Conociendo nuestro patrimonio Cuesta de la Florentina (I)

En la segunda mitad de 1912 comenzó a utilizarse la subida a Melilla la Vieja, la denominada “Cuesta de la Florentina”

Como toda obra de ingeniería tuvo unos antecedentes y un desarrollo del que tenemos conocimiento gracias a la labor de investigación realizada por algunos autores.

Tal es el caso del historiador local Jesús Miguel Sáez Cazorla quién publicó:

“1912-2012 CENTENARIO DE LA CUESTA DE FLORENTINA

(La Junta de Arbitrios y el Puerto)

Entre los días 6 de junio y 31 de octubre de 1912 comenzó a utilizarse públicamente lo que en Melilla conocemos como embarcadero y rampa de Florentina, hoy “Cuesta de Florentina”, cumpliéndose así el centenario de su inauguración.

Antecedentes

Comienzan con la determinación del teniente coronel Luís Cappa y Rioseco, nombrado por segunda vez gobernador de la plaza, de hacer bajo su responsabilidad un nuevo desembarcadero. Para ello eligió una zona situada al pie de Florentina, donde ya en el pasado se había allanado una porción de roca. Con mano de obra del presidio comenzaron los trabajos en 1831 complementando el desembarcadero con un camino en zig-zag desde el mismo hasta las cuevas de la Florentina, costeado por el asentista de víveres malagueño Manuel Agustín Heredia.

Continua con la Creación en 1878 de la Junta de Arbitrios de Melilla con funciones municipales, atendiendo esta a las obras y servicios de los muelles del puerto, con el concurso del Comandante de Ingenieros de la Plaza y utilizando el trabajo de los penados, se reconstruyó el espigón del varadero, que se llamó desde entonces Muelle Militar, formado por un muro de mampostería hidráulica sentado sobre escollera, con relleno de piedra.

Obras antiguas

A partir del Muelle Militar en su parte exterior, se rellenó la parte de playa y bajos de roca adyacentes, que se extendían hasta Punta Florentina, donde estuvo el primitivo malecón, se construyó otro pequeño espigón rompeolas, cerrándose el frente del relleno con un muro pretil y escalerillas de atraque situadas en el primer muro. Por el lado del río, se construyó otro muro sencillo de mampostería, que tomó el nombre de Muro X. Próximo al muelle se levantó un cobertizo ó tinglado de madera para almacén de mercancías, y se dotó al Muelle Militar de una grúa de mano para la descarga de una y media tonelada de potencial.

Utilizando después y ensanchando la base del fortín de San Luís de la Marina del lado de tierra, se habilitó otro desembarcadero, que constituyó el llamado Muelle Civil.

En el final del año 1896, se demolió el fortín y el muro, empleándose los materiales en ensanchar el perímetro ocupado por dichas obras, y convirtiéndolo en muelle de descarga, atracable por dos lados.

El muelle de Florentina fue destruido por los temporales en dicho año de 1896, y el Militar, expuesto también a su acción, tuvo varios desperfectos, reparados por la Junta de Arbitrios y conservado en condiciones de servicio.

Los diferentes proyectos del puerto

El primero fue redactado en 1835 por el Comandante de Ingenieros D. José Herrera, el que propuso las obras en el punto Norte de la plaza, arrancando de la lengua de tierra que la une con el continente, para utilizar la ensenada que allí existía, llamada de Los Galápagos; pero no estando defendido de los temporales de Levante, no se realizó dicho proyecto.

Veinte años después, en 1855, se propuso otro proyecto por la Comisión que presidió el Gobernador Sr. Buceta: En tal proyecto se proponía la construcción de un espigón de 150 varas de longitud, que, partiendo de Florentina, seguía una dirección próximamente paralela á la playa del Mantelete; más tampoco tuvo efecto.

En 1869 se redactó otro proyecto por la Comandancia de Ingenieros, proponiendo que el espigón terminara en un fuerte defensivo, calculándose su presupuesto en pesetas 978.000; y en cuatro años el tiempo de ejecución de la obra. Tampoco se hizo nada para su ejecución.

En 1893, con motivo de la agresión de las kabilas fronterizas á Melilla, se pusieron de manifiesto los inconvenientes de la carencia del puerto, pues estuvo la plaza incomunicada veintiocho días con la Península, y tuvieron que permanecer en Chafarinas los buques que transportaban víveres y municiones de guerra destinada al Ejercito de operaciones.

