Conociendo nuestro patrimonio Casa de los cristales. El Gran Hotel Reina Victoria (II)

Referencia a este magnífico edificio encontramos también en la obra del Cronista Oficial de la Ciudad, Antonio Bravo Nieto, La construcción de una ciudad europea en el contexto norteafricano:

“El ejemplo más monumental de hotel, a mucha distancia de cualquier otro ejemplo, sería el nuevo hotel Victoria, situado entre la calle Prim 18 y Sidi Abdelkader 10. La autoría del proyecto se nos muestra problemática al constatarse la intervención de diferentes técnicos. Existe sobre este solar un primer proyecto (1910) de Enrique Nieto, pero planteaba una casa de viviendas; posteriormente, en 1921-1922, empieza la obra de este magnífico edificio que duraría hasta 1926-1927.

Así conocemos alguna intervención de ingenieros como Enrique Álvarez Martínez (1920); una referencia bibliográfica de 1926 apuntaba que el proyecto original pertenecía al ingeniero militar Alejandro Rodríguez Borlado-Álvarez; finalmente también consta documentalmente la dirección técnica del arquitecto Enrique Nieto, Si a ello sumamos que su promotor, Ramón Gironella Vila era contratista de obras, y al parecer con un destacado sentido artístico, la autoría intelectual de uno de los mejores edificios del ensanche melillense sigue siendo hoy día una incógnita.

La obra era una magna construcción de cinco plantas distribuidas en múltiples habitaciones, salones, comedores, y sobre todo un magnífico hall-recibidor estucado don doble escalera monumental que representaba uno de los espacios más lujosos y monumentales de la ciudad. Pero la empresa de este hotel de lujo fue absolutamente ruinosa, por lo que la finalidad económica que le dio origen, terminó en quiebra y subasta judicial del hotel en 1931.

Posteriormente (1935) fue reconvertido en edificio de viviendas con un proyecto de Enrique Nieto que respetaba la fachada neoárabe, pero se destruyó por entonces el magnífico hall-recibidor.”

En esta misma obra y cuando hace referencia al estilo neoárabe en la tipología lúdica y religiosa vuelve a hacer mención a esta edificio:

“Pero sin duda la obra maestra de esta arquitectura es el hotel Reina Victoria. Se trata de un magno proyecto (tan desmedido en sus pretensiones, como en su fracaso comercial), que se fue gestando durante mucho tiempo (sus obras se iniciaron en 1922, finalizándose en 1926) y que ofrece bastantes sombras con respecto a su autoría.

Sabemos que Enrique Nieto fue el arquitecto director de las obras, pero está claro que no realizó su proyecto; su propietario, Ramón Gironella Vila era un destacado contratista de obras (de afamada reputación de artista) relacionado con la empresa que llevaba las contratas de las obras del puerto, por lo que pudo intervenir en el proyecto.

El ingeniero Manuel Gallego nos aporta otro dato en su artículo escrito en 1926, apuntando que el autor real del proyecto fue el ingeniero Alejandro Rodríguez Borlado.

Sea cual fuere su autor, se trata de un monumental edificio de seis plantas, con evidentes formas neoárabes que sin embargo enlazan ligeramente con una estética cercana al modernismo. Así vemos algunos detalles en el Hotel Reina Victoria que nos conducen a la casa Llopis i Bofill de Barcelona, construida en 1902 por el arquitecto Antonio M. Gallisá, sobre todo en los acristalamientos y coronamiento como galería acristalada con cubierta de tejaroz.

La fachada del hotel fue concebida como un enorme mirador acristalado entre pilastras de sebka y columnas nazaríes, mirador o cuerpo que descansaba sobre ménsulas con inscripciones en árabe y que remataba en una alería con cubierta de tejaroz y arcos lobulados. En el bajo se abrían grandes arcos de herradura contrastando este cuerpo más macizo con la sensación de ligereza del resto.

Los motivos decorativos árabes y la composición están trabajadas desde un punto de vista ecléctico y a veces completamente libre, lo que facilitó una obra original y poco deudora de las estéticas de las que supuestamente nacía.

Esta originalidad exterior, asume el papel de verdadera obra maestra en el interior, sobre todo en el hall principal que deberíamos estudiar en el apartado del modernismo porque la libertad con que las formas neoárabes se combinaban, nos llevan hacia otra estética: arcos lobulados, adelgazamiento de elementos sustentantes, escalera de doble brazo con perfil compuesto, antepechos calados, estucos, etc.”

Rehabilitación de la “Casa de los Cristales”

En el número 13 de la Revista AKROS, editada por la Fundación Melilla Ciudad Monumental figura un artículo escrito por los arquitectos encargados del proyecto de rehabilitación: Fernando Barceló y Susana Jiménez. He aquí un resumen de lo publicado:

“El edificio popularmente conocido en Melilla como “La Casa de los Cristales” fue concebido, proyectado y construido para ser el establecimiento hotelero por excelencia en la Melilla de la segunda década del siglo XX.

Así por iniciativa del empresario y constructor catalán Ramón Gironella, propietario del Hotel Reina Victoria de la calle del General Pareja, se inaugura en enero de 1927 el Gran Hotel Reina Victoria, “situado en lo más céntrico de la Población- Cien habitaciones, cuartos de baño, ascensor. -Espléndidos salones para banquetes, bodas y bautizos.

GRAN CONFORT tal y como rezaba el anuncio en el periódico local El Telegrama del Rif.

