Conociendo nuestro patrimonio Iglesia Castrense de la Purísima Concepción

Con el trazado y urbanización de la nueva Melilla fuera del recinto amurallado, se construyen nuevos templos con los que atender las necesidades religiosas de la población.

Uno de ellos es la iglesia castrense edificada en el barrio del Mantelete en el primer tercio del siglo XX y cuyas obras fueron dirigidas por el ingeniero militar Francisco Carcaño Más.

En varias publicaciones hallamos referencias escritas de este templo. Comenzaremos por la más reciente, de Antonio Bravo Nieto, cronista oficial de la ciudad:

“La Iglesia Castrense es un edificio de proporciones reducidas que presenta una estructura de tres naves; la fachada se desarrolla en tres cuerpos, uno central más amplio donde se abre la entrada principal en arco apuntado con rosetón calado en su intradós y remate en frontón. La decoración se inscribe en un paramento almohadillado ciego, friso de columnitas, rosetones, arcos geminados, etc.

Los cuerpos laterales son sendas torres prismáticas de tres cuerpos, donde se abre el campanario entre vanos apuntados, rematados con chapiteles trasdosados por azulejo vidriado formando imbricaciones. Las formas goticistas se volvían a repetir en las ventanas geminadas de la fachada lateral y en los arcos y bóvedas del interior.

El proyecto de esta iglesia (1920) se debe al ingeniero Francisco Carcaño Más.

Enrique Moya Casals en su obra Melilla Piadosa y Tradicional, hace una detallada descripción de esta sencilla a la par que bella obra del arquitecto Francisco Carcaño Más no sin antes explicar brevemente los inicios de la jurisdicción castrense en nuestra ciudad y en otros lugares del norte de África:

“Con respecto a la jurisdicción castrense de Melilla, un Breve Pontificio que alcanza la fecha de 5 de febrero del año 1576, faculta al Obispo de Málaga para nombrar curas y vicarios, no sólo en Melilla, sino para Goleta de Argel, Peñón de Vélez de la Gomera y demás plazas que fueran tomadas.

En las épocas de los Reyes Felipe IV y Carlos II, fueron nombrados por el Prelado de la Diócesis los Padres Capuchinos, que tomaron posesión el 15 de febrero del año 1661; del cargo de Vicario y Comisario de la Santa Cruzada, el P. Basilio del Antequera y de coadjutores, los padres Félix de Génova y Fulgencio de Estepa.

Otras disposiciones posteriores designan nuevas plazas de sacerdotes para ejercer la cura de almas en esta posesión española, entre ellas una Real Orden de 3 de junio de 1887, tanto para Melilla como para Alhucemas, Peñón y Chafarinas, determinándose asimismo por mandado de S.M. se abone al predicador cuaresmal de esta última plaza, igual gratificación que la devengada por las demás posesiones de África.

Las funciones del culto en Melilla, se celebran en la primitiva e histórica Iglesia de la Purísima Concepción y Santuario de Nuestra Señora de la Victoria, entusiásticamente aclamada por la propia guarnición con su Gobernador al frente, el Mariscal de Campo don Antonio de Villalba y Angulo.

Al aumentar la ciudad, después de la campaña del año 1909, se vió de día en día la necesidad de poseer el elemento militar una iglesia en la parte nueva de Melilla, construyéndose provisionalmente, junto al Muro X, una Capilla como Parroquia Castrense de esta importante guarnición.

Las obras de construcción de la actual Iglesia Castrense, situada en su emplazamiento de la calle del Duque de Almodóvar, comenzaron en tiempos del General Fernández Silvestre.

Aun no llegaron a cubrirse los muros totalmente, cuando sobrevino la guerra del año 1921, sirviendo el edificio, en su parte útil, para almacenes del Parque de Artillería, hasta que sin finalizar la campaña continuaron las obras del templo, las cuales se dieron por concluidas en el año 1925, siendo Comandante General de Melilla, el Excmo. Sr. D. José Sanjurjo y Sacanell, con la bendición de la nueva iglesia, procesión solemne desde la capilla provisional del Santísimo Sacramento y demás funciones litúrgicas que prescribe el ritual romano.

Es la Iglesia Castrense de Melilla, un bellísimo templo de planta basilical, aunque de reducidas proporciones, cuyo aspecto y perfil exterior con sus dos torres de ocho ventanales ojivales y sus flechas arquitectónicas, gárgolas y pináculos, hermosean esta parte de la ciudad.

Un bello ejemplar del estilo indicado: su portada de aguda ojiva, con su imafronte y calado rosetón, con otro mayor trazado sobre el frontis de la fachada entre caprichosos dibujos ornamentales en molduras de relieve finalizando la cruz con una crestería que recorre la parte superior y continúa por el centro de la cubierta y muros laterales del edificio.

El interior de la Iglesia es de tres naves, de mayor profundidad y elevación la del medio, siendo del menor altura y fondo las dos laterales, con tres arcos por ambos lados, sustentados por cuatro haces de columnillas de gusto gótico como las bóvedas.

