Conociendo nuestro patrimonio Parque Lobera

Ubicado en el barrio de Ataque Seco, junto a los restos de murallas de las antiguas fortificaciones del denominado “Cuarto Recinto”; no cabe duda que el haber sabido conjugar artísticamente los desniveles del terreno con la oferta floral y arbórea, hace que este parque goce de gran belleza.

El historiador melillense Salvador Gallego Aranda en su obra Enrique Nieto en Melilla: la ciudad proyectada, bajo el epígrafe Parque forestal en Ataque Seco, escribe:

Por R.O. de 9 de diciembre de 1926, se había concedido a la Junta de Arbitrios, la cesión gratuita- según art. 2 de la Ley 4 de agosto 1922 (Parquea)- de 30.647,50 m2 de terrenos en la meseta de Ataque Seco. Dicha R.O. que aprueba el nuevo plan de urbanización de la ciudad, desestima por otra parte, la petición de 49.909,85 m2- en la misma zona- destinada a la construcción de casas baratas para el Montepío de Empleados de la Junta, al no comprenderse dicha finalidad, en el artículo ya citado.

La Junta Municipal, ante esta resolución, va a solicitar, según acuerdo plenario- de 14 de julio de 1927- e informe del ingeniero municipal, que se le conceda dicha parcela para completar el parque proyectado.

Tal petición no tarda en ser contestada, accediéndose a sus justas pretensiones, por R.O. de 20 de octubre de 1927.

Asentadas las bases para la citada parcelación, se inician los trabajos de acceso, fijación de pendientes, derribo de las barracas allí asentadas y primeras plantaciones, inherentes que, en dicha ubicación, va a reportar el actual parque Lobera- anteriormente Gómez Jordana- y que son, entre otras: la defensa del núcleo urbano de los arrastres producidos a niveles hidrológicos y eólicos, el aprovechamiento de una zona que, de no ser así, estaría infrautilizada, y la ampliación de terrenos para el solaz de la población.”

Conozcamos algo más sobre él a través del libro Paseos botánicos por la ciudad de Melilla, de los profesores Juan Antonio González y Carmen Enrique:

“Las soleadas laderas de Ataque Seco en los inicios del siglo XX se poblaron de cuadras, chabolas y barracas, algunas de ellas adosadas a las murallas del cuarto recinto, levantadas por las avalanchas de inmigrantes sin recursos económicos que arribaban a Melilla.

Por el mal efecto que producían, en una zona tan céntrica, a melillenses y visitantes foráneos, y para evitar los arrastres de tierras y basuras que las lluvias torrenciales trasportaban a la calles del nuevo centro, la Junta de Arbitrios decidió la construcción en el lugar de un parque público que cambiara la fisonomía de esa zona de la ciudad.

Las obras se iniciaron en 1927, continuándose en la etapa republicana, en lo que hasta entonces era conocido como pedregal de Ataque Seco, inaugurándose inicialmente con el nombre de “Conde de Jordana”, en honor del que fue Comandante General de Melilla de 1913 a 1915.

Pronto, a instancias de las nuevas autoridades, fue cambiada esa denominación por la actual de “Parque Lobera”, en homenaje al verdadero impulsor de la obra, D. Cándido Lobera Girela, militar, periodista, profesor y político, primer Presidente de la Asociación de la Prensa Melillense nacida en 1913, propietario, fundador en 1902 y director de El Telegrama del Rif, y primer Presidente no militar de la Junta Municipal desde marzo de 1928 hasta la constitución del Ayuntamiento republicano en abril de 1931.

El Parque Lobera, de unas 2 hectáreas de superficie y céntrico como el Parque Hernández, linda por su lado occidental con los barrios del Carmen y Ataque Seco, y se sitúa en un terreno en pendiente que culmina en la zona del Parador Nacional de Turismo, que se levantó al comienzo de los 70 sobre terrenos del parque, que así perdió algo de su superficie.

En la parte baja había ocurrido lo mismo con la construcción a mediados de los 60 del Auditorium Carvajal. La remodelación de 1978 le dio el aspecto actual, con esculturas del artista local Rafael Picazo, jaulas con pájaros autóctonos y tropicales, estanque de anátidas, templete de música, escalinatas, cascadas, puentes y bancales a distintas alturas.

La base de la vegetación la forma actualmente la antigua arboleda a base de “pinos carrascos” (Pinus halepensis) y “casuarinas” (Casuarina Equisetifolia), con algunos ejemplares aislados de otras especies, como varias “acacias” de la especie Acacia saligna y un “algarrobo” (Ceratonia siliqua). El resto les más moderno y se ha ido introduciendo a través de los ochenta años de historia del parque, destacando las plantas treparadoras que adornan la verja exterior (solandras, buganvillas, bignoniáceas…) y algunas herbáceas (calas, clivias, acantos, paragüitas…) que enmarcan lo que es sin duda lo más bello de este recinto, el estanque con cascadas que parte de la plazoleta circular central y termina en la puerta principal que da a la Avenida Cándido Lobera.

En total unas 40 especies de plantas leñosas y algunas herbáceas en un agradable y coqueto espacio verde con el que, sin embargo, la población melillense nunca ha llegado a conectar por completo, quizás por la pendiente que hay que superar para acceder a él.”

En 2012 la Ciudad Autónoma de Melilla publicaba una edición facsímil de la Memoria de la Junta Municipal correspondiente a los años 1927-1930. En ella se hace referencia al Parque Lobera, entonces Parque Jordana:

“Las alturas de Ataque Seco estaban pobladas de barracas, chavolas y cuadras al aire libre, espectáculo repulsivo, y por añadidura, en lugar céntrico. Firme la Junta Municipal en el propósito de suprimir cuanto atenta al ornato público y a la higiene, comenzó por demoler esas construcciones, en la parte oriental, continuándola hasta los aledaños de la Iglesia del Sagrado Corazón.

Se proyectó convertir esas alturas en frondoso parque y pronto los niños de las escuelas públicas efectuaban en fiesta memorable plantaciones, perfectamente cuidadas.

Evitan los arrastres de tierras y basuras que las aguas de lluvia conducían a las calles del Barrio Reina Victoria, irrogando todos los años un gasto de varios miles de pesetas. Ya ha cambiado la fisonomía de esa zona, que llegará a ser una de las más pintorescas de la ciudad.

Este año han comenzado las plantaciones en la zona occidental, frente al Cementerio. En etapas sucesivas será preciso continuar la demolición de barracas y efectuar nuevas plantaciones, dando a la ciudad otro pulmón, en las vecindades de la vieja fortaleza.

[Juan Antonio González García, Carmen Enrique Mirón. Paseos botánicos por la ciudad de Melilla. GEEP Ediciones. 2010

Salvador Gallego Aranda. Enrique Nieto en Melilla: la ciudad proyectada. Universidad de Granada1996

Melilla. Memoria de una ciudad en ciernes 1927-1930. Ciudad Autónoma de Melilla.2012]

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