Conociendo nuestro patrimonio La Plaza de España (II)

Sobre la Plaza de España escribe también el doctor en Historia Salvador Gallego Aranda:

“La ordenación de los terrenos de la Plaza de España de Melilla en 1913, va ser la primera actuación urbanística acorde con el plan general de ciudad aprobado en 1910, si bien, su ubicación espacial, comprendida dentro del área de defensa de 300 metros postulada por la Ley de Zonas Polémicas, hace que este punto neurálgico sea, de hecho, uno de los últimos en urbanizarse.

El proyecto firmado por el ingeniero militar D. José de la Gándara, será ejecutado por el maestro de obras D. Francisco Balibrea, con la colaboración de operarios desplazados de Cartagena, y contará con la dirección facultativa del arquitecto D. Victor Beltrí.

La Ley de Zonas Polémicas (13 de febrero 1845) va a comprometer, desde un principio, el desarrollo urbano melillense en su ensanche principal. Este precepto legal, que imposibilitaba construir en una faja de terreno (300 m.) colindante con las fortificaciones de la Plaza, va a motivar que su crecimiento direccional en superficie siga, según el ilustre historiador militar D. Gabriel del Morales, un sentido centrípeto, “ de fuera a dentro, en vez de ir de dentro a fuera”, y consecuencia de ello, “como era preciso, falta de harmonía en la alineación y construcciones, debido a criterios estrechos que nunca debieron prevalecer (sic)”…

“Como antecedentes más inmediatos- en la presente centuria- en el proceso de urbanización de la citada zona tenemos, en primer término, el proyecto e inauguración del parque Hernández (1901-1902); en segundo lugar, la disposición de 19 de octubre de 1904, donde se ordena el cese de los cultivos efectuados en los huertos comprendidos dentro del área de 300 m. de seguridad y, por último, la redacción del Plan de Urbanización de la Zona de Defensa de 300 metros” (R.O. 29 noviembre 1904).”…

“… El 9 de marzo quedará firmado, por el ingeniero militar de la Junta Sr. Redondo, el proyecto de ensanche de la carretera del Buen Acuerdo (c/ Gral. Marina) y Plaza de Santa Bárbara (Plaza de España), a costa del parque Hernández y, a mediados de año, se le notificará, por el Gral. Pte, de la Junta, la R.O. de 24 de mayo de 1909, que reza:

Excmo. Señor. Examinado el plano de una nueva ampliación del barrio Obrero y del de Alfonso XIII, que V.E. remitió a este Ministerio en su escrito fecha 10 del mes ppdo. y en vista de que las reales órdenes de 23 de Noviembre de 1904, cinco de Diciembre de 1905, 7 de Septiembre de 1906, 8 de Agosto y 12 de Septiembre de 1908, disponen o recuerdan que se proceda al estudio completo, al menos en sus líneas generales de transformación, ensanche y urbanización de la plaza, el Rey (q.D.g.) no ha tenido a bien autorizar la ampliación de los mencionados barrios, hasta que se de cumplimiento a lo mandado en las soberanas disposiciones citadas. De real orden lo digo a V.E. para su conocimiento y demás efectos… y a fin de que proceda a llevar a cabo con la urgencia posible al plano general que se indica. Dios guarde a V. muchos años, Melilla 31 de Mayo de 1909. El Gral. Presidente. Real [rubricado] (sic).

Pasada la campaña militar se verán acrecentadas las necesidades de viviendas y alojamientos, por el incremento de población civil y castrense suscitado por las expectativas económicas que llevaba inherente la contienda. Es por ello, que el citado planeamiento le sea reclamado en más de una ocasión, adjuntándolo finalmente, el 14 de febrero de 1910.

… La última solicitud- a 30 noviembre 1909 parte de la comunicación del Sr. Arizón al Presidente de la Junta de Arbitrios, firmada días antes, donde trascribe la carta enviada al Ministro de la Guerra y argumenta por los motivos poblaciones y mercantiles referidos, lo siguiente:

Estas razones [….] me inclinan a solicitar de V.E. […] la correspondiente autorización para comenzar las obras de urbanización de los terrenos situados a la salida de la Puerta de Santa Bárbara, haciendo una gran plaza entre dicha puerta, el Paseo del General Hernández y la entrada de la calle del General Chacel, cuyo objeto principal es poder llegar a construir un gran hotel en uno de los solares resultantes […]. Estos terrenos están solicitados con grandísimo interés y seguramente comenzarían enseguida las construcciones llenando una gran necesidad, embelleciendo esta parte de la población, y suprimiendo con dicha urbanización los infectos barrizales que existen por dichos lugares […], significándole que para vencer el único inconveniente que pudiera presentarse la Junta de Arbitrios presentará el proyecto de urbanización de la referida Plaza en forma que guarde armonía con el plan general de urbanización de esta y población que está en estudio y que tendré el honor de remitir a V.E. tan pronto se formule (sic)

Consecuencia de la misma, es el plano parcelario para la urbanización de los terrenos situados a la derecha de la Puerta de Santa Bárbara que, sancionado por la Junta- a de enero de 1910- y acordada su ejecución por administración, será aproado por R.O. de 11 de febrero de 1910, dando lugar al embrión de la Plaza de Santa Bárbara- futura Plaza de España.