En el fondo del ábside de crucería, hay un dorado altar que armoniza con el singular conjunto del templo; sobresaliendo los tres doseletes de finísima talla, a los que acompañan molduras y demás adornos complementarios.

Sobre la mesa del altar mayor, se reverencia el Sagrario y hay un artístico manifestador en la parte superior de las gradillas, para exponer a S.D.M.

En el sitio principal del retablo y sobre fondo azul, se venera una hermosísima imagen de la Purísima Concepción, titular de la Iglesia y Patrona del Arma de Infantería, Cuerpos de Estado Mayor, Intervención Veterinaria y Oficinas Militares, que como es sabido, la tienen por Excelsa Madre y Celestial Protectora.

Esta Santa imagen, al igual, que casi todas las demás efigies que aquí reciben culto, han sido donación de los elementos militares de la Plaza. A los lados de la Inmaculada, se hallan las sagradas imágenes del Divino Corazón de Jesús y del Patriarca San José.

Dos puertas laterales, una de ellas figuradas, conducen la primera a la sacristía y demás dependencias interior de la Iglesia. Cierra el presbiterio, al que se sube por una grada, una balaustrada del mismo estilo que se observa, hoy sustituido por un comulgatorio de hierro.

Pasando a la nave del Evangelio, se encuentra el retablo dedicado al Apóstol Santiago, Patrón de España y del Arma de Caballería.

Sobre el muro de este lado del templo, hay un dosel de terciopelo carmesí, con corona real, en donde se venera el Santísimo Cristo de la Agonía, reproducción en tamaño algo menor del milagroso Cristo de Limpias, entre dos faroles de buen gusto artístico.

Sigue el altar de Santa Teresa, Patrona del Cuerpo de Intendencia Militar, con dos ángeles a sus lados.

La Santísima Virgen del Carmen, Excelsa Patrona de la Marina de Guerra y también de la Compañía de Mar de Melilla, se encuentra a continuación, bajo un bello doselete con adornos dorados y fondo de nogal, como los retablos anteriores.

Junto a este altar se halla, sobre peana, un hermoso Niño Jesús de Praga, y al otro lado, un cuadro de metal con la Santísima Virgen del Perpetuo Socorro, benditísima Patrona del Cuerpo de Sanidad del Ejército.

A continuación existe la puerta para subir al coro y torres de la iglesia.

Sigue la puerta principal, con un cancel de madera y sobre la misma se encuentra la tribuna que sirve de coro de músicos y cantores. Pasando al fondo de la Epístola, se halla la pila bautismal, con un cuadro del Precursor, uno de la Divina Pastora y otro de San Juan Crisóstomo.”

La historiadora Juana Alias Rodríguez publica en Aldaba en 1987 un artículo sobre la iglesia castrense:

“…Constituye un bello ejemplo de edificio religioso situado en una céntrica zona de la ciudad en la calle Duque de Almodóvar, próxima a la Plaza de España.

Desde su construcción hasta la fecha actual, se ha realizado una importante modificación en la decoración interior de la misma, adecuándose a criterios de gusto más modernos, como igualmente ha ocurrido en el resto de los templos de la ciudad, destacando en este aspecto la pérdida de las primitivas vidrieras que representaban las imágenes veneradas en el templo y que correspondían a los patronos de las diferentes armas y cuerpos del ejército.

Se ha respetado el exterior del templo en su totalidad, conservándose actualmente en muy buenas condiciones. Sin embargo, la perspectiva original que se procuró para el edificio se vio afectada con la construcción de unas viviendas militares que se adosaron al lateral izquierdo de la iglesia.

Breve historia de su construcción

Por su especial condición de iglesia destinada a satisfacer las necesidades de culto de la población castrense, son así mismo especiales las circunstancias por las que atravesó su edificación.

… Después de la Campaña de 1909, la población de la ciudad empezó a aumentar considerablemente y al igual que se construyeron nuevos edificios de carácter civil también se construyó una capilla castrense junto al Muro X que tuvo un carácter meramente provisional.

Las obras de la actual capilla castrense se iniciaron en tiempos del General Fernández Silvestre. Es de suponer que el autor del proyecto fue un ingeniero militar, aunque no existen datos acerca de su identidad. Si se sabe que el ingeniero director de las obras fue D. Francisco Carcaño.

Así mismo están documentadas las obras realizadas en 1932, en las cuales se ampliaron la sacristía y la vivienda del párroco, siendo en esta ocasión el director de las obras el ingeniero militar Salvador Lechuga.

Cuando en el año 1921 sobrevino la guerra, la parta útil de la inacabada construcción fue utilizada como almacén del parque de artillería. Una vez finalizada la campaña se reanudaron las obras, que finalizaron en 1925, quedando constancia en “El Telegrama de Melilla” de la solemne procesión que tuvo lugar para celebrar la bendición del nuevo templo, siendo Comandante General José Sanjurjo y Sacanell…

Descripción de los elementos arquitectónicos que conforman el templo

El conjunto del edificio puede clasificarse dentro del estilo neogótico por una serie de rasgos que a continuación describiremos, aunque por su carácter ecléctico se dan cita en él elementos variados correspondientes a otros estilos.

