Conociendo nuestro patrimonio Los Almacenes de la Vieja Melilla: Florentina, San Juan y Peñuelas

Situados en el primero de los cuatro recintos que conforman la Ciudadela, tuvieron una importante función en el devenir diario de la Plaza a partir del siglo XVIII, fecha de su construcción.

En la obra editada por la Ciudad Autónoma de Melilla, Melilla la Vieja Plan Especial de los Cuatro Recintos Fortificados, sus autores describen estas edificaciones:

“La necesidad de unos buenos almacenes para conservar los bastimentos, debido al sistema de aprovisionamiento de la ciudad, exigió una construcción que se haría esperar durante largos años, hasta que se acometió la ejecución definitiva en el siglo XVIII.

ALMACÉN DE FLORENTINA

Se compone de cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, cuyas dimensiones son 29 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 de altura. Una de sus caras ocupa parte de la cortina.

Durante el reinado de Carlos III, la Real Hacienda compró tres casas que daban al frente de la Muralla Real de Florentina. Estas casas se demolieron en julio de 1781 para fabricar en ese terreno un almacén de fortificación, que fue iniciado en el mes de agosto de ese mismo año.

De planta rectangular, consta de dos naves con bóveda de rosca de ladrillo en cada una de sus dos plantas, a prueba de bomba, con techumbre a dos aguas.

Fue restaurado en la década de los setenta (1979) y es ocupado actualmente por dos entidades.

ALMACÉN DE SAN JUAN VIEJO O SEGUNDO DE FLORENTINA

Se compone de dos bóvedas de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, con contrafuertes exteriores. Las dimensiones de estas bóvedas son, 27 metros de longitud y 4,2 metros de altura.

El más antiguo de todos estos edificios. Fue construido de planta rectangular entre 1716 y 1719 por el gobernador en ingeniero Pedro Borrás, como almacén de víveres a prueba de bomba, con dos salas abovedadas con rosca de ladrillo en sus dos plantas, y techo a dos aguas.

En 1740 servía como almacén de cebada y veinticuatro años después el piso alto seguía almacenando cebada, mientras que en el bajo se guardaba la leña.

Siguió desempeñando su función hasta que ya en el siglo XX perdió su valor. Tras una época de abandono, el Ayuntamiento procedió a su restauración en 1985.

SALA DE ARMAS DE SAN JUAN

En 1764 existía en esta zona un edificio de dos plantas: la alta dedicada a Sala de Armas, y la baja para almacén de efectos de artillería, con capacidad para 1.500 fusiles. Lo reducido de sus dimensiones (12.66 m x 6,24 m) y el hecho de que no fuera un edificio a prueba de bomba, exigieron la construcción de un nuevo almacén.

Con este fin se demolió este viejo almacén y se compraron varios solares y casas, derribándolas para erigir el nuevo almacén. Se compone de cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos. Fue terminado en 1778

En 1790 se pensó alojar allí en caso de sitio al general y oficiales de Estado Mayor, lo que nos indica su nobleza y capacidad.

La elevación del nivel de la calla a principios del siglo XX, para facilitar la circulación rodada por Melilla la Vieja, supuso el cegamiento de parte de la fachada de este edificio, sobre todo de todas las ventanas de la planta baja, que están actualmente por debajo del nivel de la calzada.

Tras una época de abandono, al perder su funcionalidad militar, fue restaurado por el arquitecto Bernardo Rodríguez Davo, uniendo las dos naves mediante una escalera, pasando a ser la sede de la Asociación de Estudios Melillenses.

ALMACENES DE LAS PEÑUELAS

Desde el siglo XVI estuvieron en este lugar los “Magacenes de Su Majestad”. En un principio eran varios edificios con un patio central que albergaban diferentes estancias donde se guardaban los bastimentos; la calidad de la edificación no debía ser muy buena, como se desprende de diversos documentos de 1604 y 1677.

En 1764, estos almacenes situados en la plaza del Principal servían para guardar tocino, harina, minestra, carne salada, vinagre y aceite, guardándose la leña en el patio. Debido a su poca calidad y consistencia, se demolieron y en su lugar comenzó a construirse un nuevo edificio a finales del siglo XVIII.

Este nuevo edificio constaba de seis bóvedas a prueba de bomba en sus dos plantas (cuatro en el 1º y dos en el 2º) hechas de rosca de ladrillo y techo a dos aguas para cada bóveda.

Como el resto de los almacenes, fue perdiendo funcionalidad con el tiempo y en 1897 sufrió una alteración grave.

En época del general Alcántara, se construyó encima del almacén un teatro (el Alcántara) y una residencia para el gobernador, aprovechando el aguante de las bóvedas.

Se compone de siete bóvedas a prueba, de rosa de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas en dos pisos, tres inferiores y cuatro superiores, cuyas dimensiones son 38,5 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 m de altura. En el suelo de la inferior más cercana a la muralla, que además se utilizó como túnel, existen dos pozos.”

En la actualidad estos almacenes son la sede de los diferentes museos de la ciudad.

En 1753 el que fuera comisario de guerra, Joseph de Ossorno elaboraba un padrón con todas las viviendas, cuevas y solares que había en la Plaza en dicho año.

En él aparecen referenciados en varias ocasiones los distintos almacenes que había:

“Lindando por un costado con casas de d(on) Thomas Exarch y porel otro hazen frente al Almazen de vino llamado de San Juan esta una casa…”

Se puede apreciar la existencia de una calle con esta denominación:

“Lindado por la espalda con la casa antecedente ypor un costado conel Corral de los Carneros est asituada la que haze esquina a la Calle de los Almazenes

Jesús Miguel Sáez Cazorla dedica también unas líneas en su artículo Las instalaciones portuarias de Melilla en Epoca Moderna publicado en su blogspot:

“Los almacenes y depósitos que se instalarán en el frente de la marina de Melilla serían edificios de la monarquía para asegurar la conservación y el suministro de pertrechos, el primero fue el de “San Juan el Viejo” que sería construido por Pedro Borrás, posteriormente reformado con contrafuertes exteriores y una bóveda intermedia que sustituye a un suelo de madera, su planta aparece por primera vez en un plano de 1722-29 delineado por José Soriano Ortiz, Capitán de Infantería del Regimiento de Portugal.

El almacén Viejo de San Juan, o Segundo de Florentina se compone de dos bóvedas sin el espesor suficiente para estar a prueba, de rosa de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, con contrafuertes exteriores. Las dimensiones de esas bóvedas son: 27m de longitud, 4,2 m de latitud y 4.2 de altura.”

[Bibliografía. Antonio Bravo Nieto, Salvador Moreno Peralta, Jesús Miguel Sáez Cazorla. Melilla la Vieja Plan Especial de los Cuatro Recintos Fortificados. Ciudad Autónoma de Melilla.1999

Jesús Miguel Sáez Cazorla . Las instalaciones portuarias de Melilla en Época Moderna.Patrimonioculturalmelillense.blogspot

Joseph de Ossorno. Padrón y Estado General de Melilla en 1753. Ciudad Autónoma de Melilla.2008]

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