El citado proyecto, con el nombre de urbanización de la calle del General Chacel, estará firmado por el técnico castrense D. Eusebio Redondo el 8 de enero y será, junto al plan general mencionado, lo último que realice como ingeniero municipal, al estar obligado a presentar su dimisión por dejar de pertenecer a la guarnición de la Plaza, siendo sustituido a partir del 1 de febrero, por el capitán de dicha arma, D. José de la Gándara Cividanes.

En relación con el plan general del urbanización, realizado por el Sr. Redondo y remitido a Madrid el 16 de febrero de 1910 será devuelto por R.O. de 21 de marzo para su modificación, entre otras razones por: “cuarto: La urbanización propuesta en los terrenos situados a la salida de la puerta de Santa Bárbara parece natural se suprima dejando en su lugar una plaza espaciosa y regular que facilite las operaciones del puerto, y en la que a lo sumo podría construirse algún edificio relacionado con su servicio, si bien, interin, se aconseja que “se vayan edificando los […] solares […] cuatro de la derecha de la calle del General Chacel, ampliando el más pequeño de estos, aun cuando esta ampliación exija demoler el edificio cuadrangular que a su espalda existe.

El escrito y plano del plan general pasará, el día 1 de abril, a manos del ingeniero Sr. de la Gándara, el cual lo modificará bajo la nominación de Anteproyecto de urbanización y ensanche de Melilla y cursará reglamentariamente al día siguiente, llevándolo, asimismo a Madrid en persona. Por fin, la R.O. de 10 de mayo tendrá a bien aprobarlo, con el título del Urbanización de los barrios extremos de la Plaza donde vemos delineada esa cuarta manzana, interseccionada con el fuerte de San Miguel- a derribar, así como la adaptación del trazado de la primera acorde con la futura plaza.

El periódico local El Telegrama del Rif se hará eco de nuevo, en estos meses, de la perentoria necesidad de ejecutar el citado proyecto de urbanización, indicando, a su vez, que el porcentaje que corresponde a la Junta de Arbitrios por la venta de los referidos solares en propiedad le va a permitir obtener parte de los recursos necesarios para la ansiada higienización de la ciudad.

Del mismo modo, el citado diario, a la hora de presentar las líneas generales del mencionado plan general expone: “En parte de los terrenos que en el Mantelete quedarán libres y la explanada de la salida de Santa Bárbara se formará una gran plaza circular de noventa y cinco metros de radio que será verdaderamente magnífica, exigiéndose a los edificios que la circunden apropiada arquitectura (sic)”, reproduciendo la proyectada Plaza de Santa Bárbara, y ofreciendo una somera descripción de la misma:

“El plano da perfecta idea de la grandiosa plaza, quizás demasiado extensa, pues queda casi la mitad de ella dentro del Mantelete exterior. En el centro habrá jardines, y en torno de estos, árboles. Tal vez sea preciso formar algunas calles de árboles, para mayor comodidad de los transeúntes. Dentro de pocas semanas darán comienzo las obras de embellecimiento del centro de Melilla; pero hasta que tengan alojamiento las fuerzas de Artillería y Administración que ocupan los barracones del Mantelete, no podrán terminarse (sic)”.

En sesión plenaria de finales de noviembre se dará lectura al informe favorable, elaborado por la Comandancia de Ingenieros del territorio y Comandancia de la Plaza, para el derribo del torreón de Santa Bárbara y el fuerte de San Miguel, así como la muralla que los une, eso si, siempre que la Junta abone a su propietario, el ramo de ramos, el importe de los mismos, bien mediante tasación o contribuyendo en la construcción de aquellos que tengan que reemplazarlos en sus funciones.

Por R.O. de 21 de febrero de 1911, se autoriza el citado derribo y el de las edificaciones inmediatas, que se llevó a cabo a mediados del mes de abril. Su producto, con un valor de 70.000 pts, debía ser invertido por la Junta de Arbitrios, por R.O. de 9 de junio, en la construcción de pabellones militares.