Al efecto, el General Martínez Campos dispuso la limpia del embarcadero, y que se redactase con urgencia por la Comandancia de Ingenieros el anteproyecto del puerto, y por el Ministerio de Fomento, en Real orden del mismo año, mandó al Ingeniero de caminos D. Francisco Lafarga para que estudiara también dicho anteproyecto y el plan de las obras necesarias

Al propio tiempo, la compañía Transatlántica encomendó á su Ingeniero D. Fernando de Arriguinaga la redacción de un proyecto para el puerto de Melilla, que presentó en 1894, con un presupuesto de 10 millones de pesetas, el cual no pudo ser aceptado por su elevado coste.

El plan o proyecto propuesto por el Ingeniero Sr. Lafarga, tampoco se llevó á efecto.

Aprobado por Real orden del Ministerio de la Guerra el anteproyecto de la Comandancia de Ingenieros, así como el definitivo en 1895, no se ejecutaron las obras por falta de créditos.

Dicho proyecto fue redactado por el Capitán de Ingenieros D. Vicente García del Campo, el cual estimó que en lugar de un gran puerto que no hubiera estado en armonía con la importancia de Melilla, debía construirse uno de refugio para el abrigo seguro de los buques transportes para el material de guerra y para favorecer el tráfico, insuficiente en aquella época.

Como obra principal se proponía un dique que arrancara de la punta de Florentina al pie del Torreón de las Cabras, con 8,510 metros de profundidad, en dirección SE. y hasta alcanzar la longitud de 300 metros, terminando en un morro, en una sonda de 10,50 metros. No se proponía escollera alguna para el dique por el temor de que la destruyesen los temporales, y por la dificultad de hallar canteras apropiadas.

Tampoco se propuso el emplear bloques artificiales por su carestía, sino sacos de hormigón de volumen de 50 á 60 metros cúbicos, conducidos y vertidos por medio de gánguiles. La anchura del dique había de ser de 10 metros en su parte superior, y adicionándole muelles metálicos en su parte interior.

Se proponía, además, otro dique de menores dimensiones que el anterior, que había de construirse por el mismo procedimiento, el cual arrancaría desde la orilla izquierda del río Oro. La duración de las obras se calculaba en cuatro años y su presupuesto en 4.819.830 pesetas.

Por Último, se propuso el construir primeramente el dique de Florentina, para poder observar y estudiar después los cambios que habría de verificarse en el régimen de las corrientes y para poder fijar mejor la forma y situación del otro dique con mayor garantía de evitar los aterramientos.

Tal proyecto no pudo realizarse por no contar el ramo de Guerra con recursos suficientes para ello.

Primera acción del Ministerio de Fomento

Hasta el año de 1901 no se ejerció acción alguna por dicho Ministerio de Fomento en las obras públicas de Melilla. En dicha época, en virtud de moción del expresado Centro, y de acuerdo con el Consejo de Obras Publicas, se expidió una Real orden a1 Ministerio de la Guerra para que los puertos de interés general españoles, fueran proyectados y ejecutados por los Ingenieros de caminos, canales y puertos; disponiéndose, al efecto, de acuerdo con el ramo de Guerra, que la redacción de los indicados proyectos se hicieran por Comisiones mixtas, compuestas por Ingenieros militares y por los dependientes del de Fomento.

Creación de la Junta de Obras del Puerto

El 24 de Diciembre de 1901 se aprobó el estudio realizado para proyectar dichas obras. En 28 de Abril siguiente se dispuso la creación de la Junta de Obras del Puerto de Melilla, constituyéndose la misma en 18 de Diciembre de 1902, estudiando y acordándose (en el año transcurrido) entre ambos Ministerios los medios más convenientes para el desarrollo y formación del proyecto.

Tarifas

Ordenada la formación de las tarifas de arbitrios para las obras, tanto para el comercio de importación como para el de exportación, fueron aprobadas, de acuerdo con el Ministerio de Estado, disponiéndose su aplicación por Real orden de 14 de Enero de 1903.

Obras preliminares

Propuestas por el Ingeniero Jefe de Obras públicas de la provincia de Málaga las obras Preliminares que podrían realizarse inmediatamente en el puerto de Melilla, de las comprendidas en el proyecto general que se estaba redactando, y de conformidad con el Inspector general de Caminos, Canales y Puertos, D. José García Morón, por Real decreto de 3 de Enero de 1904, acordado en Consejo de Ministros, se autorizó á la Junta de Obras del Puerto para realizar dichas obras preliminares por administración, concediéndole una subvención anual de 100.000 pesetas.

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