Se levantó en la ciudad un edificio único, con una imagen vanguardista que representaba la idea de modernidad tan demandada en la época. La fachada acristalada suponía en aquellos años una ruptura con la arquitectura tradicionalmente desarrollada, no solo en la ciudad de Melilla, sino en todo el mundo.

Hoy no nos sorprende ver edificios de vidrio y acero, pero en los primeros años del siglo XX la arquitectura residencial se asociaba a pesados muros de carga en fachada perforados por pequeñas ventanas, donde el macizo predominaba sobre le hueco.

Ejemplos de las primeras fachadas acristaladas podemos encontrar en el Arte Noveau, con el Hotel van Eetvelde de Victor Horta, del año 1898 donde el uso del voladizo y la composición de fachada nos recuerda curiosamente a la “Casa de los Cristales”, o en los primeros edificios del Movimiento Moderno, en el estilo Internacional o el Racionalismo en los que la fachada acristalada se utiliza como elemento de vanguardia; la Fábrica Fagus de Peter Behrens, la escuela de la Bauhaus de Walter Gropius, o el edificio Hallidie en San Francisco de Willis Polk, son exponentes de ello.

Con la Revolución Industrial, se suceden los movimientos artísticos y arquitectónicos que pretenden desvincularse de los clásico, para buscar una reconciliación con los nuevos materiales y técnicas constructivas.

El Gran Hotel Reina Victoria es el resultado del una época en la que una vorágine de ideas rupturistas se plasma en los edificios, valiéndose para ello del materiales como el hormigón armado, el acero, el vidrio o el ladrillo y técnicas como la prefabricación y la producción seriada.

El Encargo. Primer acercamiento al edificio. Informe de Prediagnosis

… El caso de la Rehabilitación de la “Casa de los Cristales” no fue una excepción; los propietarios del edificio recibieron orden municipal de reparaciones, viéndose obligados a iniciar los trámites para llevar a cabo la rehabilitación Hay que insistir en este punto en la necesidad de que un arquitecto sea el encargado de dirigir todo el proceso…

El edificio, tras la remodelación del año 1935, pasó a contar con locales comerciales en planta baja y oficinas en entreplanta (principal), destinándose el resto de plantas al uso de viviendas. Con el paso de los años, se sucedieron las reformas interiores, tanto en distribución como en acabados o instalaciones, conservando en contadas ocasiones los materiales originales. La última rehabilitación más o menos integral se realizó en el año 1980, cuando el color de la fachada del edificio cambió del gris original a tonos crema, pintándose los acristalamientos y la carpintería metálica en tonos verdes.

Funcionalmente el edificio se configura con un único portal de acceso, situado en la calle Gral, Prim 18, que da paso un gran vestíbulo desde el que se accede al ascensor y a la característica escalera comunitaria que sirve a las distintas plantas, a razón de 2-3 viviendas por planta.

Presenta cuatro patios interiores a los que ventilan algunas estancias, baños y cocinas principalmente, así como la escalera. El acceso a la azotea transitable, se realiza desde el rellano de la última planta, por medio de una escalera metálica exterior.

Sorprende la concepción funcionalista del edificio, sin que ello sea incompatible con el ornamento. Del estudio de la estructura del edificio se desprende que la misma está configurada mediante pórticos con pilares y vigas en dos direcciones ortogonales, sin muros de carga, salvo de forma testimonial en planta baja, dispuestos según una retícula de 3,2 x 3,2 m. Esta disposición regular se manifiesta en fachada, donde las pilastras con decoración en sebka que enmarcan los huecos, coinciden con los extremos de la malla en retícula, e interrumpen los cantos de los forjados que se muestran al exterior en las distintas plantas.

En el momento de la primera inspección pudimos constatar que un gran número de viviendas y algunos locales se encontraban desocupados y así habían estado durante años, sin contar con un mínimo de mantenimiento, en algunos casos totalmente abandonados y ocupados por colonias de palomas que disfrutaban de las comodidades del que fuera el Gran Hotel Reina Victoria.

Para el primer informe de prediagnosis estructuramos las diferentes patologías en cuatro grupos:

• Estructura (estabilidad del edificio).

• Cubiertas (evacuación de agua de lluvia y estanqueidad).

• Fachadas y muros exteriores (comportamiento termohigrométrico y estanqueidad).

• Instalaciones (funcionamiento óptimo y seguridad del usuario).

Mención aparte merecen las patologías debidas a intervenciones puntuales, debidas a la utilización de materiales inadecuados (morteros de cemento sobre muros con problemas de capilaridad, yesos expuestos a la humedad, pinturas no traspirables sobre muros de fachada, etc.) o la utilización de técnicas modernas inadecuadas o mal ejecutadas.”

Tras la elaboración de este informe, reuniones con los propietarios y la elección del contratista dieron comienzo las obras de rehabilitación divididas en tres aspectos:

1.- Descubriendo el edificio

2.- ¿Recuperar o Reproducir?

3.- La decisión del color

[Bibliografía: Juan Díez Sánchez, Juan Daniel Sánchez González. El Gran Hotel Reina Victoria (2) El heraldodemelillablogspot.com

Antonio Bravo Nieto. La construcción de una ciudad europea en el contexto norteafricano. Ciudad Autónoma de Melilla.1997

Fernando J Barceló Galindo, Susana Jiménez Garrido. Rehabilitación de la “Casa de los Cristales”. AKROS nº 13. Fundación Melilla Ciudad Monumental. 2014]

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