Conociendo nuestro patrimonio Monumental Cine Sport (I)

Juan Díez Sánchez en su obra Melilla y el mundo de la imagen. Aproximación a la fotografía, el cine y la televisión aporta una valiosa información sobre este emblemático cine melillense al igual que de su antecesor el Teatro Alfonso XIII:

“El solar donde en el año 1932 se terminó de construir el Monumental Cinema Sport anteriormente albergó otros históricos establecimientos de espectáculos, los teatros de verano y Alfonso XIII, ambos propiedad del empresario Francisco Aguado.

Las primeras referencias a un teatro con la denominación de Verano en Melilla la encontramos en la prensa local en el año 1903, en las páginas del diario El Telegrama del Rif.

Estaba ubicado en el Mantelete interior, en la actual Plaza de los Carros, entonces denominada Explanada de Caballería por estar próxima a las dependencias de este Arma.

De acuerdo con su nombre parece que este teatro tenía carácter provisional, era descubierto y se ponía en funcionamiento en los meses de verano desde hacía algunos años. En los años 1905 y 1906 nuevamente encontramos noticias acerca de un Teatro de Verano, instalado esta vez a la entrada del Parque Hernández.

En marzo de 1910 se montó nuevamente otro denominado Melilla, pero popularmente conocido por el vecindario como Teatro de Verano por carecer de techumbre, tenía 20 metros de ancho por 47 de largo, seis puertas laterales y otras dos en los extremos, un escenario de 8 metros y un aforo de 300 butacas.

La vida del Teatro Melilla fue efímera pues a mediados del mes de diciembre de 1911 comenzó a desarmarse para levantarse en su lugar un nuevo establecimiento de espectáculos: El Teatro Alfonso XIII.

Coincidiendo con el inicio del desmantelamiento del Teatro Melilla marchó a la Península uno de sus empleados, el conocido por el Chato, un popular avisador y mandadero rifeño bautizado, hombre muy célebre, su ida despertó tal interés que incluso mereció ser recogida por el poeta festivo José Ferrín, bajo el seudónimo de P. Pillo, en las planas de El Telegrama del Rif.

Años más tarde otro empleado del Monumental sería famoso y por ser desnarigado, también conocido por todos como Chato.

Teatro Alfonso XIII

Prevista su inauguración para el día 26 de diciembre de 1912, ésta no pudo llevarse a efecto hasta el día siguiente, debido al no estar terminado el complicado decorado necesario para la representación de la compañía cómico lírica dirigida por el autor Antonio Paso.

La función inaugural constituyó un gran éxito y el público llenó por completo el barracón de madera que era el Teatro Alfonso XIII. Un barracón calificado por la prensa local de espacioso y alegre.

El mismo diario El Telegrama, también informaba de las intenciones moralistas  de la empresa del Alfonso XIII para con el público en atención a los espectáculos desvergonzados, eróticos e incluso pornográficos que entonces bajo la denominación de sicalípticos, tenían lugar en casi todas las salas al concluir las funciones programadas. Así El Telegrama del Rif publicaba: “La dirección artística pone en conocimiento del público que las obras llamadas sicalípticas, se estrenarán y reprisarán cuando se desaloje la última sesión, para que las familias puedan asistir sin reparo alguno a las demás sesiones”.

Pues al parecer y para captar público se solía ofrecer un adelanto de lo espectáculos sicalípticos nada más concluir la anterior función o bien en los intermedios de ésta.

Concebido inicialmente como teatro, el Alfonso XIII posteriormente se transformó en cine.

Monumental Cinema Sport.-

Derribado el barracón de madera que albergó el Teatro-Cine Alfonso XIII, su solar fue vendido a Julio Liarte quien decidió levantar el mejor cine que jamás ha tenido Melilla: el Monumental Cinema Sport.

Las obras de construcción del “nuevo Teatro-Cine Alfonso XIII” comenzaron el día 30 de diciembre de 1930 y concluyeron en el mes de marzo de 1932. El rotativo El Telegrama del Rif en atención a la enorme importancia e interés que despertaba la construcción del Monumental Cinema Sport fue informando puntualmente de los avances de su obra.

La inauguración se realizó el 19 de marzo de 1932 con la exhibición de la película sonora titulada El Teniente seductor interpretada por Maurice Chevalier y Claudette Colbert. Todo un acontecimiento con tal éxito de público que incluso el Teatro Reina Victoria se vio obligado a cerrar esa noche ante la falta de asistencia.

Coincidiendo la puesta en funcionamiento del Monumental con el estallido de la guerra de precios entre las diferentes salas cinematográficas de la ciudad; todas ellas rebajaron el precio de las entradas para atraer al público ante la formidable competencia del nuevo cine.

En sus primeros años el Cine Monumental alternaba en su programación películas mudas y sonoras, y contó como reclamo publicitario con el auxilio de Félix Rodríguez “Chevalier”, un popular cantante de tantos que hacía de agente de publicidad callejera en Melilla subido sobre unos zancos o bien vestido de torero, futbolista, negro niño o “Chevalier” tal como ocurrió al estrenarse el film “El teniente seductor”.

Cine emblemático

Fue el cine Monumental el mejor, el más importante y la más emblemática sala de Melilla por su gran aforo y monumental arquitectura de estilo art-decó.

Constituyó la obra más importante proyectada por el arquitecto de Cartagena Lorenzo Ros y Costa (1890-1989) y materializada por el maestro de obra, Agustín Sánchez Velázquez (Cartagena, 1887-1984) quien desde Melilla llevaba toda la dirección de las obras del nuevo cine. Esta elaboración era continuación de otra anterior, como la que resultó de la construcción, en los años 1926 y 1927, del Gran Cine Sport, de Cartagena.

Sobre un solar rectangular de 21,92 por 53,50 metros y fachadas a las actuales calles Teniente Aguilar de Mera y Ejército Español, por deseo de su propietario Julio Liarte, se lazó una construcción monumental como su denominación y de arquitectura atrevida.

Con capacidad para dos mil quinientas personas, su esqueleto consiste en una enorme estructura metálica realizada por una empresa filial de la prestigiosa marca Krupp, la firma Schellhaus Durrkenüller de Bremen, mientras que sus muros son de ladrillo. Fue uno de los cines más grandes de España y en él destacaba su exuberante decoración de estilo art-decó.

Su fachada principal asemeja la portada de un templo clásico y su interior contaba con escaleras imperiales, amplísimo vestíbulo y fastuosa sala de butacas y anfiteatro. Y mientras la decoración exterior era de albañilería y aplicaciones de piedra artificial, la decoración interior consistía en pinturas y placas de yeso Staff.

Final polémico.-

La generalización del uso de la televisión y el video unido a su elevado aforo y céntrica ubicación provocó el cierre del Cine Monumental y su transformación en 1981 en edificio de oficinas, sala de bingo y locales comerciales.

Una desafortunada reforma que originó una fuerte polémica en la ciudad e incluso trascendió a niveles académicos peninsulares, surgiendo una campaña de prensa entre los meses de abril y junio de 1981 que inútilmente luchó por su conservación.

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