A mitad de 1911, el mencionado organismo procederá a la formación de un empréstito de dos millones de pesetas, para atender las necesidades de urbanización de las distintas barridas de la ciudad, así como, específicamente, de la Plaza de Santa Bárbara, la cual, a mediados del año siguiente (1912), cambiará su nombre por el de “Plaza de España”.

A partir de esos momentos se inicia un tímido proceso de acondicionamiento de la plaza para su uso: instalando focos de luz, permitiendo el emplazamiento de kioscos, designado la ubicación de los puestos de feria para ese año, y autorizando al empresario Sr. Aguado, la construcción de un teatro de madera y mampostería (Teatro Alfonso XIII, luego Monumental Cine Sport).

Urbanización y artífices

En sesión de 18 de enero de 1913 será aprobado finalmente el presupuesto (212.073,39 pts) de ejecución del proyecto de urbanización de la Plaza de España, obra del técnico municipal Sr. de la Gándara, que va a ser el primero en realizarse de los comprendidos en el plan general de Urbanización- aprobado por R.O. 10 de mayo de 1910.

Con idéntica fecha en que se solicita al Comandante Gral, de la Plaza la autorización para llevar a cabo la subasta y ejecución de las obras del citado proyecto de urbanización, 24 de enero de 1913, irán firmados: la memoria descriptiva, estado de dimensiones y presupuesto (211.158,24 pta) y los planos, así como se dará cuenta, en la sesión de la Junta, de la proposición de una sociedad de Barcelona, representada por el Sr. López Andino, para realizar todas las obras que la Junta de Arbitrios tiene en proyecto (3.315.000 pts) y otras nuevas…

Anunciada la subasta, a principios de abril, concurrirán a ella, por un lado D. Víctor Beltrí Roquetas, domiciliado en C/ General Pareja “Hotel España”, con residencia en Cartagena (Prov. de Murcia) y por otro, D. Francisco Balibrea Ortiz, domiciliado en C/ General Pareja “Hotel España”, con residencia en Cartagena (Prov de Murcia), adjudicándose finalmente a este último.

Las obras de la nueva Plaza de España, que darán comienzo el martes 22 de abril, cuentan con la presencia de obreros cartageneros que se desplazarán a la ciudad con dicho objeto y la dirección facultativa del arquitecto Sr. Beltrí. Esta colaboración se hace efectiva, igualmente, en el anuncio conjunto que, desde el día 27 y hasta primeros de junio, publican en el diario local El Telegrama del Rif…

… Las obras, que concluirán el 16 de septiembre, serán recepcionadas de forma provisional el 19 de diciembre de 1913. El acto de colocación de la última piedra tendrá lugar el viernes 23 de enero de 1914, siendo recibidas, definitivamente, el día 26 de agosto. La placa que lleva su nombre será elaborada por el escultor malagueño D. Diego García Carreras.

Características generales y descripción

Entre sus características principales, destacar las enunciadas en la memoria de la Junta de Arbitrios de 1913:

… Se ha construido una gran plaza circular de 160 metros de diámetro, con jardín central en alto, rodeado de banco de mármol artificial y dos grandes escalinatas de acceso, aceras en la periferia de 7 metros de anchura con loseta de asfalto comprimido, y otras de cuatro metros sirviendo de estacionamiento de peatones.

Dicha plaza está dotada de nueve soportes de otros tantos arcos voltáicos, de exquisito gusto y cuyos pies son bancos circulares de mármol artificial. En el segmento que linda con las vías del puerto tiene una fila de bancos de mármol que lejos de robarle la vista del puerto rompen la línea con sus siluetas severas y artísticas recordándonos algo la hermosa construcción de tiempo de los griegos.

Mirando por el contrario desde este puerto hacia la ciudad moderna, que ha brotado en tan corto tiempo, vemos el gusto y riqueza de la época, en los soberbios edificios que se alzan en su perímetro, en sus bien estudiados trazados y en tres kioskos del mejor aspecto que se alzan dentro de ella y que siguiendo las modernas corrientes dan inmejorable servicio con la más perfecta higiene.

En tiempo oportuno se hará la plantación del arbolado, que serán cuatro filas de árboles de los de gran desarrollo en la localidad, que acabarán de dar a esta plaza, con las puertas monumentales del Parque Hernández, el aspecto que debe tener dada su importancia y el sitio donde está enclavada. El coste de esta obra ha sido de 211.158,24 pts.”

[Bibliografía: Francisco Saro Gandarillas. Estudios melillenses. Notas sobre urbanismo, historia y sociedad en Melilla. Ciudad Autónoma de Melilla. 1996

Salvador Gallego Aranda. Proyecto de urbanización de la Plaza de España. 2017

Martín Galán Herreno. La Plaza de España. Cuadernos de Historia de Melilla.AEM.1988]

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