donde bajo y entreplanta, con sus grandes pesos que lo definen, reforzados, a su vez, por un trazado simétrico, donde bajo y entreplanta, con sus grandes vitrinas, siguen rememorando la eminente funcionalidad comercial que motivó su existencia…

La entrada por López Moreno 1, en las molduras de su portal, representa varas de nardos y hojas de palmera encintadas. Su alzado, por esta vía, acusa la mínima ornamentación ya mencionada en la “Casa de Baños· y es idéntica, en sus recercados, a la Confitería El Gurugú.

El diseño de este inmueble inspirará la portada de Feria de 1994- D. Antonio Moreno-, si bien, anteriormente- concejalía de D. Flavio Jiménez-, se había utilizado, asimismo, como referente del frontispicio de las fiestas patronales.

La cartela o firma del Sr. Nieto en el chaflán- Avda. Juan Carlos I Rey- nos sirve para afirmar, concluyendo, la importancia de la presencia de un colonia catalana inversora en la ciudad, la representación y relación ineludible del comercio en los procesos constructivos de la urbe y la asimilación de una estética modernista a través de su reconocimiento, no sólo en los alzados inmobiliarios, sino en la adquisición de unos objetos que quieren ennoblecer y reconfortar, felizmente, lo cotidiano.”

Veamos ahora lo que dice sobre este edificio el Cronista Oficial de la Ciudad y doctor en Historia, Antonio Bravo Nieto, en su libro La construcción de una ciudad europea en el contexto nortefricano:

“Totalmente floralista y francés se nos muestra sin embargo en una de sus principales obras en Melilla: la denominada Casa de la Reconquista (1914), de cuatro plantas, fruto también de la reforma de un edificio de dos plantas proyectado por Eusebio Redondo en 1910. El proyecto es realmente afortunado, señalándose un edificio monumental de una elegancia muy conseguida.

El uso de tres fachadas y su ubicación en una de las principales plazas de la ciudad, llevaron a Nieto a resaltar la decoración en sus dos chaflanes, potenciados con dos cúpulas como piñas con imbricaciones; también son destacables los dos miradores ricamente diseñados: ramos de flores, columnitas, cornisas vegetales, rostros de mujeres, amplias y ondulantes ménsulas, coup de fouet en los pasamanos de balcones (hoy desaparecidos), etc.; todo un programa detenidamente diseñado y que agrupaba diversas artesanías con un destacado sentido de “retablo”, espíritu que se evidencia en la fachada que da a la calle López Moreno, que al ser la calle “menor” no está decorada y aparece “desnuda”.

[Bibliografía: Salvador Gallego Aranda. Enrique Nieto. Un paseo por su arquitectura. Fundación Melilla Ciudad Monumental.2010

Antonio Bravo Nieto. La construcción de una ciudad europea en el contexto norteafricano. Ciudad Autónoma de Melilla.1997]

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