Conociendo nuestro patrimonio San Francisco (vitrina nº 10) Museo de Arte Sacro

Talla anónima del siglo XVIII, de mediano tamaño, realizada en madera policromada de San Francisco de Asís en actitud penitente.

Erigida sobre peana dorada de molduras lisas y superficies punteadas, se yergue la figura del Padre Seráfico a partir de una postura frontal solo alterada por el leve movimiento lateral de la cabeza.
Simplicidad en las formas que se acentúa con el color pardo del hábito, en el que destacan las líneas rectas de los pliegues, quebrados en cierto modo por la rugosidad que provoca el cordón con los tres nudos que simbolizan la obediencia, la pobreza y la castidad.

Se percibe algo más de movimiento en la elevación de los brazos, uno de ellos dispuesto a asir el crucifijo de las meditaciones (hoy inexistente). Donde se aprecia mayor calidad y detalle es, sin duda alguna, en la cabeza.
Tanto el cerquillo (círculo de cabello que queda después de rapar la parte superior e inferior de la cabeza, adoptado principalmente por algunas órdenes religiosas masculinas de la iglesia católica) como la barba enmarcan un rostro de facciones alargadas donde prevalecen los planos y líneas aristadas.

El escultor muestra al santo en estado místico, reflejado en el rostro por la caída de los párpados, el arqueamiento de las cejas y la boca entreabierta.

Sigue el modelo iconográfico que primó durante la Edad Moderna: crucifijo en mano y llagas sangrantes en las extremidades y costado.

Esta talla era la titular de la capilla que había en el Presidio de Melilla, lugar donde la Venerable Orden Tercera de San Francisco realizaba su actividad pastoral. Los terceros domingos de cada mes era procesionada por las naves de la iglesia de la Purísima Concepción portada a hombros de los Terciarios Franciscanos en tanto que se cantaba el himno del Santo.

El pueblo de Melilla lo venera como patrón desde el siglo XVII. En la obra Resumen histórico del Patronazgo de María Santísima de la Victoria de Rafael Fernández de Castro, se recoge la información a este respecto:

“En el libro segundo de Colecturía de la Santa Iglesia Parroquial de Melilla, folio 103, aparece la siguiente consignación, hecha de letra y signo del Notario eclesiástico D. Matheo González de Valdemiel:

“En la Ciudad y fuerzas de Melilla en quatro días del mes de Octubre de mil seiscientos y sesenta y tres, estando en la Santa Iglesia de esta dha Ciudad a la hora que se celebra la Missa Maior, juntos en forma de Cabildo, el Mui Revdo P Fr. Basilio de Antequera, Religioso Capuchino, Vicario General y Comisario del Santo Oficio, el Señor Maestre de Campo Don Luis de Velázquez y Angulo, Alcaide y Gobernador de esta Plaza, y los señores Capitanes, Veedor y Pagador, y los demás Oficiales y soldados de esta Plaza, el Mui Revdo P Picario y Señores Alcaides, Capitanes, Veedor y Pagador, en nombre de todos, Botaron y prometieron con el juramento acostumbrado, de tener y de conocer por especial y principal Patrón de esta Ciudad, a Nto Seráfico Padre San Francisco, y como a tal hacer y guardar su fiesta con toda solemnidad para siempre jamás, todo lo cual así lo Botaron en Melilla, dho dia ut supra, y de esto doi fe.- Fr. Basilio de Antequera, rubricado.- Ante mi: Matheo Gonzalez de Valdemiel.- signado y rubricado.”

[Bibliografía: Ramírez González, Sergio. El triunfo de la Melilla barroca. Fundación Gaselec.2013]

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