La planta del templo es basilical (Rosario Camacho Martínez, El eclecticismo en la arquitectura religiosa de Melilla)- aunque sus proporciones son muy reducidas- estando separadas las naves laterales de la central por dos pares de columnas, con haces de columnillas adosadas de las que partes las nerviaciones de las bóvedas ojivales con que se cubren las naves. Estas columnas sostienen arcos apuntados que separan la nave central de las laterales. Remata la nave central una capilla semicircular, cubierta a su vez con bóveda cuyos nervios surgen de un florón central.

Al ser la nave central de mayor altura que las laterales, se han situado cuatro óculos a cada lado para proporcionar iluminación al interior. Así mismo confiere gran luminosidad al templo el claristorio conseguido en el muro lateral derecho merced a cuatro ventanales de arcos apuntados, desdoblados por un ajimez, situándose en el tímpano así formado en cada uno de ellos un rosetón calado cuatrilobulado.

La fachada principal presenta movimiento en planta, adelantándose al muro de cerramiento la portada, retranqueándose los laterales de la misma para volver a avanzar de nuevo con los cuerpos de las torres situadas a ambos lados.

Este movimiento en planta confiere un aire barroco al conjunto de la fachada, dominada por elementos góticos como veremos a continuación.

El arco central, apuntado, se decora en el tímpano con un rosetón calado con igual motivo decorativo que los de las ventanas laterales. Remata la portada un hastial pentagonal, separado del cuerpo anterior por una imposta decorada con arquillos ciegos trilobulados: decorado en su parte central con un rosetón decorado a base de molduras en forma de círculos de desigual tamaño, que se entrecruzan. Se remata con crestería calada.

Las dos zonas adyacentes a la portada, con un leve retroceso en planta, se decoran con dos arcos ciegos, apuntados, con función meramente decorativa; semejantes a los que se encuentran formando el claristorio del muro lateral derecho. Sobre estos arcos y a la altura de la parte superior de las naves laterales, continua la misma imposta que decora la parte superior del hastial.

Finalmente, a ambos lados de la fachada se han colocado dos torres gemelas, situadas en planta en el mismo plano que la portada, es decir avanzadas en relación con el muro de cerramiento.

Consta de dos cuerpos, separados por un resalte, ambos de forma cúbica. El primero de ellos, presenta una decoración en la parte superior, de falsos vanos de dobles arcos apuntados trilobulados.

El cuerpo superior contiene dos ventanas en cada uno de los cuatro lados, de arcos apuntados, decorados con molduras en resalto, rematándose la parte superior de cada lado en perfil mitral coronado de crestería calada. Rematan los cuatro ángulos sendos pináculos con gárgolas en sus bases.

Recubren ambas torres chapiteles piramidales, decorados con ganchos en cada una de las cuatro aristas.

El muro lateral derecho, decorado con cuatro ventanales descritos anteriormente, contiene en los espacios existentes entre las mismas, cuatro pilastras adosadas. La parte superior del muto, se encuentra decorada por una imposta de rombos concatenados, colocándose sobre ella una crestería calada de facción semejante a la que decora la parte superior del hastial y arcos en mitra de las torres, aunque en estas se disponen unas bolas decorativas en sus ángulos superiores. Una crestería semejante decora la parte superior de la nave central.

La zona perteneciente al ábside, así como el muro izquierdo quedan ocultos por los edificios que se han adosado con posterioridad a la construcción original.

Conclusión

El modelo arquitectónico al que pertenece esta iglesia, puede encuadrarse dentro de la arquitectura denominada “arqueologizante”, que copia elementos del románico, del gótico, del renacimiento e incluso llega a un eclecticismo creador de estilo híbrido.

En el caso de nuestra iglesia castrense, predominan los elementos góticos: ojivas, rosetones, crestería calada, etc.

Este estilo neogrótico, utilizado a principios del siglo XX, resulta tardío, pues sus inicios se remontan al final de la primera mitad del siglo XIX, siendo utilizado en Europa, sobre todo en Inglaterra, donde nunca había sido abolido del todo, y en Estados Unidos.

Contrasta esta construcción, con el estilo modernista que se impone en la ciudad durante el primer tercio del siglo, que pretende erigirse en un arte original sin relación con el pasado y que utiliza con profusión las formas curvas, contracurvas, alargadas y ondulantes.

Existen, sin embargo, numerosas construcciones semejantes a esta iglesia castrense, basadas en modelos neogóticos, pero sin las pretensiosas dimensiones y profusión de elementos del período inicial. Las características comunes son la fachada dividida en tres cuerpos, con dos torres piramidales a ambos lados y frontón triangular central.

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