Conociendo nuestro patrimonio Edificio Aldaba

En la confluencia de las calles Cándido Lobera y Ejército Español, en el barrio de Héroes de España hallamos este edificio de formas sencillas pero no por eso menos bellas.

Responde a los primeros proyectos ejecutados por Enrique Nieto en Melilla.

El doctor en Historia del Arte, Salvador Gallego Aranda en una de sus obras dedicada al arquitecto catalán nos cuenta su historia:

Forma parte del conjunto de solares proyectados en la urbanización

de la parte derecha de la carretera del polígono, aprobada por la Comandancia el 1 de abril de 1907. Se denominó así a esa vía, que se corresponde con la Avda. de Juan Carlos I Rey, por conducir desde la puerta de Santa Bárbara —Plaza de España— hasta el barrio del Polígono Excepcional.

En un primer momento, el solar que se identifica con el número 157 del que fue Barrio Reina Victoria será concedido, para su construcción —junto al 159—, a D. Manuel Palomares en los límites del año 1909.

Sin embargo, el concesionario que nos interesa es D. José Guardiola quién, a principios de 1910, va a motivar la instancia elevada por el Sr. Nieto al Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Arbitrios, cursada el 21 de febrero, en solicitud del plano de situación correspondiente.

Facilitado, el mismo, por el ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara seis días más tarde, se le remitirá al arquitecto con fecha dos de marzo del mismo año. Con ello, se cumplimenta el paso previo para la redacción del proyecto de vivienda, de planta baja y piso, del Sr. Guardiola en su predio.

El diseño del inmueble no se aparta estilísticamente de lo mencionado

para la residencia del Sr. Buxedas. Nos encontramos con el pretil almenado de azotea, donde el juego de líneas rectas, cóncavas y convexas, rematadas en semicírculos, combinan con el herraje, retorcido y de fundición, de sus balaustres.

Empezamos la descripción de la casa por el «tejado», al ser la ausencia de esos pequeños remates curvos en la parte correspondiente a los miradores, junto a la simetría muy bien forzada de los antepechos de la azotea, lo que nos

puso en duda sobre su ubicación original a la hora de confeccionar el edificio.

Efectivamente, la colocación de las mirandas tiene lugar al principio de la década de los treinta, cuando, con motivo de las reformas llevadas a cabo en su propiedad por D. David M. Levy, se le autorice, a 10 de octubre de 1931, construir los miradores, los cielos rasos y a repellar algunas grietas aparecidas en su interior.

Esto enlaza con el cinturón metálico colocado en las fachadas del edificio, a partir del 30 de agosto de 1929, por su anterior propietario D. José Jorro. A mediados del siglo pasado, la propiedad del inmueble corresponderá a D. Isaac M. Levy Carciente.

Los cierres abren sus huecos de forma trilobulada, y cuentan con un exorno más adicional que configurativo, intentando resquebrajar los límites de su silueta a través de los respiraderos calados y la suma, a su superficie, de una socorrida hoja de acanto de agudos perfiles que tratan de emparentarse con las molduras sinuosas y el requiebro de tallos y pétalos de unas sobre ventanas rematadas por óculos floreados.

Es decir, estamos hablando de un diseño inicial sin miradores, tal como está compuesta hoy su fachada en la calle Ejército Español —antes Canalejas— con cinco vanos en sus dos plantas, cuyo voladizo, en el primer piso, presenta sus rejas pareadas para las ventanas extremas e independientes para la luz central.

Su entrada principal, descentrada, por la calle Joaquín Costa —hoy Cándido Lobera—, sobresale por el portalón de diseño, donde, en la conjunción de la madera con el hierro, destaca la pareja de aldabas hexagonales, presididas por el rostro de «Hera o Juno» como ideal clásico de lo femenino. A modo de dosel, en su tercio superior, ramajes de hojas de laurel y, a cierta distancia, la terna de círculos secesionistas que la entroniza.

A la derecha de su ingreso, a finales de la década de los veinte del siglo pasado, estaba instalado el «Gran Café Royal» —especialista en mantecado y horchata de chufas—, después «Joyería Benaim» y «Casa Benaim, tejidos» —antiguo AFROTEX—.

Actualmente, «Foto Velox» —desde 1932, Todo el mundo es fotogénico… en 6 posiciones distintas—, «Jaime» y ocupando las dos calles, en su esquina, «Dasuel»[hoy desaparecida, en dicho lugar se ha instalado la agencia de viajes de El Corte Inglés], y, a continuación, la «Joyería-Relojería Suiza».

En planta principal, D. Moisés Chocrón Murciano —clínica ginecológica— y el «Sindicato Independiente ANPE Melilla», anteriormente, estuvo, asimismo, la consulta de D. Antonio Rivas Cárdenas —Medicina

Interna y Rayos X (1979)—.

Hoy, en este inmueble achatado a dos vientos, apenas se percibe la sillería simulada que parecía articular sus paramentos —en el piso superior—, ni el encadenado de su ángulo, ni las platabandas de sus bajos, cuyos perfiles en relieve le daban calidades pictóricas a lo raso, a la vez que hacía contrastar su bicromía con las molduras ornamentales.

Fábrica y molduras han ido permutando sus tonalidades, respectivamente, de ocre oscuro y carne claro, anteriormente, al blanco y marrón-anaranjado actualmente.

Son los inicios titubeantes de su quehacer en la urbe, el protomodernismo que explica lo por venir o el modernismo pleno, el preludio de una carrera y la proyección de un estilo dilatado en su coherencia, el trasvase y el aprehender unos motivos singulares y, a la vez, diferenciadores —en volumen y número—, que partirán de un mismo origen: la naturaleza preponderante en un nuevo y proyectado jardín urbano.

[Bibliografía: Salvador Gallego Aranda. Enrique Nieto.Un paseo por su arquitectura. Fundación Melilla Ciudad Monumental.2010]

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